<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502</id><updated>2012-02-16T18:27:52.633+01:00</updated><category term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Certamensinmotor</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>185</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-9108189331309563762</id><published>2010-02-02T00:01:00.006+01:00</published><updated>2010-02-02T16:25:17.384+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Preparando cabina...</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_4rnsoibaTYE/S2dXPFgblFI/AAAAAAAAAaM/kSgY2YArrvo/s1600-h/ism2.117.png"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_4rnsoibaTYE/S2dXPFgblFI/AAAAAAAAAaM/kSgY2YArrvo/s400/ism2.117.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5433407392133649490" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Buenas Noches, les habla el piloto del vuelo I Certamen de Ideasinmotor, de la Compañía de Lineas Escritas. Les agradecemos su confianza en nosotros y les recordamos que una vez finalizado el vuelo podrán seguir disfrutando de cualquiera de nuestras ofertas en nuestra web &lt;a href="http://www.blogger.com/www.ideasinmotor.com" style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;www.ideasinmotor.com&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;La temperatura en el exterior es de 5 grados y el cielo está despejado. La duración del veridicto final rondará los 4 días. &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;El afortunado disfrutará de un vuelo por el blog durante todo el mes de Febrero y de un cheque valorado en 60 euros del FNAC con billete de ida en transporte público hacía el establecimiento antes mencionado. Esperemos pasen un buen viaje y disfrutren del vuelo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;Para más información les recordamos que contamos con canal en &lt;a href="http://twitter.com/ideasinmotor" style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;http://twitter.com/ideasinmotor&lt;/a&gt; y de nuestra página de fans de facebook&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/home.php#/pages/Ideasinmotor/220986088723?ref=ts" style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;http://www.facebook.com/home.php#/pages/Ideasinmotor/220986088723?ref=ts&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;Muchas Gracias.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-9108189331309563762?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/9108189331309563762/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/preparando-cabina.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/9108189331309563762'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/9108189331309563762'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/preparando-cabina.html' title='Preparando cabina...'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_4rnsoibaTYE/S2dXPFgblFI/AAAAAAAAAaM/kSgY2YArrvo/s72-c/ism2.117.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-4939303168146713426</id><published>2010-02-01T22:50:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:51:52.662+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Adjudicado</title><content type='html'>&lt;div  style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;   El hiriente tono de voz,  impersonal, hierático, plano, y al mismo tiempo de una  gallardía, eficacia y practicidad muy loables, sobresaltó a Jaime, el anciano achacoso y desvencijado, como la encina hueca que soporta su degradación sin alterar su carácter y austeridad, que dormitaba no sin esfuerzo, en la oscura sala, entre mustia y misteriosa, sin mas iluminación que la de su reloj y alguna estrella fugaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia varios meses que aquel hombre no conseguía conciliar el sueño de forma placida, solo a ratos, pero nunca profundamente. A simple vista, su imagen no reflejaba ninguna de las complicaciones comunes en su avanzada edad, parecía disfrutar de buena salud, y las pruebas se acumulaban en la mesilla de noche. La ausencia de cápsulas, jarabes, sobres y pastillas, denotaba algo que tal vez no fuera la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuña de plástico en la que hacia sus necesidades cuando estaba acostado, se hallaba repleta, afortunadamente solo se trataba de aguas menores. Mientras dormía había ido percibiendo poco a poco, como una intima desazón, un intermitente desasosiego en sus tripas. La vejiga comenzaba a protestar de forma aguda, intensa, como el feroz alarido de una soprano, o el chirriar de de una puerta mal engrasada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Notaba la garganta seca, áspera, como la brisa entre la hojarasca. En aquella esplendida madrugada, los opacos visillos, salpicados de extrañas manchas y multitud de huellas de humo, impedían contemplar los secretos que se ocultan en la noche en la vereda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Jaime, se sentía indeciso, por momentos resignado, acuciado por el estrés que le creaba la necesidad del sueño y su incapacidad para lograrlo, esa misma noche había tardado casi 3 horas en llegar a un estado de inconsciencia que le asegurara el descanso; el anciano ofrecía una evidente dualidad entre el ajetreo de su mente y la quietud de su cuerpo, si descartamos los movimientos habituales que se hacen en la cama cuando se busca la posición ideal para dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel señor tomó el grito que el despertó de su letargo, como un reflejo de la realidad en la misma ensoñación. Su oficio de toda la vida, director de subastas, se ofrecía como vinculo entre la realidad y sus recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, una sombra humana se dibujo en la pared, frente a el. Se asemejaba bastante con la silueta de uno de los empleados del centro. No pudo reconocer de donde salio, no lo vio llegar, pero de repente surgió, y cual no seria su estado de soñolencia o duda, que le pareció verle sonreír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Es usted Emilio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sombra no respondió&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Ya van a dar los desayunos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sombra continuo en absoluto mutismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Fue usted el del grito? ¿Cómo sabia? Supongo que se lo habré contado alguna vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El silencio dominaba la sala y nada parecía alterar esa situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Cuando yo era director de subastas, en el Londres de la posguerra… que tiempos aquellos. Acérquese y se lo cuento, no me haga gritar que tengo la garganta destrozada. Tanto fumar en mi juventud, 3 paquetes diarios, ya me lo decía el metre del restaurante en el que me coloque de camarero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los excesos de la juventud se  pagan en la vejez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que razón tenia, y no crea que hablo de alcohol y otras sustancias, bueno también, pero lo que me destrozo fueron las necesidades que sufrí en esa época de mi vida. Según el doctor la desnutrición me ha afectado a la circulación, el hígado y los pulmones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que acérquese y le cuento, no se quede ay, que hay confianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sombra permanecía inmóvil frente a su cama, inmutable, de pronto se balanceo unos segundos, encogió su estampa, y enseguida recupero su posición inicial. Aquello tan leve, don Jaime lo tomo como una señal de que aquel espectro pertenecía a uno de los empleados del centro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Como quiera, si me escucha bien desde allí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano ceso en su discurso, esperando inútilmente que el otro tomara la iniciativa. El ente no presentaba en mínimo atisbo de complicidad, no participaba, al menos desde el punto de vista de aquel señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_Cuando termino la guerra, tuve la suerte de que mi tío Juan José encontró un trabajo para mi de camarero en un hotel de las afueras, o del centro, eso ya no lo recuerdo. Tengo la imagen de mis compañeros como si los acabara de ver, y ya pasó mas de medio siglo… pero los lugares….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí fue donde comencé a fumar. Ahora que se han ido mis hijas, usted no podría mirar hacia otro lado. Ella no me deja y es uno de los pocos  placeres que me quedan. Eso y… el coñac antes de acostarme, el medico me lo tiene prohibido ya sabe, pero… que mas da ya a estas alturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces, sin apenas conceder el tiempo necesario, sin haber llegado aun la replica de aquel huidizo individuo, erguido sobre el gélido pavimento, un estruendoso portazo en la lejanía, seguido de un descarnado crujido y tintineo de cristales, procedente de otra de las salas, altero los biorritmos del hombre recostado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había interrumpido de forma abrupta, sus intentos de dialogar, su relato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ A alguien se le olvido cerrar las ventanas, y esa puerta, no es excusa que se haya dilatado con la humedad, por dios en mis tiempos trabajábamos con sabañones en las manos, una estufa es todo lo que teníamos para calentarnos en el hotel. Con lo malas que son las corrientes en esta época del año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Vio a mis hijas? Casi no vienen a verme, están muy ocupadas, yo lo entiendo y esos pisos de ahora. No me hable, si casi no caben ni ellos y los niños. Mis nietos, tengo sus fotos en mi cartera, mañana se las enseño. Hace unos meses que no les veo, la última vez en navidad a pedirme el aguinaldo. La infancia hay que vivirla como hice yo en el pueblo, los abuelos como yo también fuimos niños una vez y… Tengo 7 nietos, el mayor tiene 13 años y el menor 2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando vivía en el mismo barrio, me visitaban más. Mis hijas nos dejaban a los niños a mi señora y a mí, cuando salían con amigos o tenían que hacer compras. Mi mujer y yo estábamos encantados, incluso nos ofrecíamos. La educación y el cuidado de los nietos también es responsabilidad de los abuelos, no cree. Al menos así me lo enseñaron mis padres, y a estos los suyos. La tradición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al morir mi esposa, mis hijas pensando en lo mejor para mí, vendieron la casa en la que viví, en la que ellas nacieron y me trajeron aquí. También es verdad, que al poco tiempo me enferme de gravedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya se que puede pensar que fue por la tristeza de la soledad en la vejez, la depresión por la falta de mi mujer, y tiene parte de razón. Pero en realidad el motivo fue otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me da no se qué tenerle ay de pie, al menos si no quiere sentarse en la cama, traiga una silla. Apóyese en la pared. No le veo bien, aun así creo que no estará cómodo en esa postura. Le agradezco que me haga compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como le contaba. No fue esa la razón. Un amigo me dijo que no podía comer siempre de latas, precocinados, pastas y sopas de sobre, que debía contratar a alguien que me ayudara en la casa y me hiciera la comida. De ese modo tendría una dieta mas sana y la casa se vería mas aseada. Aunque jamás podría acercarse al sabor que le daba mi señora a sus guisos, y nadie podría sustituirla, después de darle vueltas unos días, me decidí a contratar a alguien. Mi mala suerte fue que la persona que me recomendó, no sabia cocinar, era horrible el sabor de todo lo que hacia. Pero como no quería despedirla, me daba como lastima. Al final no comía nada y con las mismas me enferme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que diferente como me ve ahora a lo que yo era en mi juventud. Podía trabajar 12 y 14 horas sin descanso, solo el necesario para comer algo. En el hotel hacíamos una comida al día… Es poco no cree, con el paso de los años me he do dando cuenta, mi cuerpo me lo ha ido mostrando…Aunque no me quejo. Mis viejos amigos de aquellos años me han abandonado, y los que no saben quienes son y si aun están vivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Marcela cierre la ventana del comedor. – se oyó decir a una mujer de mediana edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Enseguida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Discúlpeme. A lo mejor le estoy entreteniendo en su trabajo, y luego su jefe le llama la atención por mi culpa. Si tiene que marcharse ya, vaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sombra se revolvió y desperezó, como la vela de un barco, y como ella regreso a la situación anterior sin demora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Tal vez se  pregunte como llegue de camarero a director de subastas, tiene una explicación curiosa, el sindicato. - don Jaime se palpó en el cuello, tratando de encontrar el punto donde había comenzado a nota un intenso picor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en ese mismo instante, recordó algo que se empeñaba en negar, no lo aceptaba. Sin embargo las palabras del cirujano permanecían grabadas en su mente, como la tinta en la piel de un tatuaje…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Tengo que darles una gran noticia, don Jaime se recuperara, y podrá hacer una vida normal, pero la quimioterapia le ha destrozado las glándulas salivares, las papilas gustativas y las cuerdas vocales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Como. – exclamó una de sus hijas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Que no podrá comer todo lo que quiera, no tendrá saliva, nada tendrá sabor para él, y… jamás conseguirá volver a hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era cierto, el anciano había quedado mudo unos años atrás, por lo tanto… Aquel encontronazo con la realidad, le hizo ver la verdad  en lo que se había guiado por sus deseos. Y fue entonces, tras frotarse los ojos, y colocarse las lentes, cuando pudo asumir con angustia y desdén, que frente a el no había nadie, solo la sombra de un abrigo colgado de un perchero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una botella de agua mineral a la mitad, y un menú que incluía solamente purés y sopas, ratificaba las palabras del doctor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Señoras, señores el siguiente lote que les ofrezco es un anciano afectado de cáncer de garganta, graves problemas cardiacos, insuficiencia respiratoria, bazo transplantado….&lt;br /&gt;Comienza la puja en 30 libras…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Qué? – don Jaime sobrecogido, inmerso en la duda, preso de un intenso y profundo temor a lo desconocido. No sabia, no podía concebir lo que le estaba ocurriendo. ¿Quién había hablado? ¿Qué sucedía? ¿Cómo es que era el un lote de una subasta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una intima nebulosa de emociones, entre la realidad y el delirio inundo su alma y anego su mente. El mundo real y el de sus anhelos, eran uno solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Don Jaime son las 8, a y media tiene que abandonar el albergue. Don  Jaime, Jaime...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque aquel muchacho lo intentase, al anciano le era imposible escucharle, ya no era consciente… El mensaje  que recibió fue…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Ofrecen 40, he oído 50, alguien da más por Don Jaime….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Jaime a la una, don Jaime a las dos, don Jaime a las 3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adjudicado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Antonio Martínez (Madrid)  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-4939303168146713426?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/4939303168146713426/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/adjudicado.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4939303168146713426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4939303168146713426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/adjudicado.html' title='Adjudicado'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-7010265938878632261</id><published>2010-02-01T22:45:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:46:50.790+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Historia de mi conciencia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;“Todos, absolutamente todas las palabras pueden oponerse y entre ellas existe una gran distancia, lo frío y lo caliente, lo bueno y lo malo, la vida y muerte, todos  los antónimos que te puedas imaginar, todos menos uno, el amor y el odio. Es cierto que ambos están relacionados, es cierto que ambos están unidos, es cierto que sólo hay un paso que los separe. La verdad es que no sé si decir que por suerte o por desgracia yo conozco esto, porque en verdad no sé que ha supuesto esto en mi vida. Ordenemos las ideas y empezamos desde el principio. La verdad es que mi vida jamás ha sido interesante, jamás ha pasado nada que tenga importancia, todo en mi vida puede catalogarse como irreverente, sin embargo a los diecisiete todo cambió. Mi vida se volvió un auténtico caos, una revolución sin medios para impedirlo. Aquel chico, aquel estúpido chico fue el responsable del desorden por el que se caracterizó esta etapa de mi vida. Aquel chico a quién odiaba, detestaba y aborrecía. Podía considerarse como un auténtico cabrón de la vida, o según mi criterio eso es lo que parecía. En aquellos momentos no llegué a comprender el porqué se fijó en mí y si soy sincera cada noche sigo haciéndome la misma pregunta, y aunque desconozco el motivo de su interés, lo cierto es que todo su interés cambio totalmente mi vida. Cada día que pasaba, cada minuto aún con más insistencia empezó a acercarse a mí, ha hablarme y bajo mi punto de vista a humillarme. En aquellos precios momentos maldije una y otra vez aquel momento de debilidad en el que mi boca pronunció mi nombre. Cada día más nerviosa y cabreada deseaba que ese imbécil se cayera por las escaleras y no llegara a encontrarme, sin embargo mis deseos nunca llegaron a cumplirse y cada día entraba en el mismísimo infierno. Todo mi comportamiento cambió, mi carácter e incluso mi propia mirada, en realidad llegó el momento en el que ocurría todo lo contrario era todo el mundo quien tenía miedo a decirme algo como resultado de mi posible respuesta. Pero, por suerte o por desgracia, como antes mencioné aún no lo sé, él no dejó de hablarme o incordiarme ya no sabía que hacía. Un día en el que mis nervios rebosaban todo lo planeado e imaginado, se acercó a mí y en un tono cordial dijo: “¿Estás bien?”. Yo que no soportaba escuchar su voz y mucho menos ver su cara, gritando con todas mis fuerzas le maldije y le ordené que jamás en su miserable vida volviera a dirigirme la palabra. Él algo atónico intentó disculparse o eso es lo que creo porque antes de que pudiera terminar o más bien antes de que pudiera empezar todo mi cuerpo entró en un cansancio total, mis ojos, sin yo quererlo o desearlo, se cerraron y cuando volví a abrirlos me encontraba rodeada de un montón de gente y empapada en agua. Cuando me recuperé, él que no se había movido de mi lado, me explicó que tuve una subida de tensión que fue lo que provocó el desmayo. La verdad es que no sé que fue lo que provocó mi cambio, pero la verdad es que cambié y que ese chico al que consideraba un auténtico estorbo empezó desde aquel día, desde aquel desmayo a aparecer ante mis ojos como un chico amable y sincero. Cada día hablábamos, quedábamos con más frecuencia y sin darme cuenta me vi sumergida en algo en lo que nunca imaginé. Jamás deseé esto pero llegó y tampoco quería cambiarlo así que cerré los ojos y me dejé llevar por todo aquello, por todos aquellos sentimientos que flotaban y que nos unían. De esta manera pasó el tiempo, un tiempo precioso que pasé junto a él y me pareció, ante todo, que fue como un efímero paraíso. E incluso podría decir que el tiempo que estuve con él, todos, absolutamente todos los problemas que antes tenía, desaparecieron y se convirtieron en felicidad por el simple hecho de estar con él. Pero como todo, y sobre todo, todo lo bueno, se acaba y como suele suceder en estos casos no de una buena manera. Todo el paraíso empezó a convertirse todo lo opuesto en un auténtico infierno del que desearía jamás haber entrado, sin embargo y a pesar de no querer entrar en este estado, nuestra relación entró en un auténtico camino de espinas y todos aquellos sentimientos que tenía con anterioridad empezaron a brotar de nuevo. Cada día era más insoportable estar con él y soportar sus comentarios. Al final de unas cuantas semanas de intenso esfuerzo por soportar sus continuas palabras acabamos por separarnos y dejar que el tiempo curará todas las heridas. Sin embargo el dolor y la desesperanza llenaron toda mi alma y me sumergí en un inmenso agujero negro del que jamás vi salida alguna. Y aunque el tiempo pasó y el dolor cedió, mi estado de ánimo seguía siendo pésimo. Durante largo tiempo pensé y deseé que el tiempo se parara y pudiera retroceder para que nada de esto hubiera pasado pero sin embargo y como era lógico de suponer mis deseos no se cumplieron y nada cambió. Poco a poco pero muy poco a poco fue saliendo de aquella oscuridad en el que me encontraba y volví a ver la vida como es y como ahora la vea. Ahora y después de tanto tiempo puedo hablar de lo que pasó y puedo afirmar que, aunque no se quiera, un chico, sólo un chico puede cambiarnos, y aunque no se adamita es un hecho cierto. De la misma manera puedo afirmar que, incluso hoy en día, no puedo decir si todo lo que me pasó fue por suerte o por desgracia porque hoy en día sigo sin saber que fue mayor si la felicidad que me ofreció o la oscuridad que me dio, lo que sí puedo afirmar, decir o gritar que por fin descubrí que cada momento en esta vida es único y que jamás volveré a desear cambiar algo y menos aquello ya que a pesar del dolor, la felicidad que experimenté y todos los momentos que viví con él no los cambiaría por nada del mundo, por absolutamente nada.”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Cristina Moyano Cidoncha (Mérida, Badajoz)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-7010265938878632261?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/7010265938878632261/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/historia-de-mi-conciencia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7010265938878632261'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7010265938878632261'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/historia-de-mi-conciencia.html' title='Historia de mi conciencia'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-7880778563666312039</id><published>2010-02-01T22:39:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:47:21.053+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>La ventana y ella</title><content type='html'>&lt;div  style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Estaba asomada a la ventana, no sabía que hacer, no sabía que pensar, sólo podía mirar como la lluvia caía, como las gotas se deslizaban por su ventana. Sentía una gran tristeza que poco a poco iba en aumento. Parecía como si la lluvia provocara ese sentimiento que la estaba consumiendo poco a poco. Y quizás por ese motivo no se movió y permaneció desafiante ante la ventana. Desafiante ante ese sentimiento y desafiante ante el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo podía cambiar y ella lo sabía pero por algún motivo no podía hacer nada. No se atrevió a mover ni a cambiar nada. Su vida no era perfecta pero ¿por qué arriesgarse a cambiarla? La lluvia seguía cayendo y parecía como sino fuera a parar nunca. Ese pensamiento la ahogaba porque de una forma u otra, ella sabía que sus emociones estaban conectadas de algún modo con esas gotas de agua. Y aunque se encontraba con la suficiente fuerza como para desafiarla le asustaba que ella pudiera acabar con esas diminutas gotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su final, aunque no pensara que era muy alentador, no podía ser como ese. No quería quedar convertida en un millón de fragmentos rotos y esparcidos por el suelo. No podría aguantarlo. No podía soportar saber y ver en qué se había convertido. Pero permaneció inmóvil, delante de aquella fría ventana, mirando y esperando al destino, con la única esperanza de un final mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no se movió, no cambió, no reaccionó y quizás fue esto lo que la sentenció. No todo está en manos del destino, no todo está escrito y no se le puede dejar todo a la suerte. Y ella no quiso actuar, y ella no quiso implicarse en la vida. Permaneció delante de la lluvia, maldiciéndola por lo que representaba, pero sin querer hacer nada para cambiarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la lluvia siguió, y la tristeza aumentó. Y su alma se desamparó. Y las gotas de agua la inundaron y se apoderaron de ella. Y las diminutas gotas se deslizaron por su cara y por primera vez, compartió su tristeza con la lluvia y la lluvia compartió su tristeza con ella. Al rato, la lluvia se cansó de esa tristeza y desapareció, dejándola sola con su dolor. Pero agradeció que se fuera y le otorgó sus lágrimas prometiendo que no las demarraría si ella no estaba delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CMC&lt;br /&gt;Y por fin cuando dejó de contemplar su final, consiguió moverse y desafiar al mundo de otra manera. Y por fin se alejó de aquella ventana que le había hecho tanto daño. Pero no sabía que hacer, no sabía que pensar, no sabía cual era su deber, no sabía nada de nada. Y al darse cuenta de su ignorancia, sonrió por primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuánto tiempo se había tirado contemplando aquel horror? ¿Cuánto tiempo desperdiciado? Sólo cuando bajó las escaleras pudo entender que aquellos momentos en la ventana –que a ella le habían parecido interminables- habían sido en realidad unos minutos insignificantes para el mundo, pero no para ella. Todo tenía sentido o al menos más que antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo giraba y giraba pero ella hacía tiempo que no se movía. Pero ya era hora de cambiar las cosas, ya era hora de aprender a vivir y forjar su propio destino. Sin embargo, ella no podía imaginar que su destino ya estaba forjado y que aquella ventana la había sentenciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero su ignorancia ante el mundo siguió vigente y la alegría volvió a ser algo especial en ella y durante algún tiempo no la abandonó. Pero un día la lluvia volvió, y ella recordó aquellos momentos y como si los estuviera viviendo, la tristeza volvió y la lluvia la compadeció pero esta vez no la abandonó. No la dejó sola ante el dolor y la acompañó. Pero algo interrumpió ese trance, una pequeña luz que la iluminó, unas palabras de consuelo, unas palabras de amor, unas palabras de ilusión:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Me gustaría estar esta noche contigo y poder susurrarte los secretos de las estrellas, pero no serviría para nada porque tú eres la estrella más bella. Sé siempre tú”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Cristina Moyano Cidoncha (Mérida, Badajoz)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-7880778563666312039?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/7880778563666312039/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/nunca-mas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7880778563666312039'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7880778563666312039'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/nunca-mas.html' title='La ventana y ella'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-5488070396437297384</id><published>2010-02-01T22:36:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:38:58.261+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Inclemente</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Las grandes exploraciones acontecen en la niñez, período de búsqueda nerviosa: curiosidad y ansia compiten por igual, dando tumbos en una contienda ofuscada cuya resolución sobreviene durante la madurez.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Por entonces, no pude hallar tu guarida, refugio en el que escudabas tus tiempos de retiro. Yo presentía tu retorno en las mañanas de un sábado cualquiera. Jamás faltabas a tu cita para procurarme estremecimientos a flor de piel. Mis ojos espantados echaban un vistazo timorato desde el filo de la manta. Simulaban la mirada fisgona de un espadachín que, tocado por su sombrero de ala ancha, embozado en su capa y asilado bajo una llovizna liviana que parecía caer a cámara lenta, recorría las noches cerradas de Baeza, abriendo incógnitas, rompiendo con el taconeo diligente y plomizo de sus botas el silencio profundo de la tenebrosidad nocturna.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Acurrucado, al abrigo de mi cama, yo daba revueltas perezosas, revolviéndome entre colchas y sabanas. Desde la calle me llegaba un cúmulo de gritos cristalinos:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;¡No toques la ropa del tendedero, que aún está helada!... &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;¡El hojalatero! ¡Arreglo cacerolas y varillas de paraguas rotas!... &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;¡El afilador!... Y su musiquilla con sabor a leyenda ancestral. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Gritos acoplados que levantaban un augurio, y que ganaba evidencia en tanto en cuanto el avance de las horas seguía su rumbo inapelable; ecos que traían en volandas las exhalaciones de tu acechanza. Yo quedaba en los aledaños de tu presencia. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;El atardecer melancólico taponaba el día. Emborrachado por colores sombríos y nostálgicos, caía en cascada, estallando en mil tonos a modo de caleidoscopio en cuyo interior se multiplicaban pesadillas o quimeras al aguardo de que nos volcásemos en ellas. Turno para arremangar los juegos explayados alrededor de la plaza o encajonados en los túneles del tren, escondites recónditos donde amplificábamos nuestra maraña de risas. Retreta: acudíamos a casa para cenar y meternos en la cama, acompañados por nuestros miedos en pie de guerra o exorcizados; dulces sueños o terrores nocturnos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;No te hacías de rogar. El silencio chirriaba en la oscuridad. Te reconocía con certificado de certeza durante la vigilia que desencadenabas en mi cuerpo cuando llegabas para mostrarte en plenitud desnuda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Un susurro de aire silencioso y glacial jugueteaba entre las varas de los olivos cercanos, poniendo en juego su discreción para dejarse caer sobre el gris argento de las hojillas elípticas, para implantar nanas quejumbrosas que helaban las miradas en noches de luna entristecida. Así retornabas a mi habitación: citándome en corto, dejándote ver con esplendor, como si fuera tu puesta de largo flamante. Mi cuerpo, contrayéndose bajo unas mantas tejidas con hebras aromáticas de naftalina, huía del algodón humedecido de las sabanas, que mi piel reconocía como una guarida de frialdad. El frío perpetuo, imposible de despeñar por los laterales de la cama, no se rendía a los envites de los soplos cálidos irradiados por la bolsa de agua caliente, que con tanta dulzura preparaba mi madre para apaciguar mis tiritones nerviosos. Embozada por cobertores y oscuridad, mi niñez sentía el resuello mágico por ti levantado. Gemías tus avaricias para constreñirnos, para convertirnos en un ovillo dentro del camastro.  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Como sombra fugaz avanzando por el pasillo con la complicidad de la noche, yo advertía tu presencia. Tu aliento de acero inoxidable se escurría sobre la solería de mi casa. Mostrabas tu vestigio certero: una gasa glacial. De golpe, sentía el imperio de tu empaque. Mis ojos ganaban tu realidad al observar tu figura fantasmagórica incrustada en los cristales calados del armario de mi dormitorio. Imponías tu faz dictatorial sobre el azogue enmarcado. En aquel momento, sin margen para el error, estaba al corriente de que crujías afuera, en la soledad de la noche. Mis jadeos candentes los resoplaba bajo las mantas. En el interior de aquel refugio de descanso levantaba un remanso encendido sobre el que deslizarme para merecer la placidez del sueño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Un silbido, una ráfaga de aire persiguiendo a céfiros más veloces, que gruñían al doblar las esquinas de las calles pedregosas, levantaba el temeroso ladrido de un perro. Su eco, prolongado sobre sí mismo, acababa por disiparse en la distancia, buscando los límites de otras callejuelas a medida que perdía intensidad. Tú trajinabas apostándote por los rincones del pueblo, buscando víctimas cuyos hálitos morían sobre el cristal opaco de la superficie helada de los pilares rebosantes de lenguas de verdina.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt; Al fin, me dormía. Sabía al dedillo que te eternizabas a mi vera, espiándome, buscando un resquicio para meterte en mi cama, pero estaba al tanto de que, al despuntar el día, las bestias cargadas de aperos desgarrarían el silencio nocturno al chocar sus cascos contra los adoquines; terminarían por sacarme a rastras de mis sueños o de mis pesadillas. Y, a buen seguro, ese despertar vendría acompañado por el canto puñetero de un gallo o por el volteo escandaloso de las campanas del convento cercano, jubilosas ellas para agradecer al cielo la amanecida, una amanecida revestida por una mantilla blanquecina, la huella efímera de tu presencia innegable, palpable. Había nevada débil. Casi apenas cuajaba, y su espectro, inflamado de blancura, se colaba por las rendijas de los portones envejecidos, que trataban de tamizar, sin éxito, la luz del alba por los ventanales de mi habitación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Así un año tras otro. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Ahora ya nevó sobre mis sienes y he desenmascarado tu madriguera. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Ya sé dónde te escondes y sé que has llegado de nuevo. Cuando proclames tu potestad, y reiteradamente asoles mi cuerpo, virarás en redondo para encarar tu refugio y mostrarme tu espalda. ¡¡Maldito invierno!! Te empotrarás en ese territorio sereno ya reconocido por mí. Dormitarás encajado en mis huesos, a la espera de un lapso de tiempo glorioso para ungirme con tu devastador caudillaje sobre mis manos, unas simples manos de la tierra que desean luchar contra ti, inclemente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;Juan Carlos Pérez López (Sevilla)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-5488070396437297384?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/5488070396437297384/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/inclemente.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/5488070396437297384'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/5488070396437297384'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/inclemente.html' title='Inclemente'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-4227849817903375190</id><published>2010-02-01T22:27:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:28:10.239+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Viaje en el tiempo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;El fin de semana fue más tranquilo que de costumbre; había ido a pasarlo al pueblo de su familia, aunque en la casa donde se hospedaba ya no vivía nadie. Montones de telarañas por todas partes le contaban que la vida allí pasó de largo hace tiempo. Quería olvidarse del bullicio de la ciudad y el pueblo era la mejor opción.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Era el primer domingo en años que se levantaba antes de mediodía, concretamente a las ocho de la mañana. No sabía muy bien porqué, pero se encontraba raro. Igual podía ser porque también era el primer domingo en mucho tiempo que no tenía resaca.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Pasó varias horas vagando por la casa sin saber qué hacer. El tiempo de las mañanas domingueras corre muy despacio para alguien acostumbrado a dormir hasta que el cuerpo ya no puede estar ni en la cama. No tenía ni una gota de alcohol que llevarse a la boca y empezaba a aburrirse. En la casa del pueblo no hay libros, aunque tampoco era muy dado a lecturas. ¿Internet? Lo más moderno de la vieja villa era una tele con sólo dos botones; ni qué decir tiene que no funcionaba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Ya no sabía que hacer, así que se sentó en un sillón polvoriento a ver cómo desfilaban los minutos. Frente al sillón había un cuadro de un señor con pelo largo y barba que vestía una túnica roja y blanca. En el pecho tenía un corazón rodeado de espinas, con llamas en la parte superior. Bajo el maltrecho corazón, estaba escrita esta frase: “Amigo que nunca falla”. Obviamente, sabía de quién era aquel retrato, pero eso era lo de menos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Sin darse cuenta empezó a hacer algo extraño: ponerse a pensar. El retrato le trajo a la memoria algunos malos recuerdos de la infancia: “si no vas a misa, vas al infierno. Si mientes, vas al infierno. Si no rezas, vas al infierno. Si te tocas, vas …” . Y así estuvo un buen rato, recordando con horror el sentimiento de culpa  con el que le habían hecho crecer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Sonaron varias campanadas, la hora de la misa dominical se acercaba. Al oír las señales, decidió acercarse a la iglesia y ajustar un par de cosas con el cura del pueblo. Cada vez que se acordaba de todo lo que le había contado en confesión, siendo un niño, se sentía estafado; aquel siniestro señor de negro le había robado los secretos de su niñez.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Caminó hacia la iglesia bajo un sol radiante, ese sol que calienta las frías mañanas de los domingos invernales. Miraba el empedrado de las calles solitarias y pensaba en la antigua autoridad del cura, siempre dispuesto a amargarle la existencia por la gracia de un dios que lucía ensangrentado sobre una cruz. Todo aquello le parecía aterrador y el cura no se iba a ir de rositas. Tendría que escuchar un par de cosas que no le iban a gustar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;A punto de llegar a la iglesia, mientras cruzaba por la puerta del único bar del pueblo, escuchó una voz que le llamaba. Enseguida reconoció bajo las incipientes arrugas a un viejo amigo de la infancia al que hacía décadas que no veía. Los rasgos habían cambiado, pero la sonrisa era la misma que hace unos años.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Después de los pertinentes saludos, contó al amigo de la infancia cuáles eras sus intenciones. Éste se echó a reír y le dijo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-”Si quieres hablar con don Paco no tienes que ir a la iglesia, sino al cementerio. Se murió hace lo menos cinco años”, y apuró de un trago el vino que tenía en la mano.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Se quedó pensando en lo que le había dicho y le preguntó:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-”Si existiera todo eso que nos contó de pequeños, ¿tú crees que don Paco habrá ido al cielo o al infierno?”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;El amigo de la infancia miró al campanario que había frente a ellos, luego dirigió su mirada al vaso vacío y dijo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-”Pienso lo mismo que tú”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Entraron en el bar y bebieron mientras recordaban los buenos momentos de la niñez, donde don Paco no tenía sitio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;br /&gt;Roberto Osa López (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-4227849817903375190?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/4227849817903375190/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/viaje-en-el-tiempo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4227849817903375190'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4227849817903375190'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/viaje-en-el-tiempo.html' title='Viaje en el tiempo'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-965050566616910838</id><published>2010-02-01T22:25:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:26:48.487+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Verano... Invierno</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Llevaba un buen rato esperando bajo la lluvia, con aquel paraguas ridículo  comprado en los chinos. Había pasado ya más de una hora y ella no aparecía. Él siguió esperando, aferrándose a aquellas palabras como a un clavo ardiendo: Espérame en la plaza, huiremos juntos.  Era uno de esos atardeceres pre-invernales en los que no para de llover, una de esas tardes cada vez menos frecuentes en las que la lluvia acompaña las horas golpeando los cristales de las ventanas. A él le encantaba la lluvia.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Lo malo de cuando llueve, es que a veces te toca mojarte. Aquella tarde le tocó. No le importaba. La espera, la lluvia, el frío; todo merecía la pena con tal de que ella llegase. Desde hacía meses los dos vivían al calor de un amor clandestino, lejos de sus tediosos matrimonios. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Se conocieron una noche de verano en una terraza de la plaza de Santa Ana, rodeados de guiris que bebían cerveza sin parar. Los dos estaban dentro de esa tribu de maridos y mujeres que siguen con sus respectivos simplemente por la pereza que les da vivir. Por suerte para ambos, de esa noche en adelante disfrutaron de un idilio estival que hizo aún más ardientes las noches en el Madrid de los que se quedan sin vacaciones en agosto.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Tras meses de ardor secreto, se hicieron una promesa: no repetir los encuentros furtivos, vivir de cara. Aquella tarde lluviosa era el día, por fin. Emprenderían juntos una nueva vida lejos de Madrid, lejos de sus mentiras, pero ella no llegaba. Combatía el frío y la pertinaz lluvia recordando las noches de verano. ¡Cómo disfrutaban mientras sus respectivos estaban de vacaciones! Nunca quedarse trabajando en agosto fue tan gratificante. Bendito verano.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Habían pasado las horas y allí seguía esperándola. Empezaba a anochecer y la lluvia iba remitiendo al mismo tiempo que el sol de aquella tarde era vencido por la noche. Miró el cielo gris, cada vez más negro. Sintió la humedad que le entraba por los pies, el frío en los huesos. Tiró aquel estúpido paraguas y se largó.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;De repente era invierno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;br /&gt;Roberto Osa López (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-965050566616910838?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/965050566616910838/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/verano-invierno.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/965050566616910838'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/965050566616910838'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/verano-invierno.html' title='Verano... Invierno'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-3309572766358777108</id><published>2010-02-01T22:24:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:25:39.068+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Una nueva esperanza</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Durante mucho tiempo, vagó por el desierto sin un rumbo fijo, buscando un pequeño oasis en el que refugiarse. No sabía cómo había llegado a aquel páramo interminable, no recordaba haber entrado allí. Quizá estaba desde siempre, incluso puede que hubiera nacido en aquel lugar. No lo sabía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Caminó largo rato en busca de un poco de agua a sabiendas de que no la encontraría. Tenía la boca pastosa y la vista nublada. La cabeza no le respondía, era como si la tuviera llena de clavos. El dolor en sus piernas se había convertido en algo crónico. Lo más lacerante era la falta de esperanza en salir del desierto, incluso en algunos momentos de desesperación llegó a pensar que aquel era su sitio, que no merecía nada mejor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;A menudo tenía alucinaciones, provocadas por el calor y la falta de alimento. En ellas veía a seres abominables que le recordaban que nunca podría salir de allí. Eran casi reales. Aquellos demonios estaban cada día más presentes, ellos fueron los que le robaron la esperanza.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Mientras arrastraba los pies entre el polvo de su particular calvario, tropezó con algo y cayó al suelo de bruces. Pensó que no volvería a levantarse, pero en seguida se dio cuenta de que había tropezado con una cantimplora. “¡Agua!”, pensó. La destapó y se la llevó a la boca con ansia, pero no cayó agua. La puso boca abajo, no aceptaba que estuviera vacía. Y no lo estaba. De la cantimplora salió un pequeño papel enrollado. Era un mensaje: “No te rindas.”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Se quedó pensando un rato, “¿qué broma es esta? Están jugando conmigo.” Metió la nota en uno de sus bolsillos, se colgó la cantimplora y empezó otra vez a andar. No había pasado ni cinco minutos cuando creyó avistar algo en el horizonte. Era imposible saber lo que sería aquello, estaba demasiado lejos. Probablemente sólo existía en su cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Estaba anocheciendo y aquella forma lejana empezaba a proyectar una luz blanca y uniforme. Corrió hacia allí con las pocas fuerzas que le quedaban. De repente todo le dolía menos, tenía hasta menos sed que antes de tropezarse, las piernas también le pesaban un poquito menos ahora. Lo que ahora pesaba más era la cantimplora. Iba llena de esperanza.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;br /&gt;Roberto Osa López (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-3309572766358777108?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/3309572766358777108/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/una-nueva-esperanza.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/3309572766358777108'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/3309572766358777108'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/una-nueva-esperanza.html' title='Una nueva esperanza'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-4425056542700379903</id><published>2010-02-01T22:23:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:24:45.219+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Rodríguez</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Desperté en el sofá, a medio día, después de una larga noche de juerga. No recordaba cómo había vuelto a casa, pero no tuvo que ser en las mejores condiciones. La televisión estaba encendida, con el volumen muy alto, tanto que la voz de Ramón García sonaba como si el “Gran Prix” se fuera a llevar a cabo en mi cuarto de estar. En ese momento recordé que estaba solo en casa. Menos mal, porque al mirar hacia abajo comprobé que no llevaba pantalones, ni calzoncillos, ni calcetines. Conservaba la camiseta puesta y las botas perfectamente atadas. No me preguntéis porqué, yo tampoco lo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Mi mujer se había ido a pasar el fin de semana a casa de sus padres, aprovechando que eran las fiestas de nuestro barrio. Siempre las ha odiado. Llevábamos ocho meses casados y era la primera vez que me quedaba “de Rodríguez” desde entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Al intentar levantarme del sofá fui consciente por primera vez de lo mucho que me dolía la cabeza. Tendríais que haberme visto; en el sofá, en pelotas, con las botas puestas y con un dolor de cabeza que yo en su primer momento achaqué al garrafón. No sé si fue culpa de la calidad o de la cantidad del whisky, porque aunque fuera bueno, a juzgar por mi indumentaria, aquella noche debí beber lo suficiente como para emborrachar a media Escocia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;En un segundo intento, conseguí levantarme del sofá e ir al dormitorio a quitarme las botas y, sobre todo, a ponerme unos pantalones. Al descalzarme, noté un fuerte escozor en mi brazo izquierdo, pero no le di importancia. Me dolía mucho más la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Intentaba pensar, recordar algo de la noche anterior, pero no había manera. Lo último que recordaba es estar en una caseta de la feria con Pedro y Javi bebiendo whisky como si se fuera a acabar el mundo. También tenía algún que otro flash de la orquesta que estaba tocando aquella noche, con sus camisas jodidamente horteras. Nunca me han gustado las camisas de los músicos que vienen a las fiestas del barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Mientras estaba sentado en la cama, ya con pantalones, pensando en esas camisas tan feas, recordé que le había pedido una canción al líder de la orquesta. Si mis recuerdos son reales, sonó “Engánchate conmigo”, de Los Rodríguez. Es una canción que siempre me gustó y que acostumbro a pedir cuando estoy borracho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;No recordaba nada más. Miré el reloj de la mesita y me di cuenta de que ya eran las cuatro de la tarde, lo que me hizo pensar en comer, aunque no tenía demasiada hambre. Fui hasta la cocina arrastrando los pies, con los ojos casi cerrados. En el frigorífico había una nota con la letra de mi mujer: “No olvides ir a hacer la compra, estamos bajo mínimos”. Juro que no la había visto hasta entonces. Demasiado tarde, el Mercadona no abre los domingos.  Abrí el frigorífico y encontré aún menos de lo que esperaba: medio limón, una bolsa de salchichas (caducadas, por supuesto) y un cartón de leche. Seguí buscando por los cajones de la cocina y encontré un sobre de sopa precocinada. No hay nada mejor para la resaca que una sopita de sobre y un par de aspirinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Con algo en el estómago, me fui a ver un rato la tele. La cabeza me seguía doliendo, y el brazo cada vez me escocía más, no entendía porqué. Pensé que me habría dado un golpe con algo. Vaya borrachera. Y encima ese domingo no había fútbol, qué putada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Decidí darme un baño y de paso echarle un vistazo a la herida del brazo, pero al quitarme la camiseta frente al espejo me encontré con la verdadera razón del escozor: un tatuaje. Eran unas letras casi ilegibles en las que ponía “Engánchate conmigo”. ¡Joder, si a mi no me gustan los tatuajes! Me metí en la bañera y empecé a rascarme  con la esponja, a ver si salía, pero era auténtico. A ver cómo le explico a mi mujer lo del tatuaje. Casi lloro del dolor y  la impotencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Allí estaba yo, metido en la bañera, esta vez sin camiseta, pero con pantalones y un tatuaje en el brazo. Me empecé a encontrar mal, tanto que vomité allí mismo. En ese momento escuché la cerradura de la casa y después unos tacones por el pasillo. “Ya estoy aquí”, la oí decir mientras golpeaba la puerta del baño con los nudillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;“Enseguida salgo”, dije yo. Y me quedé en la bañera un rato, intentando inventar alguna mentira convincente. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Roberto Osa López (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-4425056542700379903?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/4425056542700379903/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/rodriguez.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4425056542700379903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4425056542700379903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/rodriguez.html' title='Rodríguez'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-8866255167293873477</id><published>2010-02-01T22:21:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:23:16.598+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Lisboa</title><content type='html'>&lt;div  style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Sin maleta ni destino, llegó apresuradamente a la estación de autobuses y pidió un billete para el viaje que antes saliera: la respuesta de la taquillera fue Lisboa. Abrió el sobre que llevaba en la mano, sacó un billete de cien euros inmaculado para pagar. Aquel sobre al que se aferraba contenía una buena cantidad de euros y una carta que había leído cientos de veces en los útimos días. La carta era, de hecho, lo único que era suyo,  porque la ropa y el dinero eran robados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensó en las ventajas que le ofrecía el autobús como medio de transporte, nadie le pedía el DNI para comprar un billete, al contrario que en el avión. Se tiró en su asiento y durmió como un tronco varias horas, estaba hecho polvo por la borrachera de la noche anterior con los amigos, que le despedían entre lágrimas etílicas.&lt;br /&gt;-”Tranquilo, que iremos a verte de vez en cuando”, decía uno de los compadres con dudosa decisión. Recordó estas palabras y volvió a dormirse. El siguiente despertar vino precedido por el zarandeo de un desconocido; era el conductor del autobús, ya estaban en Lisboa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el somnoliento camino, no tuvo tiempo de preguntarse qué se le había perdido a él en una ciudad de otro país, con otra lengua. La única razón por la que se encontraba ahora allí, pisando sus empedradas calles, era el ansia por desaparecer de Madrid. Recorría la ciudad como quien se adentra en un jardín desconocido lleno de tesoros por descubrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezaba a anochecer. Llevaba ya varias horas de caminata perdido por las estrechas calles del barrio de Alfama, así que decidió hacer un descanso en una pequeña tasca junto a la muralla del castillo de San Jorge. Había dos hombres de unos sesenta años que hablaban acaloradamente mientras bebían un licor rojizo en pequeños vasos. Ante la ignorancia total hacia la lengua portuguesa, decidió pedir el licor que los dos hombres bebían de la única forma de la que era capaz; señalándolo. Al cuarto vaso, el camarero le hizo saber cómo se llamaba aquel pastoso licor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-”Es ginginha”, le dijo en un castellano aceptable. Tomó dos vasos más ya a solas con el camarero y después salió del bar. Reanudó la marcha calle abajo mientras la ginginha le subía del estómago a la cabeza. Volvió a sacar de su bolsillo la carta, pero no la leyó, simplemente la apretó fuertemente en su puño, pensando en el contenido que ya casi se sabía de memoria y que recitaba en mitad de la solitaria plaza de Rossío a voz en grito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó la noche de antro en antro, bebiendo ese pastoso licor llamado ginginha, con el vaso en una mano y la carta en la otra. Cuando le echaron del último bar estaba amaneciendo. Le dolían los pies, no podía seguir caminando. Escuchó un sonido extraño y al darse media vuelta se topó con un tranvía. No tardó mucho en decidirse a subir, dentro se estaría caliente y había asientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrió gran parte de la ciudad mientras el sol bautizaba un nuevo día, pero esta vez, desde la ventana del tranvía, le parecía otra Lisboa. Guardó la arrugada carta en el bolsillo, levantó la mirada y se dio cuenta de que había llegado al final del trayecto. Se apeó y leyó los carteles a su alrededor: Praça do Comércio. Estaba frente a la desembocadura del río Tajo y decidió sentarse en un banco a echar un vistazo. Las gaviotas anunciaban la proximidad del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por última vez, sacó la carta y leyó las últimas líneas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“… deberá personarse en el centro penitenciario de Soto del Real (Madrid) a las 9:00 horas del día 21 de enero de 2010, para cumplir condena de veinte años y un día por…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó de leer. Arrugó la carta y la lanzó al río. Sacó el sobre y contempló con gusto que aún le quedaba un buen fajo de billetes de cien. Estaba cansado pero feliz. Era libre. Decidió ir a una pensión para darse un baño y dormir un poco. Estaba contento de haber caído en Lisboa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró el reloj y pensó que los funcionarios de prisión ya le estarían esperando. Que esperen sentados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Roberto Osa López (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-8866255167293873477?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/8866255167293873477/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/lisboa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/8866255167293873477'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/8866255167293873477'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/lisboa.html' title='Lisboa'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-4987027210711705911</id><published>2010-02-01T22:19:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:21:14.752+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>La otra historia de Caín y Abel</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Por aquel entonces nos odiábamos. Bueno, sería más justo decir que yo le odiaba a él. Sin darse cuenta, mi hermano convirtió mi infancia en una pesadilla sin final. Siempre Abel era el ejemplo a seguir. Mi madre se pasaba el día diciéndome “que si tu hermano esto, que si tu hermano lo otro, que no sirves para nada, que si ojalá fueras como él”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Al principio me daba igual, yo siempre he ido a lo mío, pero mi hermano en cambio siempre tenía que destacar; el que mejores notas saca, el que mejor se porta, el más guapo, el más bueno…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Sus éxitos se convertían en mis fracasos, sus premios en mis castigos, sus amigos en mis enemigos. Todo el mundo lo quería. Todo el mundo menos yo, claro. Un día, cuando aún íbamos a pre-escolar, el muy cerdo se chivó a la profesora de que había robado un paquete de plastilina, ya ves tú qué idiotez. Pues hasta en eso lo encumbraron como a un héroe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Cada noche al irme a dormir tenía en la cama de al lado su carita sonriente de niño bueno. No dejaba de mirarme hasta que se dormía. Maldito niño repelente, me amargaste la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Un buen día, siendo ya adolescentes, mis padres vinieron a decirme que habían encontrado a mi hermano muerto. Mi madre lloraba sin parar, mientras que mi padre intentaba consolarla sin mucho éxito. La policía les acompañaba. No me andé por las ramas y lo solté: “Sé que está muerto, lo he matado yo, joder”. Mi madre se desmayó, mi padre me repudió, y los policías hicieron su trabajo y me sacaron de allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Desde entonces vivo feliz en mi celda. Para la gente de bien soy la bestia que fue capaz de matar a su propio hermano. Pero, y ustedes, ¿qué habrían hecho en mi lugar?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;Roberto Osa López (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-4987027210711705911?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/4987027210711705911/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/la-otra-historia-de-cain-y-abel.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4987027210711705911'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4987027210711705911'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/la-otra-historia-de-cain-y-abel.html' title='La otra historia de Caín y Abel'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-1272416106104768913</id><published>2010-02-01T22:18:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:19:43.406+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>La chica que fumaba Ducados</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;Era imposible no percatarse de su presencia en cuanto llegaba a la oficina. No estoy hablando de su belleza, aunque era guapísima. A lo que me refiero es a ese olor tan característico a tabaco negro,  tan poco común entre las chicas jóvenes. Es la única mujer atractiva que he conocido en los últimos diez años que fuma tabaco negro, concretamente Ducados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;Yo he fumado tabaco negro toda mi vida. Cuando tenía veintipocos pasé del Celtas sin boquilla al Ducados como si ascendiera en la escala social, pero con el paso de los años me he ido convirtiendo en un bicho raro por fumar Ducados. Mis compañeros siempre se han quejado del olor a tabaco negro en la oficina, hasta que el Gobierno prohibió fumar en los lugares de trabajo. Qué cerdos, sólo les faltó hacer una fiesta cuando se enteraron de que no tendrían que volver a aguantar el humo de mi cigarro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;Pero un lunes lluvioso del invierno pasado apareció ella. Tenía la piel muy blanca y el pelo tan negro como la noche. Llegó empapada de los pies a la cabeza y todos la miramos extrañados hasta que Gema, nuestra jefa de Recursos Humanos, nos la presentó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;La mayoría seguíamos mirándola igual de sorprendidos. La media de edad de mi oficina, en la que me incluyo, era de más de cincuenta años. Esta muchacha no tenía más de veinticinco y se convertía en la primera cara nueva desde hacía mucho tiempo. Nuestra empresa es pequeña y casi todos llevábamos alrededor de veinte años en ella, éramos como fósiles. Algún día, dentro de muchos años, igual alguien encuentra nuestros restos en ese maldito lugar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;El caso es que la llegada de la chica fue tomada por muchos (muchas, sobre todo) como una amenaza. Empezó a trabajar ese mismo día y no abrió la boca nada más que para lo estrictamente necesario. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;La muchacha no era lo que se dice una trabajadora ejemplar, era bastante pasota, de hecho. Se pegó la primera semana mirando al techo y saliendo a fumar cada media hora. Nadie se podía explicar para qué coño la habían contratado, pero allí estaba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;Yo no le podía quitar el ojo de encima. Su sitio estaba junto a los servicios, así que me pasaba el día yendo a mear para poder contemplarla de cerca. Podía mirarla de arriba a abajo sin disimulo; un hombre de cincuenta es invisible a los ojos de las jóvenes, lo sé por experiencia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;La gente en la oficina andaba cuchicheando, había rumores de todo tipo, y todos tenían a la muchacha como protagonista. Un día, después de varios meses, tuve mi primera conversación con ella. Yo estaba en la puerta trasera del almacén fumando cuando llegó y me pidió un cigarro. Me quedaba sólo el que acababa de encender, así que tuvimos que compartirlo. Intenté mostrar algún interés por su adaptación a nuestro entorno laboral, pero no se lo tomó muy bien. Concentré toda mi energía en no parecer un salido, pero cuando me rozó la mano para coger el cigarro, un escalofrío me recorrió la espalda. Estoy seguro de que ella lo notó, pero seguramente le pareció patético.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;Apuró nuestro cigarro en silencio, mirándome fijamente mientras me soltaba en la cara el humo de la última calada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;"Te van a echar, lo acabo de oír. He venido a avisarte", me dijo. "Van a hacer limpieza, los cincuentones le salís muy caros a la empresa".  Tiró la colilla y se fue. Me quedé mudo. Lo único que fui capaz de hacer fue volver a mi puesto sin rechistar. No dejé de pensar en ello, por fin entendía los rumores.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;Aquel día me fui a casa dando un paseo, pensando en lo que me había dicho. Estaba preocupado. Entré en un bar a comprar tabaco y me la encontré. Charlaba con dos chicas de su edad. Al verme, se empezó a reír y les dijo algo que no pude oír a sus amigas. Sentí vergüenza, pero también alivio. Salí del bar y me fui directo a casa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;A la mañana siguiente, mi jefe me dijo que ya no contaban conmigo. En un par de semanas, iban a renovar la plantilla casi por completo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;Hoy, después de un año en el paro, aún recuerdo el cigarro que compartí con aquella chica el día que me enteré de que me iba a la calle. Recordé cómo se reía con sus amigas a mi costa, y sin embargo, no pasa un día en que no evoque con placer aquel momento en que estuve tan cerca de ella.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;Sí, lo sé. Me estoy haciendo viejo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Roberto Osa López (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-1272416106104768913?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/1272416106104768913/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/la-chica-que-fumaba-ducados.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/1272416106104768913'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/1272416106104768913'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/la-chica-que-fumaba-ducados.html' title='La chica que fumaba Ducados'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-8860384057843663088</id><published>2010-02-01T22:17:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:18:28.574+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>La asamblea de los muertos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Aprovechó un despiste del guardia para entrar en la medina. Era noche cerrada en Marrakech y el pequeño Omar no encontraba a su padre. Empezó a merodear por las calles, cada vez más oscuras y estrechas. Los estertores del verano hacían de la noche una tiniebla calurosa y llena de angustia. ¿Por dónde empezar a buscar? Marrakech es una ciudad caótica, llena de escondrijos y de trampas urbanísticas que recuerdan a “Las mil y una noches”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echó a correr en mitad de la oscuridad, sin rumbo, sólo pensando en su padre, un anciano casi ciego. ¿Dónde estaría? La última vez que estuvieron juntos, al principio del día, le había prometido que le esperaría a las puertas de la medina para volver a casa. Vivían en un poblado a extramuros y a menudo venían a Marrakech a vender leche y alguna cabeza de su modesto ganado. El padre, que ya no estaba para ordeñar, se sentaba en el suelo y tocaba la flauta por la voluntad, que era poca. No se movía nunca de su sitio, por lo que el joven Omar no sabía dónde buscarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguió corriendo y gritando el nombre de su padre por las laberínticas calles del zoco. Todo era negro, estaba perdido entre paredes de barro hasta que vio un punto de luz moverse a gran velocidad. Era alguien que huía. Llevaba en la mano un candil, así que salió tras él en busca de luz. Lo siguió un buen rato, creyó haberlo perdido, pero lo encontró a la vuelta de una esquina tumbado en el suelo, exhausto, junto al portón de un riad. Estaba herido, gemía sin parar. Omar se acercó a él para preguntarle por su padre. El desconocido lo agarró fuerte de la chilaba y lo atrajo hacia sí. “La asamblea…” dijo. Murió en ese mismo instante. ¿Qué querría decir? Cogió el candil y siguió su camino esta vez con luz, pero igual de perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deambuló largo rato por las callejuelas, sin encontrarse con nadie. Harto de dar vueltas, se detuvo un momento a descansar. Mientras recuperaba el aliento, oyó unos gritos atroces, desesperados. Eran varias personas las que emitían los demoníacos alaridos. Corrió hacia los gritos, más por inercia que por valentía. Llegó a una de las arterias principales del zoco, por fin sabía dónde estaba y ahora no tenía dudas de que algo terrible estaba ocurriendo en la plaza, así que con cautela se encaminó hacia allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que se acercaba, se percató de que los gritos iban desapareciendo, lo cual no le tranquilizó demasiado. Entró en la plaza tembloroso y antes de esperarlo se topó con cinco cuerpos decapitados sobre una carreta. Aún sangraban abundantemente. Delante de la carreta unos guardias ensartaban las cabezas sobre cinco picas perfectamente alineadas. Probablemente una ejecución de infieles, ladrones, reos de mala muerte, quién sabe. Lo que estaba claro es que los cinco recibirían el nuevo día en el centro de la plaza, a modo de advertencia para el pueblo.  Los ejecutores bromeaban sobre los ademanes de las cabezas en las picas. Junto a ellos, un anciano ciego tocaba la flauta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Roberto Osa López (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-8860384057843663088?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/8860384057843663088/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/la-asamblea-de-los-muertos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/8860384057843663088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/8860384057843663088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/la-asamblea-de-los-muertos.html' title='La asamblea de los muertos'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-9222560707387100313</id><published>2010-02-01T22:14:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:15:10.552+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Génesis</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Después de mucho tiempo pensándolo, por fin estaba decidido a hacerlo. Subió las escaleras corriendo y salió a la azotea del edificio en el que trabajaba, en pleno centro de Madrid. A duras penas se ajustó las gafas y sacó un cigarro de un paquete arrugado. Temblando de nervios se lo llevó a la boca y lo encendió como pudo. No estaba siendo un buen día para él.  Ni un buen mes.   Ni un buen año.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Con el cigarro en la boca, deambulaba de una punta a otra de la terraza del edificio, mirando al suelo, siempre al suelo, ajustándose una y otra vez las enormes gafas. Se despeinaba constantemente mientras pensaba si realmente tendría huevos a hacerlo o no. Hacía tiempo que la depresión le había llevado a un estado de tristeza y desesperación permanente. “Ya está bien”, pensó. “Lo voy a hacer”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Soltó el cigarro y con lágrimas en los ojos se subió al borde de la terraza decidido a tirarse. No quería mirar hacia abajo, siempre había tenido un vértigo atroz. Pensó que lo mejor sería hacerlo con los ojos cerrados, para no ver la distancia que le separaba del suelo. Así estuvo unos segundos,  jadeando de nerviosismo y sin atreverse a abrir los ojos. Finalmente, decidió que debía echar un vistazo antes, más que nada por ver contra qué iba a impactar tras su caída.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; Cuando abrió los ojos y miró hacia abajo, comprobó sin tiempo de reacción que sus gigantescas gafas se precipitaban en el vacío. “¡Joder, las gafas!”. Tras unos segundos de vuelo, las gafas se estrellaron contra el capó de un viejo taxi. El conductor bajó del coche soltando sapos por la boca, como buen taxista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; Desde el borde de la azotea, ya sin gafas, no podía ver bien lo que estaba pasando, pero los alaridos que venían de abajo eran información suficiente para él. En aquella absurda situación, no pudo evitar echarse a reir. Tanto, que decidió bajarse del bordillo, no fuera a caerse. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Hacía años que no reía así. “Las putas gafas”, se decía a sí mismo una y otra vez entre carcajada y carcajada.  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Agotado por la risa, se echó en el suelo de la terraza a descansar y fumó el último cigarro de su paquete antes de volver al trabajo. Allí tumbado, mirando al cielo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;Roberto Osa López (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-9222560707387100313?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/9222560707387100313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/genesis.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/9222560707387100313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/9222560707387100313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/genesis.html' title='Génesis'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-4242867852527855807</id><published>2010-02-01T22:13:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:14:17.075+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>En el parque</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Aquel mediodía el parque irradiaba esa luz de los primeros compases de mayo. Estaba más bonito que de costumbre, lo que hacía que mereciese la pena salir de la oficina y comer al aire libre.  Pasó por la tienda, compró algo rápido para comer y se encaminó hacia el banco donde cada día acudía durante su hora de comida. Mientras paseaba hacia el parque, aspiraba cada vez con más intensidad, atrapando en sus pulmones el olor a vegetación. La bolsa que llevaba en la mano no olía tan bien, pero ya estaba acostumbrado al característico hedor del bocadillo de calamares.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Siempre iba al mismo banco. Siempre comía lo mismo. Y siempre solo. Pero aquel día vio que su sitio no estaba vacío.  Una mujer algo más joven que él estaba allí sentada, comiendo en silencio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Maldijo su suerte. “¿Por qué se ha sentado en mi banco?”, se preguntaba.  Soltero y  cincuentón, su vida se ceñía al trabajo y a su casa. Vivía en un semisótano rodeado de libros viejos, llenos de historias increíbles y de olores de otras épocas. Incluso amaba el olor de esas antiguallas. Ni qué decir tiene que se guiaba siempre por el olfato.  No le gustaba estar con gente, dedicaba demasiado tiempo a soñar como para ser sociable.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Pensó en irse a otro banco, “en el parque hay muchos, ¿qué más dará uno que otro?”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;No daba lo mismo, al menos a él no. Mientras pensaba qué hacer, esperaba escondido junto a un árbol que hay detrás del banco. Volvió a mirar una vez más, esta vez acercándose un poco, hasta el punto de llegar a olerla.  A partir de aquí la cosa cambió. Vaya si cambió. Ella desprendía una fragancia natural que le hizo marearse de placer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Lástima que desde allí no pudiera verle la cara. “Seguro que es preciosa. E interesante. Alguien que huele tan bien no puede ser mala gente”. Se empezó a emocionar, “seguro que hasta está buena”, pensaba casi eufórico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Aunque estaban muy cerca, ella no se había percatado de su presencia. Él seguía escondido deliberando consigo mismo. La timidez, la falta de huevos, o lo que cada uno quiera pensar, era lo único que le frenaba. No paraba de darle al coco para que se le ocurriera algo ingenioso que decir para romper el hielo, pero nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Con la bolsa entre las  manos sudorosas salió por fin de detrás del árbol, con una sonrisa patética en la cara. Alzó la vista con la poca valentía de la que era capaz para mirarle a los ojos, pero ella ya no estaba allí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;Roberto Osa López (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-4242867852527855807?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/4242867852527855807/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/en-el-parque.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4242867852527855807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4242867852527855807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/en-el-parque.html' title='En el parque'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-291598804072101957</id><published>2010-02-01T22:12:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:13:01.683+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>El efecto Simpson</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Hace unos años conocí a un tío que siempre llevaba la misma ropa. Siempre. No me refiero a un mendigo, ni a una persona que trabaja con uniforme, ni a alguien que descuide su higiene. De hecho, la persona de la que hablo es un niño bien que vive en la zona más pudiente de Majadahonda.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;El día que lo conocí llevaba una camiseta blanca, sin dibujos y sin marca de ningún tipo. De su cintura colgaban unos tejanos grises, raídos, muy anchos, sujetos por un cinturón rojo como el que me ponían a mí de pequeño para que no se me cayeran los pantalones. Cerraba su vestimenta un par de zapatillas blancas con los cordones rojos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Lo conozco desde hace tiempo y nunca le he visto con otra ropa que no sea esa, incluso durante unos meses lo veía a diario, íbamos a la misma clase.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Un día, en la cafetería de la facultad, vino a pedirme una moneda suelta para sacar tabaco. Se la di. A cambio, le rogué que me dijera porqué siempre iba vestido igual. Al segundo me di cuenta de que había metido la pata y que se lo podía tomar mal, pero me equivoqué. El muchacho que siempre vestía igual sonrió. Lo hizo como lo hace el profesor afable ante una pregunta absurda del alumno despistado; con paciencia y resignación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“Soy un personaje de Los Simpson, por eso siempre visto igual”. Me soltó eso y se largó. Yo me quedé pensando en él, pero también en Bart, en Homer, en Lisa, en Moe, en el entrañable Barney… y llegué a la conclusión de que siempre van vestidos igual, en eso tenía razón.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Terminé el café que estaba tomando y decidí que aquel día no iba a ir a clase. Di un largo paseo y luego me fui a comer a casa. Al encender la tele, Homer sujetaba del cuello a Bart mientras éste sacaba una lengua de medio metro. Me acordé del niño bien que siempre viste igual y sonreí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;No volví a verlo en años. Hace unas semanas, me encontré con un amigo común de ambos y le pregunté por el niño bien que siempre vestía igual. Me dijo que unos tíos entraron a robar a su lujoso chalet de Majadahonda. Dieron una paliza a su madre, él no estaba en casa. Se llevaron doce mil euros en metálico, un reloj del siglo XIX, joyas, cristales de Swarovsky, varias teles de plasma y montones de ropa carísima. Prácticamente lo único que dejaron fue un armario lleno de camisetas blancas, pantalones grises y varios pares de zapatillas blancas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;La pasada noche, mientras paseaba por el centro de la ciudad, reconocí en un banco de la calle al niño bien que siempre vestía igual. Me costó darme cuenta de que era él, ya no llevaba la ropa de siempre. Iba completamente de negro, con una chistera blanca en la cabeza. Tenía un cigarro apagado en la mano y la mirada perdida. De repente, se me vinieron a la cabeza los muchos disfraces con los que había visto a Homer en montones de capítulos; de astronauta, de diablo, de mujer, de cowboy…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Sentí la necesidad de acercarme a preguntarle qué hacía allí y porqué vestía así. No tuve valor. Seguro que me perdí una gran historia, pero no tenía derecho a hacerlo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Roberto Osa López (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-291598804072101957?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/291598804072101957/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/el-efecto-simpson.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/291598804072101957'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/291598804072101957'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/el-efecto-simpson.html' title='El efecto Simpson'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-1848681087371915573</id><published>2010-02-01T22:09:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T22:12:00.380+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Anoche vino a verme Lars Von Trier</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Anoche, mientras dormía, recibí una visita inesperada. Estaba sumido en un profundo sueño cuando, de repente, una mano fría me zarandeó hasta despertarme. Cuál fue mi espanto al descubrir que la mano que me sacudía pertenecía al mismísimo Lars Von Trier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salté de la cama como si fuera el propio demonio el que me había privado de mi relajado descanso. Bien es cierto que entre el señor Von Trier y Satán existen algunas similitudes; de hecho hay quien piensa que el bueno de Lars es el diablo hecho hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, que hace unos días tuve la suerte o desgracia de ver Anticristo, su última película, me quedé paralizado ante tan inesperado visitante. Como no sabía qué decir, y me parecía feo echarlo de casa, sutilmente intenté hacerle ver que su presencia no era de mi agrado, y más a esas horas de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-”Lars, macho, esto es allanamiento de morada”, le dije yo como si lo conociera de toda la vida.&lt;br /&gt;-”Anda, cállate, que no sabes ni lo que es eso. Lo que pasa es que has visto mucho cine americano y las frases hechas te salen solas”, me decía el muy moderno. “Vengo a pedirte explicaciones; me ha dicho un pajarito que te vas cachondeando de mi por ahí porque en mi película sale un zorro hablando”.&lt;br /&gt;-”¿Te lo ha dicho un pajarito? Un pajarito que habla, claro. Como el zorro de tu peli…”&lt;br /&gt;-”Menos cachondeo”, decía Lars, “a ti lo que te pasa es que no entiendes mi cine, eres demasiado limitado. Estás anclado en las formalidades”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo opté por entrar en su juego: “Muy bien Lars, puede que tengas razón en lo de que soy limitadito, hasta en lo de las formalidades. Y dado mi poco recorrido mental, ¿me puedes expicar lo del clítoris?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-”Sal de las formalidades y lo entenderás”, me dijo el muy guasón, ante lo cual no tuve otra opción que contestar.&lt;br /&gt;-”Mira Lars, te has presentado aquí sin avisar, me despiertas, me pones la cabeza como un bombo… Yo mañana madrugo, las formalidades, ya sabes. ¿Porqué no te vas a barrer el desierto? O mejor, cómprate una calavera y la peinas, que eso no es nada formal. Por cierto, Anticristo me parece una mierda, campeón”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intenté suavizar mi comentario añadiendo lo de “campeón” al final, pero el pobre Lars casi se pone a hacer pucheros, así que decidí pedirle disculpas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-”Perdona, hombre. Si te sirve para sentirte mejor, tengo algunos amigos que no viven muy lejos que seguro que te suben el ánimo. Les encanta tu película de principio a fin, incluida la amputación del clítoris y el zorro parlanchín”.&lt;br /&gt;-”Gracias, hombre. Pero no te preocupes por mi, si en el fondo lo que me gusta es que me den palos. Bueno, me voy a seguir impartiendo justicia en favor de mi peli. Hasta nunca.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y después de decir esto, el amigo Lars saltó por la ventana. Porque para qué salir por la puerta pudiendo salir por la ventana. Yo me volví a acostar. Esa noche soñé con un zorro que era mudo y llevaba al cuello un pizarrín, como Gabino Diego en  Ay, Carmela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que ya sabéis: si os visita el señor Von Trier, os molesta mientras dormís y luego sale por la ventana, por favor, no se lo tengáis en cuenta; es sólo que al muchacho no le gustan las formalidades.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Roberto Osa López (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-1848681087371915573?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/1848681087371915573/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/anoche-vino-verme-lars-von-trier.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/1848681087371915573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/1848681087371915573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/anoche-vino-verme-lars-von-trier.html' title='Anoche vino a verme Lars Von Trier'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-3625540122482246321</id><published>2010-02-01T22:00:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T23:50:54.775+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Relato corto</title><content type='html'>&lt;div  style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;La puerta del metro  se abrió, entre el apuro  y el cansancio solo pudo buscar  ansiosamente un lugar libre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto se encontró con la mirada de un joven que le miraba insistentemente como buscando entre sus recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí a ella también le parecía conocido sin embargo no atinó a entablar conversación porque cuando la gente grande dice que recuerda rostros ... muchas veces no le creen ... claro si ni siquiera recuerda dónde guardó el monedero que uso ayer...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos de la señora se empañaron porque vio entre sus recuerdos un niño sentado en un pupitre de la escuela con otra mirada más brillante y una enorme  sonrisa que iluminaba la cara   y cualquier momento de recreo escolar aunque hiciese frío o  tormenta ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un alumno de quién sabe cuántos años atrás... Solamente pensó... emigración ... los muchachos de mi  país sembrados por el mundo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lucha y la soledad de cada emigrante, se le hacía cada día más patente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensaba en sus tres hijas que una tras otra llegaron a Barcelona a trabajar y estudiar ¡que fuertes habían sido para emigrar y sobrevivir el exilio de aquél país donde estaban sus amigos, donde la gente por la calle hablaban unos con otros aunque no se conociesen...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El metro era un muestrario de nacionalidades de razas de esta polifacética Barcelona, donde se ven personas alegres enérgicas segurás de sí mismas por doquier&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La propia televisión muestra un sector de sociedad con pentagrama en sol mayor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero donde también cruzamos rostros donde se adivina una cruda  lucha diaria... y una valentía muy grande, de los inmigrantes que eligieron entre la pobreza y la lumbre y el calor del hogar lejano... ¿Cómo hemos llegado a esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo pudieron los países endeudarse y empobrecerse tanto... ¿guerras? explotación? intereses creados? prostitución ideológica? egoísmo institucionalizado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez ninguno de los que viajaba en el metro analizaba la situación... la señora desde  su cansancio de 69 años no comprendía como tenían tanta fuerza estos obreros, estos padres de familia jóvenes, tal vez lejos del hogar para enviar unos euros a su familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sí desde su corazón salía una oración: ten misericordia de nosotros, tus pobres hijos recorriendo el mundo. Cada uno paseando su soledad entre los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos algunos los esperaría alguien querido en su casa ? o tal vez una pieza escasa  y con luz artificial ?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Nuestra Señora del Camino ... bendice las encrucijadas, las ásperas cuestas... los valles y las montañas... pero sobre todo danos el agua de la amistad y el fuego del amor para seguir fuertes en el transcurso de estas jornadas camino a la Patria"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá... en la próxima nos bajamos... el cochecito de la nieta y la voz enérgica de su hija la volvieron al momento, habían llegado POBLE  NOU!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llamaba "su solcito" la niña más tierna del mundo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Ana Cristina Delgado Tacoronte (Barcelona)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-3625540122482246321?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/3625540122482246321/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/relato-corto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/3625540122482246321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/3625540122482246321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/relato-corto.html' title='Relato corto'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-1168644359454078395</id><published>2010-02-01T19:12:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T19:13:53.471+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Dónde esta la felicidad</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Te levantas cada mañana, café y traje gris hacia la oficina. Ocho horas frente al ordenador entre números, facturas y malas caras. Cuentas que no salen, la misma secretaria remilgada y servil desde hace 7 años. Tu despacho es frio, sobrio y lleno de títulos. Vuelves a casa en tu mercedes, tu mujer está demasiado entretenida en ese libro de autoayuda que ni repara en tu llegada. Tienes una hija adolescente que solo piensa en divertirse, escucha una música infernal y sus ropas son más parecidas a las de la última pasarela de Custo que cualquier trapo de Berska. Te has pasado toda una vida en hacer lo políticamente correcto, estudiaste en una buena universidad, buenas notas y entraste de becario en la multinacional que ahora diriges. Te has casado con la rubia espectacular de la clase de economía y vives en la mejor zona residencial a las afueras de la gran ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los fines de semana te reúnes en el club de golf y sonríes mientras te cuentan una historia vacía sobre nada en particular. Las reuniones familiares son más cordiales que sinceras, vives toda una vida en el exterior y lo peor de ello es que tienes éxito. Has llegado a los 50 y te das cuenta que gastaste demasiados años en metas insulsas, has llegado a ser mucho para mucha gente a la que solo les importan tus resultados. Ahora lo tienes todo, todo lo que pensabas que habías de tener para ser feliz en esta vida y te das cuenta pasaste toda la vida corriendo tras ella y aun no la has alcanzado. Te has dado cuenta que por muchas metas que consigas nunca llega esa ansiada felicidad. ¿Dónde está el error? ¿Qué hice mal? ¿Por qué he perdido la comunicación con mi mujer? ¿Por qué jamás la he llegado a tener con mi hija? ¿Por qué me siento vacio a pesar de poseer una gran fortuna?&lt;br /&gt;¿Y eres tu quien dice que estoy loca? ¿Quieres saber dónde está la Felicidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanto cada mañana café en mano y sonrisa mientras miro por la ventana si sale un rayo de luz entre las nubes. Jersey de colores, zapatillas, pantalón cómodo y sombrero. No vivo una vida políticamente correcta sino que tengo mis propias normas. Se poco de muchas cosas y mucho de algunas, no tengo secretaria ni despacho pero un día lo tuve. Ni siquiera tengo coche, pero he tenido dos. No paso demasiado tiempo en el mismo lugar ni estoy rodeada siempre de las mismas personas, pero algunas siempre están.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy vivo lejos de la gran ciudad, pero hubo un día en que me sentía anónima entre la gran multitud. Otro tiempo en que paseaba por calles estrechas y adoquinadas del barrio antiguo de una ciudad de reyes. Otros días en que las olas del mar me hacían sentir que estaba viva. Me emociona una puesta de sol, conducir hacia ningún lugar, me gusta sonreírle al gruñón del tendero de la fruta, tomar café en una terraza sin haber quedado con nadie, pintar las paredes del color que me siento, cortarme el pelo o andar descalza en mitad del parque para sentir la la hierba. Me siento feliz porque si, o preparo un bizcocho porque me salen riquísimos pero nunca me los cómo. Hay noches que necesito escribir o pintar o dibujar o pensar y no cierro los ojos hasta el amanecer. Prefiero ver el lado bueno de las personas a prepararme para lo peor. A veces he tenido dinero y otras no, a veces casa y otras no, a veces empleo que me gustan y otros no. No tengo raíz en ningún lugar ni una maleta tan grande que no pueda llevar conmigo allí donde mis esperanzas miren por encontrar emociones nuevas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He pasado muchos años buscando un equilibrio entre el mundo y mis emociones. He conocido personas de toda condición humana, he tenido experiencias atribuibles a cualquier emoción que pueda sentir una persona. De todas y cada una de ellas aprendí, crecí, sentí, unas fueron positivas y otras me llevaron a los suburbios de la oscuridad que albergamos dentro de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy a mis 30 años puedo decir que todas y cada una de las vivencias que he tenido han sido producto de mis pensamientos, de mis sentimientos y que ellas y mi percepción del mundo me han convertido en lo que soy. He descubierto que el equilibrio y la riqueza más grande y absoluta esta dentro de nosotros, LA FELICIDAD!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Isabel Maria Martinez Carrillo (Almeria)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-1168644359454078395?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/1168644359454078395/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/donde-esta-la-felicidad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/1168644359454078395'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/1168644359454078395'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/donde-esta-la-felicidad.html' title='Dónde esta la felicidad'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-7589022457919099958</id><published>2010-02-01T17:04:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T17:05:10.688+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Viaje a la luz del que camina</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;blockquote&gt;Cádiz, salada claridad... Granada,&lt;br /&gt;agua oculta que llora.&lt;br /&gt;Romana y mora, Córdoba callada.&lt;br /&gt;Málaga, cantaora.&lt;br /&gt;Almería dorada...&lt;br /&gt;Plateado Jaén... Huelva: la orilla&lt;br /&gt;de las Tres Carabelas.&lt;br /&gt;Y Sevilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuel Machado.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Querida Lucía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Te escribo para contarte con todo detalle las hazañas de este inesperado viaje que ha resultado ser un mágico camino a través de un haz de luz. Todo comenzó con una inesperada carta de un primo de mi abuelo quien emigró a Alemania en su temprana juventud. En ella me comunicaba que iba a emprender una travesía por tierras andaluzas e insistía en mi compañía. Sus palabras eran toda una letanía de súplicas para que le acompañase en su itinerario, al ser yo el único familiar que le quedaba con vida. Comprendí que realizar tal viaje sin nadie a su lado sería arduo debido seguramente a la fragilidad física de sus huesos. En su carta me comentaba que chapurreaba un germano-andaluz complicado de entender para cualquier ser humano, por lo que supuse que el idioma sería otro inconveniente a la hora de desplazarse por tierras andaluzas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Mientras lo esperaba en el aeropuerto imaginé que aparecería un anciano decrépito y algo aturdido. Para mi desconcierto se presentó un fornido individuo de cabellera plateada que derrochando un extraordinario dinamismo me dedicó el más entusiasta de los abrazos. Sin más preámbulos nos pusimos en camino ese mismo día, ya que él argumentó en un perfecto castellano no querer perder ni un minuto en su aventura.  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;     El primer lugar que decidió visitar fue la provincia de Sevilla, así que madrugamos para atravesar la espectacular Sierra Norte. Cuando llegamos a la primera colina aparcamos el auto frente a un nogal. Al bajar del coche cerré mis ojos para aspirar con toda mi capacidad pulmonar el aroma fresco que desprendía la hierba mojada. Al abrir los párpados contemplé en el horizonte amplias dehesas llanas alternadas con voluptuosos bosques de encinas milenarias. Numerosas huertas destacaban sobre un monte pardo ofreciendo toda una gama de tonalidades verdes, impregnando de aromas dulzones la señorial serranía. Subimos de nuevo al coche y condujimos a escasa velocidad debido al vértigo que nos provocaban los múltiples precipicios del sistema montañoso. De repente nos detuvimos para deleitarnos con la visión conmovedora de elegantes ciervos castaños bebiendo de la Rivera del Huesna. Después continuamos conduciendo en dirección a la capital, dejando atrás un idílico horizonte de colinas aceitunadas, salpicadas por pueblecitos encalados que reposaban plácidamente sobre las faldas de las montañas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Llegamos a Sevilla, ciudad dotada de un patrimonio histórico-artístico de incalculable valor y capital en su día de la noble Al-Andalus. Comenzamos la mañana paseando por el laberinto de las estrechas callejuelas del Barrio Santa Cruz. A media tarde disfrutamos de un agradable café en un bello rinconcito llamado “Plaza de Santa María la Blanca”. Mientras paseábamos por las calles me di cuentas que éstas estaban repletas de naranjos, los cuales perfumaban con su aroma a azahar la suavidad del ambiente. El centro histórico era encantador, aunque no lo eran menos los múltiples puentes enarcados sobre el río Guadalquivir, cuyas orillas dividen el señorial barrio de Triana del resto de la ciudad. En la primera madrugada me enamoré al contemplar desde la calle Mateos Gagos y bajo una luna gitana, a la más altiva e insigne de los monumentos, la madre y señora de Sevilla ¡La Giralda!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Tras la capital hispalense fuimos a recorrer de punta a punta todo el litoral andaluz, donde disfrutamos tanto de extensas playas doradas, como nos emocionamos al descubrir solitarias calitas escondidas tras las rocas. En pintorescos pueblecitos pesqueros nos aconsejaron visitar las cuevas prehistóricas de los alrededores, y no marcharnos sin gozar del derroche y lujo que ostenta Puerto Banús. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Después de atravesar el litoral nos pusimos en camino para ir a la ciudad moruna de Granada. Recuerdo que de niño había visitado la Alhambra, sin embargo no me acordaba de haber ascendido por las retorcidas y empedradas calles del barrio del Albahicín. Al llegar al Mirador de San Nicolás, contemplamos con los ojos cargados de lágrimas la soberbia fortaleza palaciega. Sus honorables muros reinaban orgullosos, luciendo las galas doradas que el sol le ofrecía con cada crepúsculo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Aquellas andanzas me encandilaron el alma en cada tramo, culminando en éxtasis con la visión verdinegra de la Sierra de Cazorla. Su prodigioso paisaje cárstico jugaba a crear complejas e irreales formaciones humanas en las rocas. Aparcamos el coche al lado de un impresionante salgareño, y nos adentrarnos en el valle para poner nuestros cinco sentidos a merced de los encantos del bosque. Tras sortear numerosos baches y riachuelos logramos llegar a una amplia meseta colmada de una diversa vegetación de coníferas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Con el corazón encogido y cientos de fotografías inverosímiles por revelar pusimos fin a nuestro viaje. No obstante es en mi alma donde quedará siempre grabada la imagen de las numerosas fuentes y plazas, o el rubor de la brisa marinera acompañada de los quejidos de una guitarra. Jamás podré olvidar las románticas bahías almerienses. En mis retinas se han infiltrado las insólitas imágenes de las marismas onubenses, y mi corazón se impregnó de las tonalidades marinas, tanto de un atlántico azulado como de un mediterráneo verdoso y terracota.  ¡Y cómo olvidar los asados de los pueblecitos blancos de la serranía de Cádiz! ¡Ay aquel “pescaito” que degustamos en las tasquitas populares de la costa!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Al concluir el recorrido me he dado cuenta de que soy un auténtico desconocedor de la heterogeneidad y belleza de mi propia región. Ahora entiendo porque tú siempre me insistías que debía conocer en profundidad mi tierra. Sin embargo lo más insólito de todo este viaje Lucía, ha sido que tras finalizarlo aquel lejano pariente se marchó sin dejar rastro alguno. Muchos han sido los intentos de ponerme en contacto con él, pero todos han sido en vano. Algo que no se me borra de la mente es la pasión que él demostraba sentir por las cigüeñas. Solía repetir una y otra vez que le encantaría ser una de ellas para disfrutar desde el cielo de tan bella panorámica. Ayer, cuando te esperaba en la puerta de la iglesia observé a una de ellas circunvolar sobre mí más tiempo de lo usual. Luego apareciste tú, resplandeciente como siempre y luciendo un volátil vestido blanco. Te rodeé con un brazo tu esbelta cintura mientras que con el otro señalaba al cielo para mostrarte el ave en cuestión, pero por alguna razón que no llego a comprender despareció de repente. No obstante me dejó el precioso regalo de una pluma albina que encontré prendida en tu cabello. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Al tiempo que tus labios dibujaban una sutil sonrisa me preguntaste como me había ido el viaje, a lo que te respondí con un suspiro desde lo más profundo de mis entrañas. Por esa razón te escribo esta carta, para contarte a través de papel y pluma lo que la voz y la garganta no han podido hacer. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Y es que Lucía ésta es una tierra de embrujo que hechiza la luz del caminante, región de colores y aromas donde el duende vive en la noche y se desvela hasta la aurora. Esa es Andalucía, lugar de mil rincones y sabores, ladrona de los espíritus de quienes la adoran. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Euclides (Las Cabezas de San Juan, Sevilla)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-7589022457919099958?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/7589022457919099958/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/viaje-la-luz-del-que-camina.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7589022457919099958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7589022457919099958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/viaje-la-luz-del-que-camina.html' title='Viaje a la luz del que camina'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-7614206580906763152</id><published>2010-02-01T17:00:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T17:02:31.510+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Sentada en el vacío</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;¿Qué es la vida? Una ilusión,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Una sombra, una ficción,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Y el mayor bien es pequeño:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Que toda la vida es sueño&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Y los sueños, sueños son.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;        Calderón de la Barca.&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;El fresquito de la mañana despierta a los pájaros y los anima a cantar ¡Qué alegre despertar, sentir que la vida se abre paso ante mí envuelta en un cadente himno a la libertad! El orgulloso gallo alza su garganta emplumada para cacarear, y la sinfonía del viento mece las flores del camino, los campos de trigo, las hojas de los árboles y las pajas de los enredados nidos. Así me levanto cada alborada con música en el aire, olor a tostadas y el silbido de la cafetera que humeante espera en la mesa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Me vestía en mi humilde habitación, paseaba por las calles empedradas de mi pueblo, saludaba cada día a las vecinas mientras mi madre tiraba de mi brazo izquierdo diciendo: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-¡Vamos hija, venga! ¡Que te embobas mirando una mosca! ¡Agarra el cuaderno! Siempre tienes que llegar tarde. ¡Qué trabajito! ¡Cada mañana el mismo tormento!-&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Mi mamá tenía la paciencia del Santo Job, quien la iluminaba desde el cielo cuando me quedaba dormida en el desayuno con los ojos entreabiertos, soñaba y soñaba y así transcurría el tiempo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Una vez llegaba a la escuela me acomodaba al final de la clase, y sentada en el último asiento, con una mano en la mejilla y párpados fijos en el techo escuchaba a la maestra que alzaba la voz para preguntarme: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-¡Micaela! Te preguntaba que quién escribió “El libro de buen amor”-. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;En esos instantes yo sentía mi cara blanca con las mejillas sonrojadas, una de ellas seguramente con la mano señalada. Así, sin saber que responder agachaba la cabeza abochornada y decía:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-No lo sé señorita, pero alguien cuya alma estaba enamorada-&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;En la clase se producía todo un sinfín de risas, pataletas e incluso palmas, al mismo tiempo que la indignación se dibujada en el rostro de la señorita de lengua castellana. Durante las tardes de verano, esas tardes largas, cuando en la siesta reina el silencio sobre las palabras, me acomodaba en mi viejo sillón de mimbre rememorando el sueño de la noche pasada, pero como alguien dijo una vez: que todo en la vida es sueño y los sueños, sueños son.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Veinte años más tarde. Año 2009&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Son las seis de la mañana y acaba de despertarme el sonido de una ambulancia al pasar. Sus luces fulgurantes se reflejan en el cristal, disipándose su periódica sirena y mezclándose finalmente con el bullicio de la ciudad. Las primeras palabras que escucho provienen de mi viejo transistor que anuncian el cambio climático, cuentan el número de muertes en carreteras y aconsejan ahorro e inversión. Así es el inicio de cada día antes de comenzar mi jornada laboral. El cielo es un manto gris de nebulosa suciedad y el sol juega al esconder tras inmensos edificios de cristal. El suelo es un mapa de sombras, rayas, colores, señales que indican por donde se puede o no pasar. Parece que la vida fuera un juego de mesa en un grandioso tablero cuya misión es avanzar, con reglas estrictas donde se sigue un mismo patrón a un simple compás, y si no entiendes las normas y no te atreves a apostar... ¡Jaque mate te dirá el destino! Jaque mate y... ¿Qué mas da?.... Todo es un conjunto de reglas, todo es un juego, un pasatiempo aburrido tedioso y real, con pautas impuestas sin pistas, sin contraseñas ni risas, sólo metas que alcanzar. Llegado al punto primero debes continuar sin mirar atrás, llegado al punto segundo debes seguir e intentar progresar, llegado al punto tercero (¡Estoy cansada!) debes avanzar o te alcanzarán, llegado al punto cuarto... y así una y otra vez, pero...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt; ¿Qué fue de la niña que bailaba con príncipes en la salita de estar? ... ¿Qué fue de esa chiquilla que reía dormida e incluso en sueños se le escuchaba cantar? ... ¿Qué fue de esa muchacha¬¬? ¿Dónde está? .... Se fue a la penumbra de su propia alma, se escondió detrás de su mirada vacía y de sus prepotentes palabras, se marchó a un país aún más lejano que el reino que de niña imaginaba. Tan remoto era que ni ella misma se encontraba y tan mudo como cuerdas sin guitarra, como teclas sin piano, como agujeros sin flauta. Se apagó así su música, su voz, las notas de su interior y las remplazó por la computadora, el teléfono y la televisión.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Erguida anda por la calle, mirando al frente con paso firme, fuertes pisadas en tacones altos y cara maquillada. Pintaba sus labios de color granate, resaltando la luz de sus ojos verdes esmeralda. Tenía la piel blanca como la leche, y cabello azabache ocultando un mar de canas. Podríamos definir a Micaela como una mujer bonita, lánguida y vulnerable ante los ojos de quienes la contemplan, suscitándoles confianza. Sin embargo, ya hace tiempo que Micaela no confía en nada, tan sólo en su sombra que en la penumbra le acompañaba, tan sólo en sus palabras cuando a si misma se hablaba, y a veces hasta de ello se extrañaba. Su vida era una monótona existencia sin emociones, sin sentido y sin anhelos. Sólo la embargaba el recuerdo, y la añoranza es cruel cuando se adhiere al cuerpo. Es dura y fría como el acero, oscureciendo la mente de pasados hechos que no vuelven a revivirse, porque el pasado es bello cuando el presente es vida pero no cuando está muerto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Se levantaba cada mañana a las seis en punto y al estirar brazos y cuello se miraba en el espejo para escrutar cada arruga, cada mancha, y horrorizada veía pasar el tiempo por su tez pálida. Tan sólo contaba con treinta y cinco años y si no fuera por el matiz del cabello y el denso carmín aparentaría una anciana, larguirucha y amargada por esa sensación de estar siempre disgustada. Ella lo sabía y cuidaba su piel, se enjoyaba y perfumaba su cuello a vainilla en los veranos cálidos, y a lavanda en las mañanas de invierno. Pero ese dulzor en su piel se apagaba tornándose a trigo seco, no consiguiendo disimular su tristeza con colores ni esencias, sin poder disfrazar su vacío y sin saber cómo hacerlo....&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Su trabajo, sin embargo, era mágico y bello, cuya labor consistía en admitir o no publicaciones, divulgar sueños. Pasaba las horas en una compañía editorial, marcando y leyendo. Escogía los textos por orden de llegada, los clasificaba en su archivador, preparaba su mesa y el ordenador. Con prolijidad extrema en bolígrafos y cuadernos, no consentía que ningún intruso tocara sus cosas sin pedirlas primero. No toleraba que se las devolvieran sin ser colocadas tal y como ella las había puesto, por eso su espacio estaba siempre perfecto, nadie se atrevía a tomar nada prestado, nadie osaba a hacerlo, ni pedirle nada y por ello tampoco ofrecerlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Una vez sentada y tomado el tomo, seleccionaba primero cual sería el tema del que trataba, en segundo orden el tipo de vocabulario: palabras repetidas, científicas, exactas. En tercer orden cómo era la historia, iniciándose, desarrollándose y terminando la trama. Evaluaba siempre con la misma técnica, ya fuera una novela histórica, cómica o un trágico drama. No profundizaba en ninguno de ellos, no se sentía por ningunos embriagada, jamás suspiraba al finalizar un texto, jamás sonreía ni se le encendía la mirada. Nunca la vieron sobresaltarse al leer líneas profanas, nunca se sorprendió al leer descubrimientos interesantes y ni siquiera enfadarse si leía textos tediosos, infantiles o patrañas. Ella sólo leía, marcaba y seleccionaba, igual que si estuviera en una fábrica. Pasaban las horas, los días, los meses trabajando como si de una autómata se tratara. Tristemente así podríamos describirla: una mente cuadriculada, un cuerpo sostenido a un alma anclada al recuerdo, amarrada a la añoranza, flotando en el olvido y arrastrándose por el camino de la desgana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Aquel seis de Junio se produjo un extraño acontecimiento, al menos inquietante, en esa veraniega mañana en la que el sol hacía clarear los ojos de la editora del departamento número seis más amargada. Sus párpados más cerrados que abiertos y su nariz arrugada, se acercaban a un bloc como tantos otros, pero éste sin embargo lo leía con entusiasmo, con sorpresa y con una rapidez desmesurada. Hizo que el resto de compañeros de la sala se pasmasen, unos a otros se miraran y se dieran pequeños toques en los pies o en las espaldas, murmurando entre ellos y volviendo sus caras. ¡Tantos años trabajando juntos! Era la primera vez que en ella veían un atisbo de vida, una mirada liviana, una mueca emergiendo de sus labios. Con ceño fruncido se acercaba el papel a la cara, un gesto de desconcierto e incomprensión, movimiento de manos levantadas, pasando con energía cada hoja y sin tener un rotulador para ir señalando frases, expresiones y palabras. Leía y leía con tanta avidez que la curiosidad fue tan palpable que hasta el aire se hizo espeso, con un cuchillo se cortaba, así se volvió denso el éter y enrarecida la atmosfera por ver a Micaela embelesada. A la compañera de la mesa izquierda a quién nunca dirigía ni media palabra, la miró de repente y le comentó: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;- ¡Justo lo que necesitaba!-.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;A la mañana siguiente entraba por la puerta Micaela, con rostro iluminado, sonriente y cándida con vestido de seda fresquito y demasiado alegre para la fábrica de palabras. Iba de verde la señora, de verde esperanza como sus verdes ojos, como el verde caminar de un poeta, verde de alegre salero, verde de azul el cielo, verde su sombra.  Era su pelo negro como las olas, su piel clara como un espejo, como el mar de plata de Cádiz y como la nevada sierra de Granada en enero. Cuerpo verde, de piel blanca y cabellos negros como el más puro beso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-¡Buenos días!-. Se sentó en su reclinado asiento, agarró  el escrito entre sus manos, hoy de terciopelo. Ojeó de nuevo el bloc, lo miró con regocijo y cariño, con estremecimiento. Sus ojos lo miraban como si un bebé le estuviera amamantando el pecho.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-¡Bellas frases!- dijo para sus adentros: -¡Bellas palabras! Tan claras, concisas y a la vez tan extensas y cargadas de duelos. Porque el batirse entre el alma y la mente, entre las carencias y los afectos… Esas frases son en estos momentos, agua fresquita descubierta en el desierto. Me siento tan llena de dicha por leer estas palabras de desaliento, compasión y complicidad, narrativa que tiene el fin perfecto, que marca el principio de mis nuevos días y me dan el ímpetu que ahora mismo siento. ¡Oh sí! Volveré a sonreír, memorizaré cada letra, cada vocal y coma, cada exclamación, ¡Qué maravillosos consejos!-.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Micaela se había convertido en una mujer huraña y desconfiada por una razón: el dolor. El color de su alma de niña era rosa y dulce como bola de algodón. De sonrisa diáfana, brillantes ojos y charlatana, con boca prudente, obediente y abnegada. Pero se produjo un hecho, un acontecimiento que la cambió. Sucedió una tarde de verano cuando las amapolas se abren por los caminos, y sus pétalos descarnados se desnudan sin pudor. Ocurrió una tarde de julio cuando el sol clarea las sombras y amarillea el verdín. Pasó esa tarde en la cual la niña dormitaba en un sillón, con la cabecita en un cojín. Al abrir sus ojos y al mirar que el silencio la envolvía, y el silencio sólo era silencio y nadie le respondían, entendió sólo entonces que su sonrisa a nadie cautivaba, que sus ojos expectantes a nadie le importaban, que sus gracias sólo a su espejo iluminaban. Nació sola en el mundo, jamás se había percatado de su soledad, nunca se sintió desolada. Ella creía que la amaban y sentía ese calor húmedo del beso en la mejilla cada mañana, ella lo sentía. Pero al despertar esa tarde de julio envejeció, comprendió entonces que no había nadie a quien dirigirse, nadie con quien reír y que le hablara, ¡Era tan extraño no haberse dado cuenta antes de la soledad que por su vida cabalgaba! Nació sola, vivió sola y pensaba morir sola sentada. Pero repentinamente algo sucedió, se levantó sacudiendo las arrugas de su falda y comenzó a escribir la siguiente carta:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Querido Don Ernesto Amador: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;He recibido su obra, la cual me susurra en mis noches y me despierta en las mañanas. Me  hace sonreír en las tardes y a todas horas envuelve mi piel, calando en mí como gota de rocío en la madrugada Sevillana. He recibido su obra, y me he quedado absorta, increíblemente asombrada, porque muy señor mío y con todos mis respetos, debo confesarle que somos almas cercanas, próximas en sentimientos y al mismo tiempo ¡tan aisladas! Siento que conozco sus sueños y añoranzas, sus ilusiones y penas, su corazón y alma aunque desconozca el temple de su voz, semblante y  mirada. Sin saber los años por los que ha errado su  piel morena o clara, desconozco el caparazón que lo envuelve, y aún así, es como si pudiera reflejar en la niña de mis ojos la luz que de usted se desprende, esa luz mágica de las horas tempranas, difusa y clara. Azulino es su fuego, su claridad  me está abrasando y me besan en la mejilla sus palabras. Quizás soy arriesgada y al leer mi carta un gesto de sorpresa le invada. Quizás soy presurosa, o presuntuosa o una loca desquiciada, ¡sí quizás puedo ser todo eso, o más! o... no lo sé... quiero pensar por usted, y si así lo hago, nada de lo anterior tiene sentido. No quiero ponderar lo que digo, los sentimientos no se expresan si se justifican a si mismos. Sólo agradecerle su obra, y darle una y mil gracias por encender una vida hasta ahora apagada, por saborear de nuevo el algodón de mi infancia. Ahora no sólo lo recuerdo si no que hasta siento su textura en mi boca, el viscoso azúcar entre mis palmas, la ilusión de agarrarlo como un trofeo, llevándolo alto para alcanzar la luna, las estrellas o alguna constelación lejana. Gracias por ofrecerme su algodón, lo comeré hasta quedar empalagada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Micaela escribió así su carta y pasó días asaltada por indecisiones, hasta que decidida tomó las riendas de sus deseos y fue a la oficina de correos. La señorita iba a trabajar ahora radiante cada mañana y en las tardes veraniegas en la piscina se refrescaba, cerraba sus párpados y se sumergía entre las aguas, zambulléndose como una sirena en los mares de plata. Se sentía acariciar por los rayos y la suave brisa la arropaba. El sol, esa bola de fuego tan lejana y ardiente que ilumina el cielo, que clarea la vida, ésa bola de fuego atraía a Micaela. Lo miraba con ternura, con cariño, con afecto, ese calor la abrazaba, la invadía y besaba sus senos. Pasaba la tarde mirándolo con sus ojitos entreabiertos, pensativa, relajada y dejándose llevar por el rubor de la brisa y el calor que la embriagaba. Pasaba así el tiempo hasta que oscurecía y el sol se despedía hasta la mañana. Entonces ella se levantaba, sintiendo su piel llena de luz y su alma lavada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Al llegar a su casa encontró la carta tan esperada. Ella no podía creerlo e intentó apaciguar sus ansias, tomó respiro hondo en sus pulmones, bebió despacio dos vasos de agua y se sentó un rato con la carta cerrada. Procuraba estar tranquila para no tropezarse con las palabras, quería pasar por cada una de ellas con serenidad y calma. Así pasaron varios minutos antes de abrirla, sosteniendo tímidamente la nota y acariciando el sobre que lo guardaba, la desplegó y leyó en voz alta:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Querida Micaela Santa-Cruz: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;He recibido su carta y agradezco su entusiasmo, franqueza y confianza. De hecho su sinceridad me asombra, la entiendo y no me sobrepasa. Creo que nuestras conciencias están más cercanas inclusive de lo que usted expresa. Sería un placer maravilloso conocer a la otra parte de mí ser, esa parte que ahora al conocerla entiendo que me faltaba. Cuando ello ocurría no me daba cuenta de su ausencia, ya que la carencia sólo se conoce cuando se ha tenido o se recuerda. Le mando mi fotografía ya que el cuerpo es el templo del alma y entreabre mi espíritu a través de los poros de mi piel y de mi mirada. Por el paso de los años se dibujan arrugas alrededor de mis mejillas, y en mis manos puede traslucirse si he acariciado el viento en la mar salada. Quizás en una fotografía sólo se vislumbra la silueta de un espantapájaros ahuyentando los pájaros de la bandada. No temo su reacción ya que mirará mis pupilas y verá en ellos su fachada, contemplará mis manos como si de las suyas se tratara, y sentirá que por fin me encontró. Encontró lo que tanto buscaba, no entendía y no hallaba.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Micaela vislumbró la foto, la observó y se sintió reconfortada. Sus ojos eran grises y cenicientos de pupilas dilatadas, y las pestañas espigas en la noche que a las pobladas cejas abanicaban. Sus ojos eran grises y su cara pandereta, tan redonda como la luna, tan gentil como su áurea, tan apacible como las noches de verano en las calles y en las terrazas. Su cara era sonrisa de blanco lucero, de céfiro en el mar, en la sierra o en el cielo. Miró de nuevo la foto, sintió serenidad y paz en el desorden de su alma. Guardó la carta en el cajón con la pulcritud de quien guarda un tesoro o palabras sagradas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Era el veinticuatro de agosto. La fecha del esperado encuentro. Micaela sin embargo estaba sosegada y dichosa con el día que le esperaba. Iba a conocer a Don Ernesto, ése hombre que le trajo de nuevo la ilusión al hueco de una vida gastada. Hombre que con la belleza de un relato, hizo despertar en ella sentimientos olvidados, risas lejanas y momentos mágicos en los albores de su infancia. Llegó Micaela a la plaza, con un vestido rojo escarlata. Su cabello ondulado al sol, gran sonrisa y discurso musitado a media voz. Y allí estaba esperando aquel hombre, sentado, erguido y mirándola despacito. Se le veía paciente y tranquilo, con una sonrisa que enmarcaba la cara como si de un cuadro se tratara. Era maravilloso ver y comprobar cómo la imaginación a veces es tan fiel como la realidad que los asociaba.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-¡Buenas tardes!- saludó Don Ernesto entregándole su mano y sin desviar la mirada- ¡Buenas tardes señorita Micaela! ¡Qué maravillosa oportunidad tenerle frente a mí sentada! Deseaba tanto verle que mis manos no respondían a mi cabeza y temblaban. Ahora al estar frente a mí, tal y como yo evocaba, vino de nuevo la razón y la calma y me siento aquí en ésta insólita plaza como si en mi hogar me hallara.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-¡Gracias Don Ernesto! Sólo puedo decirle gracias, porque su obra está siendo el rumbo, el timón y la vela de una vida llena de agujeros. Una vida llena de aires que soplaban a ninguna parte, y ahora tengo mi propio timón, barca y velero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-¡Nada Señorita!, ¡no es nada! Es un placer y una dicha devolverle a su semblante esa sonrisa, nunca la pierda y no vuelva a enredarse en telarañas. Líbrese de esa maraña, de ese pozo vacío en el que esta cayendo el mundo, esa plaga que nos está consumiendo la ilusión y la aspiración de una esperanza. Deshágase de la pena, de la nostalgia y saque fuerza de ese corazón grande que late, de sus manos generosas y de su boca agradecida. Demos buenas palabras, dulce alimento, pan que satisface el hambre en la pobreza de las almas perdidas. Tenemos mucho que dar y al dar el vacío se elimina, ¡Nos sentimos a veces tan cómodos en la cárceles de rutinas que aprisionan nuestra mente, que nos convencen de una seguridad impía! Nos sentimos satisfechos al mirarnos el ombligo y que éste nos devuelva la sonrisa ¡Hipocresía! No traspasamos el cristal de la ventana, sólo desviamos la cortina.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Son las seis de la madrugada, Micaela despierta. -¿Un sueño?- Un sueño mágico, profundo... todo fue un sueño. Un sueño que desvió el rumbo de su vida, entendió lo que el corazón y la mente a gritos le pedían. Resucitó de su letargo y sus oídos como flores adormecidas, despertaron abriéndose a la música que su alma componía. Y descifró la letra y cantó a voz en grito, ¡Bella diva! Cada noche y día, escuchaba la voz de su espíritu susurrándole palabras benditas y cuando se aturrullaba entre su almohada y sus oídos se ensordecían, recurría al libro que le devolvió la dicha que no era otro que ella misma… &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Euclides (Las Cabezas de San Juan, Sevilla)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-7614206580906763152?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/7614206580906763152/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/sentada-en-el-vacio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7614206580906763152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7614206580906763152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/sentada-en-el-vacio.html' title='Sentada en el vacío'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-4599531616300597638</id><published>2010-02-01T16:58:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T17:02:47.835+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Intercambio de almas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;blockquote style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;No debemos perder la fe en la humanidad que es como el océano: no se ensucia porque algunas de sus gotas estén sucias.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Mahatma Gandhi&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Llevaba ya un mes en los Estados Unidos, y aún no había tenido la oportunidad de decir varias frases seguidas en inglés. Recuerdo que mientras embarcaba en el aeropuerto de Barajas tan sólo me embargaba la apacible idea de olvidar. Y así fue, al menos durante los primeros días en los que mi cabeza se llenó; de frases hechas, palabras impronunciables e innumerables monólogos mentales. Llegué a esta tierra para relegar mis viejos fantasmas en el pasado, utilizando para ello la escusa de emprender una maestría. Por aquel entonces la barrera idiomática me pisaba los talones, por lo que opté hacerla en literatura hispánica. Sin embargo quería mejorar mi nivel de inglés y para ello estudiaba con ahínco a todas horas. Aun así no lograba enterarme de nada cuando me asaltaban situaciones inesperadas, las cuales me llenaban de una impotencia lingüística casi inexplicable -nunca mejor dicho-.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; La primera de ellas fue una tarde, en una solitaria parada de autobús en Parrish St, sentada bajo las luces anaranjadas del crepúsculo. En la soledad desértica del entresijo de calles del centro se me acercó una enorme y negra señora, que alzando considerablemente el tono de voz me dijo algo que no llegué a entender. En tales circunstancias solía obnubilarme y confusa excluía de mi mente toda capacidad de raciocinio. En aquel momento recurrí a mi socorrido: -¡Oh yes, yes!- pero supongo que la respuesta no fue de su agrado. Aquella robusta mujer subió aún más el tono de voz, e increpándome con su mirada zaina comenzó a señalarme con el pulgar, para finalmente irse emitiendo toda una sarta de voces y alaridos. Petrificada como una estatua de mármol la miré marcharse a través de la extensa avenida, y fue sólo hasta aquel instante cuando me di cuenta realmente de que estaba en un país extranjero, en la otra cara de mi mundo y completamente sola.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Ingenua de mí, había pensado que me lloverían las llamadas al anunciarme en el tablón universitario para un intercambio lingüístico, sin embargo pasaban los días y el teléfono no sonaba. La incómoda situación de tener que aguardar paciente una llamada telefónica comenzó a crisparme los nervios, por lo que exasperada iba y venía al tablón para ver que el cartel continuaba bien visible. Merodeaba a su alrededor, pero no veía a ningún estudiante interesado en tomar nota del número ¡parecía que a nadie le importaba aprender español! &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Desde mi llegada a aquel pueblecito sureño de los Estados Unidos no se habían vuelto a repetir los sueños delirantes y aterradores. Al octavo día comenzaron a invadirme de nuevo las mismas pesadillas, aunque esta vez aparecieron durante una ligera siesta vespertina. Los ensueños dementes empezaron como siempre. Primero con un estrepitoso ruido al que le seguía otro mucho más potente, y después un revuelo de gritos mezclados con la visión estremecedora del desastre. Como siempre me despertaba bañada en sudor, sin poder controlar el temblor de mis manos y sin saber dónde me hallaba. La sensación de vacío que me dejaban las pesadillas dominaba el resto de la jornada, repitiéndose en mi mente imágenes aterradoras y repugnantes que me impedían comer o disfrutar de una simple lectura. Aquel día los sueños infernales volvieron a recaer sobre mí, despedazándome las entrañas como pajarracos carroñeros sobre una presa indefensa. Afortunadamente para el alivio de mis inquietudes lingüísticas y mi salud mental sonó el teléfono.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;La piel lechosa y los rasgados ojos felinos me confundieron, supongo que inconscientemente seguía conservando el estereotipo de que todas las americanas son rubias, altas y con grandes ojos azules. En cambio, se presentó una nipona menuda, cuya lacia melena le colgaba a la altura de los hombros como dos negras placas de acero. En el momento que nos presentamos me brindó una amplia sonrisa con el simpático efecto de enterrar las pupilas en sus dos gruesos párpados. Con el paso del tiempo y la confianza, le confesé la contradictoria impresión que tuve el día que la conocí. Ella también admitió que estaba fuera de sus expectativas físicas encontrarse con una española de cabellos claros. Hablamos muy seriamente sobre nuestras futuras citas idiomáticas y ambas estuvimos de acuerdo en nuestra negociación lingüística. El acuerdo constaba de tres sencillas normas, las cuales eran; respetar el turno idiomático, proponer un tema de interés y corregirnos mutuamente en todo momento. Al cabo de dos semanas eludimos todas las reglas, para disfrutar de unas largas conversaciones personales en idiomas entremezclados, y con la ausencia absoluta de interrupciones correctivas. Aprendimos mucho la una de la otra y no fue tanto del lenguaje verbal como del humano. En nuestras charlas predominaban extensas explicaciones acerca de las costumbres propias de ambos países, colmando tardes enteras con comparaciones extrañas y carcajadas incontenibles. Una de las veces que más nos reímos juntas fue el día que fuimos al restaurante mexicano “Los cuñados”. Nada más llegar, un camarero achaparrado de rasgos incisos y piel atezada nos condujo a una mesa en mitad de un colorido salón-comedor. Alenté a Karen a pedir nuestros platos para concederle la oportunidad de practicar el español. Ella por su parte, manteniendo su acostumbrada postura erguida y con voz grave, articuló muy decidida: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Nos gustaría probar la enchilada de camareros-.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;No pude contener la risa al ver la cara compungida de aquel tierno individuo que dudaba entre enfadarse o reír. Tras mis reiteradas disculpas comprendió la equivocación idiomática entre camareros-camarones, y advirtió que estábamos muy lejos de burlarnos de su cordialidad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Podría narrar miles de anécdotas similares en los que el sonrojo y la vergüenza ya carecían de significados para nosotras, pero los meses pasaron y aquellas triviales conversaciones se convirtieron en reflexiones más profundas. Comencé a preguntarme si existiría la remota posibilidad de que las almas se comunicaran entre sí con los labios cerrados. Yo misma obtuve la respuesta al observar a Karen una tarde de invierno bajo el cálido abrigo de la biblioteca. Sus almendradas pupilas se clavaban en la pared de enfrente, y en su cutis luminoso de cera destacaba una extraña tonalidad cetrina. Yo conocía muy bien el significado de aquel estado de abstracción absoluta, por lo que me contuve de decirle palabra alguna. Tan sólo la miraba de reojo, para darme cuenta finalmente de que había llegado el momento de intercambiar algo más que nuestro idioma y cultura, era el tiempo de intercambiar almas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Solía invitar a Karen a cenar a mi casa, aunque ella atacada por un sentido absurdo de recompensa, imponía la condición de cocinar al día siguiente. Al cabo de varios intentos en los que quemó las cortinas de su cocina, se hizo un corte en un dedo y no alcanzó a preparar nada medianamente comestible, se resignó a disfrutar de mis dotes culinarias. Ella establecía todo un ritual en torno a la mesa, donde las flores frescas no faltaron nunca y la humilde vajilla estaba cuidadosamente colocada frente a las servilletas de papel. Cada día degustaba con agrado y sin remilgos mis tortillas de patatas, arroces amarillos y lentejas con chorizo. Aquel día tras una copiosa cena y después de varios minutos de silencio, le dije sin más rodeos:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Yo también tengo pesadillas-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¿Tú también?-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Me acomodé en el asiento, la miré a los ojos y comencé a narrarle la siguiente historia:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Hace dos años el médico de cabecera me detectó un extraño bulto en la glándula mamaria izquierda. Mis padres preocupados temían lo peor y solicitaron una cita con uno de los oncólogos de mayor prestigio de Madrid. El día anterior a la visita médica nos alojamos en casa de un pariente madrileño que había insistido en ofrecernos su hospitalidad. A la mañana siguiente necesitábamos tomar un tren, un autobús y dos metros para llegar al Hospital Puerta del Hierro. Mi padre sugirió tomar un taxi, pero aceptó sumiso mi petición de tomar el metro ya que yo insistía en conocerlo. Mi madre estaba visiblemente preocupada por mi salud, todavía puedo sentir en las yemas de mis dedos su contacto afectuoso. Mi padre entretanto, procuraba que existiera un ambiente distendido, y como timón que dirigía nuestra vela, nos conducía por el mar del olvido con sus continuos chistes y ocurrencias. Aquel once de Marzo del dos mil cuatro mis padres llegaron a Atocha sin saber que aquella iba a ser su última estación. No sé cómo ocurrió todo, sólo recuerdo que estábamos sentados juntos y que de repente una explosión muy fuerte nos asustó, tras la que se sucedió otra aún más estremecedora. Aparecí a varios metros de distancia del vagón sobre el frío suelo de la estación y cubierta de sangre y cristales. Un dolor tremebundo ascendía por toda mi columna vertebral, creyendo en ese momento que todos los huesos de mi espinazo estaban astillados. A mi alrededor la situación era sobrecogedora. Cientos de voces gritaban y un fétido olor a carne quemada atufaba el ambiente. Todavía no puedo olvidar aquellos miembros humanos postrados ante mis ojos; despedazados y mezclados unos con otros. Tras la catastrófica visión intenté ir de nuevo al vagón, pero mis piernas no me respondían. Después de luchar infatigablemente por incorporarme, caí de nuevo al suelo y perdí el conocimiento. Desperté rodeada de un equipo de médicos que me dieron una leve explicación de lo que había sucedido. Aturdida, escuchaba sus voces sin distinguir muy bien sus palabras entre las que se hallaban; terrorismo, suerte de seguir con vida y un largo y penoso etcétera. En mi cabeza aparecía una sola pregunta: mis padres. Sin derramar una sola lágrima asumí la tragedia. Tras enmascarar por un tiempo mi dolor en múltiples manifestaciones y homenajes a las víctimas del terrorismo, me di cuenta de que era yo la única capaz de salir del agujero de la pena. A los dos meses me propuse ir al mismo médico, a la misma hora y tomando el mismo tren que aquel fatídico día. Lo irónico es que el resultado del diagnóstico fue un quiste benigno sin importancia-.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Tras un holgado silencio, Karen desplegó su particular flabelo de pestañas parduscas, y comenzó a contarme lo siguiente:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Vivía con mi madre en un pueblecito de Illinois muy cerca de la capital de Chicago. Tras terminar mis estudios en negocios con unas altas calificaciones, me llovieron las ofertas de trabajo. Había muchas interesantes, pero yo opté por asistir a una entrevista en New York, en concreto en el World Trade Center. Mi madre insistía en que aceptara un jugoso puesto que me ofertaban en Chicago, ya que ella estaba muy enferma y no quería separarse de mí. Por aquel entonces yo era una persona egoísta, y no quería escuchar ninguno de sus consejos. Discutimos durante el desayuno, y recuerdo que derramé frases como: yo necesito, yo quiero, mi espacio, mis metas. Nuestra acalorada disputa provocó que perdiera el vuelo de la mañana por lo que tuve que tomar otro más tarde. Al llegar a New York aquel once de septiembre del dos mil uno mis retinas contemplaron la hecatombe. Aún hoy no puedo explicar con palabras todo lo que sucedía a tan solo unos metros de distancia. Al regresar a mi casa subí las escaleras para abrazar a mi madre por un tiempo infinito. Guardamos silencio, no quisimos plantearnos lo que hubiera ocurrido si nuestro altercado no se hubiera producido la mañana anterior. Estuve con ella hasta que falleció al año siguiente de cáncer-.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Pertenecíamos a dos países distintos, hablábamos idiomas diferentes y en dos momentos desiguales nuestras almas habían estado unidas en el mismo sentimiento de dolor, miedo y pérdida. En este mundo donde el absurdo se apodera de toda lógica y destruye las vidas para recomponerlas sin un orden establecido, nos habíamos encontrado la una a la otra. Ambas habíamos sufrido los actos irracionales del terrorismo, y vivíamos sumergidas en un desengaño crónico hacia el género humano. No sólo habíamos compartido la comida y las tardes de risas, sino que nos habíamos sentido apoyadas desde que nos conocimos. Alejadas de todo sentimiento exacerbado de patriotismo, intentamos intercambiar nuestras culturas para comprendernos mejor. Aprendimos mucho la una de la otra, y con ello fortalecimos uno de los valores más importantes de la vida, la amistad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;El pasado día fui a visitar a Karen al hospital. Había experimentado el milagro de traer al mundo un hermoso varón que lloraba inconsolablemente en su regazo. Nada más entrar en su habitación me pidió que lo tomara entre mis brazos y sin decirnos nada, entendí que debíamos de confiar en la humanidad. La interculturalidad se debe contemplar como una ventana abierta al conocimiento y no una imposición o amenaza, sino un enriquecimiento mutuo donde el amor y el respeto sean los pilares de nuestra sociedad. Las generaciones futuras deben tener la oportunidad de crecer en la tolerancia y la libertad, ya que todos al igual que el hijo de Karen no merecen otra cosa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Euclides (Las Cabezas de San Juan, Sevilla)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-4599531616300597638?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/4599531616300597638/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/intercambio-de-almas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4599531616300597638'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4599531616300597638'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/intercambio-de-almas.html' title='Intercambio de almas'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-7030612627197522025</id><published>2010-02-01T16:57:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T17:03:46.334+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Intercambio de equipajes</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;blockquote style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Viaja más que el baúl de la Piquer&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Dicho popular.&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Esta historia que les voy a narrar me la contó la sobrina de una vecina, quien a su vez la supo por la cuñada de su tío abuelo, el cual fue pretendiente durante su temprana juventud de una señora bizca y sordomuda que trabajó como ayudante de cámara de la popular coplista Doña Concha Piquer. No sé si las múltiples voces han ido deteriorando la realidad hasta desencadenar en un puñado de chismes de vecindario. Lo que nadie puede poner en duda es el trágico desenlace de un suceso que se originó por una simple y absurda confusión de equipajes…&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Todo comenzó una mañana de Febrero allá por los años treinta. Paco era un hombre rural y maduro que llevaba pensando en abandonar la hacienda más de seis meses, pero su sentido del deber lo retenían un día tras otro entre aquellos viejos paredones. Cada día se levantaba bajo la luz atezada de la aurora y emprendía de buen agrado su deber diario. Éste consistía en realizar labores agrestes como ordeñar las vacas, recoger los huevos del gallinero o limpiar con el escardillo las malas hierbas del patio. Era un hombre honrado y sencillo que disfrutaba con las tareas domésticas del cortijo, aunque había algo dentro de su ser que se empapaba de tristeza con el paso de los días. En su interior guardaba con recelo un sentimiento que no podía brotar entre los terrones pardos de la finca, y es que el bueno de Paco era todo un artista. No sabría si definirlo como poeta, pintor, músico o quizás una mezcla de estos y otros múltiples talentos, pero lo que sí puedo asegurar es que su corazón latía por y para el público. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;A la hora de la siesta cuando el silencio reposaba plácidamente y el viento se convertía en una suave canción de cuna, él aprovechaba para marcharse al cobertizo y recitar tanto bellos sonetos como quemar sus talones bajo el silencio de una guitarra imaginaria. A pesar de liberar su arte en secreto, su frágil alma se sentía prisionera de un sueño pesado e infinito. Una noche cuando salía del cobertizo, desplegó sus párpados hacia una luna hermosa que regaba de luz ambarina los campos de labranza. Al instante se sintió bañado por su luminosidad, mientras un ligero calor le subía desde los pies hasta el rostro. Paco se dirigió corriendo a sus aposentos y exaltado comenzó a hacer el equipaje. En el introdujo todo lo que creía imprescindible para un viaje sin retorno. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Llegó caminando a la vieja estación de ferrocarril arrastrando su pesado maletón sobre los mugrientos andenes de aquel pequeño apeadero de provincias. Paco esperaba de pie erguido, luciendo un sombrero de ala ancha y media sonrisa entre los labios. De repente sintió la necesidad de celebrar la meditada decisión, por lo que sacó de su bolsillo una cajetilla de tabaco rubio reservada para momentos especiales. Como no tenía cerillas le pidió lumbre a un anciano lugareño dejando su incómoda carga a dos metros de distancia. Ambos se enzarzaron en una conversación que duró un cruce ferroviario y dos salidas de trenes regionales. Al girar sobre sus talones Paco se dio cuenta de que su maleta no estaba allí. Asustado se dirigió presuroso al lugar donde la había dejado, pero desafortunadamente no había nada. Miró de un lado para otro con los ojos completamente desencajados hasta que de repente un mozo del pueblo le preguntó sí aquel maletón era suyo. Paco dio un suspiro desde lo más hondo de sus entrañas y completamente aliviado, decidió no demorarse más y tomar el primer tren que pasara. Una vez sentado en el vagón abrazó sus bártulos como si fueran un cofre repleto de tesoros. Mecido por el suave traqueteo del tren se quedó dormido flotando en un sueño abierto a la esperanza.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Entretanto y en otro ferrocarril en dirección contraria viajaba la famosa coplista Doña Concepción Piquer López, conocida mundialmente como la mejor folclórica de la época, y a la que todos llamaban Conchita Piquer. Su linda figura había recorrido los escenarios de todo el mundo, donde deleitaba con su voz los oídos más exigentes. Su vida era todo un volcán de elogios en erupción, un torrencial de exquisitos regalos y de gallardos admiradores que pagaban grandes sumas para verla actuar. No obstante Conchita estaba cansada de llevar aquella vida ambulante. En los últimos meses le empezó a invadir un desasosiego que no se atrevía a confesar. Con el transcurrir del tiempo sus negras pupilas se tornaron grises, y sus labios se convirtieron en una dura línea apenas perceptible. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;La locomotora agitaba los pensamientos de Conchita, los cuales divagaban confusos de un lado para otro analizando el motivo de su tristeza. No llegaba a encontrar ninguna razón para aquel estado de ánimo, ya que era una joven hermosa llena de éxito y abundancias. Sin embargo, en el fondo sabía que su corazón tenía un hueco que no podía taparse con joyas. De repente se acordó que debía repasar la letra del cuplé “cárcel de oro”, sonriendo para sí al darse cuenta de la ironía del asunto. Decidida se giró en el asiento para abrir su baúl en el que acarreaba los atuendos con los que tenía que debutar cada noche. Una ráfaga de fuego le recorrió la piel al darse cuenta de que en el interior no había ni un solo vestido. Rápidamente comenzó a revolver todos los objetos creando un caos espantoso en la maleta. Al cabo de unos minutos decidió serenarse para recapacitar sobre lo sucedido. Se acordó de la mugrienta estación de pueblo en la que tuvo que bajar para tomar el tren de la capital. Recordó el vacío, el trino de los pájaros y finalmente reparó en la extrañeza que le provocó ver su baúl a unos metros de donde lo había dejado. Exhausta por aquella desmesurada actividad se echó hacia atrás, emitió un largo suspiro y cerró los ojos. Conchita sabía que aquella noche no podría actuar en la “La Gallina Clueca”, uno de los teatros de mayor prestigio de Madrid. Abrió de nuevo el baúl y con una curiosidad impropia de ella tomó uno de los múltiples cuadernos, después miró a ambos lados del vagón y sintiéndose una niña traviesa comenzó a leer la primera página. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Al cabo de tres horas la famosa cupletista había leído centenares de versos y letras flamencas compuestas por el propietario de la pesada maleta. La joven artista cayó desfallecida de amor después de recitar a media voz las bellas palabras de aquel desconocido. La ternura desbordada del papel salpicaba con caricias el alma de Doña Concha, mostrando el espíritu frágil y poderoso de un hombre diferente al resto. Completamente convencida de sus sentimientos decidió buscarlo con la sutil excusa de devolverle sus pertenencias. Ella supuso que un corazón noble como el de su platónico amado no podía estar en otro lugar que no fuera un tablado, así que con frenética locura comenzó a buscarlo entre actuación y actuación.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt; Pasaron tres largos años en los que la cantante recorrió tanto elegantes salones como tabernillas de mala bebida. Viajó de norte a sur por todas las provincias de España mostrando una fotografía en blanco y negro que encontró en la maleta con el nombre de Francisco Serrano. A pesar de la búsqueda frustrada Conchita sintió que el amor que profesaba por él se acrecentaba con el paso del tiempo, hasta llegar al punto de la más absoluta desesperación. Una noche de luna llena la popular cantante tomaba un café en la plaza de las Dos Cruces de Sevilla, planteándose seriamente la idea de abandonar el escenario. Aquella búsqueda mermada había provocado que la desilusión cayera como una pesada losa sobre su cabeza. Desde entonces, cantar letras de amor se convirtió para ella en la mayor de las torturas. Tras un largo meditar, dio un último beso a la cara descolorida del retrato y la puso sobre la mesa con la premeditada intención de dejarla olvidada. Con paso lánguido se fue alejando de la bella placita, y mientras caminaba por las callejuelas del Barrio Santa Cruz se sintió embriagada por el aroma dulzón de los naranjos. De repente una voz irrumpió el silencio, y al mirar hacia atrás vio que el camarero del pequeño café corría con la fotografía de Paco entre sus dedos. Ella emitió un profundo suspiro al darse cuenta de que ni aún intencionadamente era capaz de deshacerse de aquel hiriente amor. Al tiempo que disimulaba su absurdo despiste el joven la interrumpió comentándole que casualmente el caballero de la imagen había estado esa misma tarde en el café. A la coplista se le encendieron los ojos y sus pestañas parpadearon varias veces simulando grandes abanicos andaluces. El gentil mozo le comentó además que esa misma noche iba a verlo actuar a un teatrillo de la zona donde actuaba con gran éxito cada viernes. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Sin demora alguna la famosa cupletista tomó el baúl y marchó a toda prisa a su encuentro. Al entrar se originó un gran revuelo entre la audiencia, la cual no podía creer que la célebre artista estuviera en tal humilde local. Al llegar al camerino golpeó la puerta con la mano derecha mientras que con la izquierda sostenía firmemente el baúl de su amado Paco. El corazón le latía con tanta fuerza que pensó que le iba a explotar de un momento a otro. La puerta se abrió de par en par y una voz susurrante le dijo gentilmente que pasara. Arrastró sus diminutos tacones y nada más pasar sus ojos se abrieron como candiles sin dar crédito a lo que veía. Conchita se quedó sin habla y completamente perpleja arrastró el maletón a la altura de Paco. Él por el contrario se abalanzó hacia ella y le propinó dos sonoros besos en cada mejilla al tiempo que le confesaba su más profunda admiración. Asimismo le dijo que aquel intercambio de equipajes fue una bendición ya que actuaba con esos glamorosos vestidos cada noche, y que por eso mismo era considerado en el teatrillo “la princesa de la copla”. Después dio una vuelta sobre sí mismo para mostrarle lo bien que le quedaba la colorida bata de cola, y riéndose débilmente para no estropear la gruesa capa de carmín, le dijo con orgullo que ambas tenían la misma talla. Finalmente y con lágrimas en los ojos le hizo entrega del baúl repleto de trajes gastados. Luego le rogó que por favor no le llamara Paco sino por su nuevo y definitivo nombre: Paquita “La Serranilla”.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Euclides (Las Cabezas de San Juan, Sevilla)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-7030612627197522025?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/7030612627197522025/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/intercambio-de-equipajes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7030612627197522025'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7030612627197522025'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/intercambio-de-equipajes.html' title='Intercambio de equipajes'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-1186225430762964411</id><published>2010-02-01T16:56:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T17:03:55.474+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>El gourmet de las letras</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;La mitad del mundo tiene algo que decir, pero no puede;&lt;br /&gt;la otra mitad no tiene nada que decir, pero no calla.&lt;br /&gt;Robert Lee Frost.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;El legendario profesor solía alardear de que Dios le había dotado con el alma intrépida de Don Quijote encogida en el cuerpo rechoncho de Sancho Panza. Sus clases de literatura fueron conocidas más allá de los muros académicos por sus excéntricas explicaciones y apasionadas oratorias, las cuales rozaban el dramatismo escénico. Opuesto a cualquier avance tecnológico, se negó en rotundo a aceptar un ordenador portátil por parte de la administración universitaria. Así, era común verle caminando por los largos y vetustos pasillos del edificio cargando con una pila de volúmenes polvorientos. Todos conocían su habitual comportamiento de interrumpir las reuniones docentes con alarmantes subidas de tono, las cuales hacían temblar hasta las vidrieras medievales de los salones. En el departamento conocían muy bien su carácter y no se sobresaltaban cuando de repente Don Rodrigo daba un golpe sobre la mesa en mitad de la asamblea, o emitía un alarido de indignación por alguna propuesta contraria a sus ideas. Algunos profesores de recién estrenada posición e ingenuos al talante de su colega, solían observar perplejos tales situaciones, acrecentando su asombro al ver que el resto de los componentes de la sala actuaban con natural serenidad.&lt;br /&gt;En aquellos años en que tanto los medios de comunicación, como familiares y amigos alentaban a enfocar los esfuerzos en el mundo de la ingeniería, la economía o la informática, yo opté por dirigir mis pasos por el sendero empedrado de las letras, desconocedor en aquel entonces de la roca dolomítica de Don Rodrigo.&lt;br /&gt;Lo vi aparecer el primer día de clase derrochando una energía arrolladora, y tras dar grandes zancadas de un extremo al otro de la formidable aula magna me señaló con su pulgar acusador, como si él fuera el fiscal y yo el malhechor de alguna tremenda ofensa. Mientras me escudriñaba con sus ojitos incandescentes me apremió a trazar una composición poética sobre el encerado. Con dedos temblorosos logré escribir un bello soneto del poeta onubense Juan Ramón Jiménez, pero no satisfecho aún con su petición me instó a recitarlo un millar de veces al tiempo que gritaba como un vesánico furioso:&lt;br /&gt;-¡Saca tu corazón por la boca muchacho! ¡Las piedras recitan mejor que tú!-&lt;br /&gt;Al finalizar, aquel profesor desequilibrado puso una mano sobre mi hombro para asignarme sin más preámbulos, el cargo de discípulo suyo. A raíz de aquel día mi vida se convirtió en un auténtico infierno filológico.&lt;br /&gt;Esa misma tarde entré en su despacho donde nada mas abrir la puerta me azotó el hedor añejo que despedían los centenares de libros rancios y aglutinados entre los innumerables anaqueles. Con ojo avizor eché un breve vistazo por aquella cueva libresca envuelta en penumbras, y en tan sólo unos segundos, tenía apilados ante mi desconcierto un centenar de obras de todo tipo, desde los clásicos de la literatura greco-latina hasta nuestros días. Centenares fueron las noches que pasé en vela leyendo, traduciendo e interpretando texto de caligrafías arcaicas. Los cálidos crepúsculos violáceos se extendían apetecibles a través de los ventanales de la biblioteca, sin embargo yo permanecía confinado bajo su austera sombra, sintiéndome un pelele manipulado al libre antojo de un profesor petulante y demente. Llegué casi arrastras al final del trimestre y no tanto por las clases o los exámenes finales como por aquel estado de gracia discipular. Obligado me ahogaba entre pilares de ejemplares y manuscritos para rescatar lo que según mi tiránico mentor consideraba encontrar la otra verdad.&lt;br /&gt;Decidí abandonar la licenciatura para librarme de aquel pesado yugo del que Don Rodrigo tiraba sin ningún pudor una y otra vez. El último día de clases entré en su despacho para despedirme, y sin finalizar el pequeño discurso que había ensayado tomó bruscamente mi cara entre sus palmas. Sus globos oculares estaban inyectados en sangre y tan abiertos que se salían de sus propias órbitas. Furioso, comenzó a darme una ligera sacudida mientras vociferaba:&lt;br /&gt;    -¿Despedirte? ¿Acaso crees que puedes irte tan fácilmente?-&lt;br /&gt;Desorientado, no llegaba a comprender a aquel lunático, hasta que de repente soltó sus brazos y girándose hacia la ventana emitió un débil hilo de voz que parecía haber estado sepultado un siglo en su garganta. En susurros afligidos, casi imperceptibles añadió:&lt;br /&gt;-Aunque quisieras, ya no puedes marcharte. Dentro de estas paredes calcáreas a los que muchos llaman Institución Académica tú eres la única personificación literaria realmente viva. Muchos supuestos expertos humanistas desconocen por completo el valor y la fragilidad de un alma poética. Muchacho te contaré una historia. Una vez fui un joven como tú que soñaba con escribir historias fantásticas donde lo divino y lo humano se mezclaran, como la Odisea de Homero, El Quijote o las generosas novelas de García Márquez, pero para mi desdicha el cielo no me bendijo con tales dones. Después de exacerbados intentos por componer algo tolerable, acepté con humildad mis limitaciones para transformarme en un experimentado gastrónomo de letras de apetito voraz e insaciable. Como exquisito gourmet pude saborear la poesía en tus ojos cuando me salpicó el fuego candente de hermosas frases bullendo en tu interior. ¡Poco importan las pautas y normas impuestas de las tediosas guías que hinchan el corazón de los pragmáticos y sepultan a los agraciados! Tu cuerpo podrá abandonar estos paredones insalubres, pero no la letra impresa ya que he alimentado de obras tú espíritu y sé que tras esa indigestión retórica que sufres ahora mismo, morirás de hambre si renuncias a ella ¡Condimenta tu creatividad muchacho! Yo mientras tanto, me sentaré paciente y complacido a tu mesa-.&lt;br /&gt;Pasaron cinco años en los que aprendí a degustar la literatura en sus diversas presentaciones y formas. Don Rodrigo hacía uso de su naturaleza extravagante y me obligaba haciendo oídos sordos a mis faltas de inspiración o ánimo, tanto a escribir frente a él como a permanecer en un incómodo silencio por horas. Nunca llegamos a charlar de temas personales, ni siquiera parecía importarle la vida más allá de los soportales universitarios. Lo único que llegué a averiguar de él es que vivía solo en un pequeño apartamento a las afueras de la ciudad, y que todos los domingos, ya fuera el invierno más glacial, iba al río a bañarse, según su dicho de “el agua de lluvia purifica”.&lt;br /&gt;Iba a jubilarse aquel año y en esos tiempos era costumbre rendir homenaje a todos los catedráticos que se retiraban de sus actividades docentes. La celebración tenía lugar en el excelentísimo paraninfo del edificio principal. La tribuna estaría presidida por el rector, la gerencia, los vicerrectores y los secretarios generales. Todos los asientos se mantendrían reservados para el conjunto de catedráticos, doctores y asistentes que escucharían la retahíla de honores y discursos a lo largo de una jornada tediosa, monótona y aburrida. A pesar de ello, yo quería asistir aunque dudaba que me permitieran el pase. Sabía que Don Rodrigo haría lo que estuviera en su mano para procurarme un asiento entre la concurrencia, pero no quería empujarlo a tener que emprender acciones incómodas.&lt;br /&gt;Al cabo de unos días fui a su despacho y para mi sorpresa recibí una invitación para la ceremonia. Sus palabras exactas fueron:&lt;br /&gt;-Tú eres mi discípulo, el más amado y me complace tu presencia ahora y siempre-.&lt;br /&gt;Llegó el día y tomé asiento entre los distinguidos asistentes. Antes de comenzar el solemne acto me percaté del remolino de murmullos que circulaba hasta llegar al último rincón. Presté atención y averigüé que todos y cada uno de los allí presentes vertían sus opiniones sobre la persona de Don Rodrigo. Unos lo tachaban de chiflado paranoico, otros por el contrario lo defendían alegando su estado de soledad y retraimiento a la sociedad, y tan sólo unos pocos  alababan su trayectoria profesional. Parecía que aquella sala fuera un jurado dividido en una multitud variopinta de criterios que no acertaban a dictaminar un veredicto.&lt;br /&gt;De repente entraron todos los altos miembros de la Facultad de Filología con la altivez de sus honorables cargos, desplegando en el aire sus relucientes togas púrpuras. Tomaron sus respectivas posiciones en el estrado, seguidos del bueno de Don Rodrigo quien permanecía insólitamente callado. Comenzó el rector con unos reiterados agradecimientos a todos los asistentes, tras lo que le siguió un árido alegato en defensa del humanismo, enfatizando la pérdida de su valor en la sociedad actual. Llegó el turno de Don Rodrigo. Se levantó y se dirigió serenamente hacia la tribuna, donde se sirvió un vaso de agua. Al cabo de varios inmensos segundos en los que permaneció callado ante la atenta mirada de todos, dijo con voz gentil y pausada:&lt;br /&gt;-Con todos mis respetos discrepo de lo expuesto en esta sala. El mundo tiene hambre y sed de letras, pero nosotros que somos sus sirvientes no sabemos ofrecerlas. En medio de vosotros está uno que no conocéis, que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de sus sandalias-.&lt;br /&gt;En ese instante me señaló con su pulgar. Todas las cabezas giraron al unísono para detenerse fijamente en mi semblante. Sintiéndome escrutado por un centenar de ojos analíticos tuve que hacer un esfuerzo sobrenatural para avanzar hacia el entablado. Subí los escalones arrepintiéndome de haber asistido a aquella ceremonia, y de nuevo mi inmadurez me había jugado la mala fortuna de confiar en el desequilibrio mental de Don Rodrigo. Me situé frente a él para estrecharle su mano, pensando que sería un gesto galante en tal ocasión. En cambio él me la rechazó para en su lugar hacerme una aparatosa reverencia. Después alzó su característico torrente de voz y gritó:&lt;br /&gt;-Mi misión ya toca a su fin, y la suya comienza. El tiempo de agua ya ha acabado, llega el de fuego y sus ojos irradian los reflejos de la aurora-.&lt;br /&gt;La sala permanecía en el silencio más aterrador que jamás había sentido. Don Rodrigo volvió a dirigirse a la concurrencia y de nuevo con estridente tono y voz en grito dijo:&lt;br /&gt;-Os estaréis preguntando en que destaca. Él como el resto de los alumnos de esta facultad destaca por emprender un peregrinaje en el camino inhóspito de las humanidades. En este siglo donde el ruido ensordece hasta las almas más sensibles, debemos admirar a aquellas personas que aún hoy oyen la llamada de la lírica. Nos olvidamos que somos sus consejeros, y nos recreamos en nuestra sabiduría egoísta. Si leéis los poemas de este joven diréis que denotan falta de madurez o que su métrica no es correcta, y seguramente tendréis razón, pero… ¿Vais a dilapidarlo en una crítica cargada de vanidad o por el contrario le ayudareis a desenterrar su esencia más bella? ¿Vais a malgastar el resto de la tarde en ofrecer un homenaje a este servidor chiflado o por el contrario preferís subir aquí para recitar las composiciones, pensamientos o sonetos que más os hagan gozar?-&lt;br /&gt;El silencio aplastaba una atmósfera enrarecida, asustada. Nadie se atrevía a mover un solo músculo, hasta que uno de los docentes más ancianos dio el primer paso hacia el estrado. Otros titubearon, pero finalmente se atrevieron a seguirle, hasta que los más indecisos se arrojaron sobre la tribuna. Cada uno de ellos recitaba estrofas con tanta emoción que las lágrimas y las sonrisas se entremezclaban en un ambiente relajado, lleno de una musicalidad literaria que acariciaba corazones, mente y alma. Don Rodrigo puso su mano en mi hombro y mirando a su alrededor dijo:&lt;br /&gt;-Todos tenemos fuego muchacho, sólo necesitamos avivar los rescoldos. Me marcho contento por haber provocado el incendio, así que ahora os toca a vosotros mantener las llamas-.                  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Euclides (Las Cabezas de San Juan, Sevilla)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-1186225430762964411?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/1186225430762964411/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/el-gourmet-de-las-letras.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/1186225430762964411'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/1186225430762964411'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/el-gourmet-de-las-letras.html' title='El gourmet de las letras'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-7807182856424082991</id><published>2010-02-01T16:44:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T16:45:45.722+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Para una voz azul</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Me gusta como flirtean las ballenas. A través de la voz. Las ballenas azules coquetean con las voces, son los machos los que cantan y las hembras escuchan esos matices, nadan en la profundidad hasta el canto de su pareja. No pueden fiarse mucho de su vista y de su olfato en el fondo marino, pero el sonido viaja a través del agua con mucha más velocidad y nitidez que en el aire,  escuchan el deseo. Comienza el cortejo y van. Si la voz es grave, llega el sonido muy lejos, pero los cetáceos han decidido disminuir la voz, porque a ellas les gusta la voz con entonaciones más bajas.  Cantan susurrando buscando una hembra de mayor calidad, una que sepa escuchar, la más atractiva de todas. Cantan con su voz más suave. Una voz azul. Las voces de los mamíferos marinos viajan entre el cielo y el mar, salen de sus cuerpos de ciento noventa toneladas de peso y de sus grandes corazones. Buscan pareja.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;    Hoy espero la visita de Ricardo, el biólogo de la isla. En Fuerteventura quedan aún subespecies de  ballenas azules y su comportamiento es el mismo. Ricardo pertenece a la Comisión Ballenera Internacional, protege la especie. Ricardo encontró el faro una noche de tormenta, estaba perdido y yo le encontré a él. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; A lo largo del día hablamos muchas veces por radio, en mi faro la soledad es acuciante, pero aún así me compensa este vacío de mar,  me levanto y escucho el sonido de las gaviotas,  el oleaje. Ricardo ha hecho que esta vida de soledad sea más llevadera, me habla de sus ballenas y de sus voces. También escribo, paseo y cuido a los barcos desde mi torre. Todo es temporal, van a automatizar el faro, en julio o en agosto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;    __Raquel, te vas a trasladar justo cuando las ballenas se emparejan. __me dice Ricardo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;    Tiene una cicatriz en la comisura del labio, que se borra cuando sonríe.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;    __Me trasladan a la Coruña, allí todavía quedan faros manuales.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;    __Allí no hay ballenas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;    __Lo sé __le digo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;    He preparado un poco de pescado, y él ha traído una botella de vino blanco.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;    Cenamos despacio, arriba en la torre, en mi vieja mesa de madera, gastada de humedad.  Ricardo pensativo mira al mar todo el tiempo. Es un espíritu libre, su compromiso es su trabajo y me alegro por él, disfruta mucho y por las ballenas, están en buenas manos. Apuramos el vino, y nos mareamos un poco. Después de acostarnos, siempre habla, no quiere dormirse, nunca se ha quedado a dormir.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;    __Hoy avisté una.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;    __¿Cuánto medía?  __le dije.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;    __Treinta y tres metros, más o menos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;    __De esas no hay muchas ¿no?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;    __Creo que era una verdadera ballena azul.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;    Los ojos de Ricardo se vuelven a perder.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;    Preparé la oposición con mucha fuerza, huyendo de un desastroso divorcio, no encontré un lugar más lejano para perderme, y el viento de Fuerteventura arrastró mis malas memorias. Me vacié la mala sangre escribiendo. Me escondí de mi propia vida, perdida, para orientar a otros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;En esta isla sólo hay viento y  playas turquesa, kilométricas e infinitas no tienen nada que envidiar a cualquier playa del trópico, el resto es desierto. Un viento constante. Un viento que a veces te vuelve loca. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Debo irme, tengo la intuición de que esta noche la volveré a ver.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__¿Quieres café?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Tengo en el termo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Me da un beso rápido en la frente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Comienzo a escribir, le he cogido el gusto. Se oye el viento. Cuando oigo el viento comienzo a escribir, trabajamos juntos. Limpiando.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Raquel, soy Ricardo ¿me oyes?  __me habla la radio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Tenía razón, la he visto, le he escuchado por el hidrófono,  podré seguirla, es grandiosa, es increíble Raquel,  ¿me oyes? Raquel…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;La tenía cierta envidia, conmigo no hablaba con tanto entusiasmo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__¡Qué suerte! ¿La podrás fotografiar?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__No, solo puedo saber su recorrido. Oír los cantos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Ricardo me cuenta, que las ballenas hablan también para localizar comida, o avisarse de algún peligro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Mañana puedes venir conmigo, si quieres.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__No puedo, tengo el turno de veinticuatro horas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Pasado mañana entonces.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Corto y cambio.  __le digo,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Quedamos en El Cotillo, cerca del faro, en el bar del pulpo, a tomar unas cervezas, no me ha invitado  nunca a salir, y tampoco estoy segura que eso fuera una invitación, pero decidí ponerme un vestido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__¡Estás guapísima! __me dice.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Gracias, tu tampoco estás mal.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Pedimos unas raciones, y como siempre Ricardo tiene un aire ausente. No se acerca demasiado a las personas, conserva siempre una distancia cordial, sin profundizar en el afecto y en la conversación, sólo con las ballenas se da completamente a sí mismo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__¿Qué tal con tu nueva ballena?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Bien&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__¿En qué piensas?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__A mí también me trasladan, el presupuesto, ya sabes, debo ir a California.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Su arruga no se mueve, está totalmente serio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Anímate anda.  __le digo,  disimulando mi propia decepción.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__¿Cuándo te vas?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__En dos semanas, solo me han dado un poco más de tiempo para estudiar el nuevo ejemplar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__¿Te gusta California?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__En parte, si, hay muchas ballenas, pero la vida allí me agota.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Nos tomamos el café callados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Pasamos la tarde en el barco, en silencio, es por radio cuando más hablábamos. Paramos el motor, y entonces la veo, primero un gran estruendo de agua, saca la cabeza del mar, y a tan sólo unos metros nos empapa con su estallido de agua vertical, el aliento del mar pasa a ras del barco con su ojo enorme y sereno, mirándonos cautelosamente. Su piel brillante azul y gris, es como un relieve del agua, sigue su cuerpo azul infinito, inmenso de carne,  indeterminado, saliendo del agua, y al final sumergiéndose se empuja con su gran cola, como  alas de avión, con la perfección de una diosa. Minerva la llamo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Ricardo  y yo nos abrazamos.  Minerva desapareció como un suspiro, sin dejar rastro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;De vuelta al faro, camino dando patadas a las piedras que encuentro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;La radio me habla&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Raquel..soy Ricardo. Hola ¿qué haces?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Pensaba en Minerva.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__¿Quién?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__ La ballena. Es impresionante. Bueno, es hembra ¿no?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Si, es chica. __dijo divertido&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__¿Cómo lo sabes?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__No cantaba, no se registró ninguna voz. Buscaba el macho.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__¿Quieres venir? __dije por primera vez&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Dame diez minutos. Corto y cambio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;La madrugada pasa rápida. El viento azota. Estamos abrazados y Ricardo esta vez no habla.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Me quedo dormida. Pasado un tiempo, como entre sueños, oigo la madera de las escaleras crujir. Ricardo baja de puntillas. Pensaba que avistar a Minerva juntos nos había unido un poco más. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__¿Te vas? &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Hay un faro en California, en la isla de Aruba, tiene 30metros y no está automatizado. Puedes solicitar un puesto allí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Estoy en lo alto de la escalera, desorientada de sueño, con la cara hinchada y el pelo despeinado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__No te entiendo __le digo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Te llamo por radio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Me quedo levantada. No puedo dormir. En mi mente baila la idea de California, estamos dando un paso más, pero me lo dice con tanta naturalidad, sin ningún tipo de preámbulo o declaración, que ya no estoy segura de conocer a Ricardo. No le gusta hablar de sentimientos. Eso si lo tengo claro. El viento continúa golpeando las ventanas y una suave lluvia se lleva mi sueño. Ya de nada me sirve escribir. Las gaviotas despiertan.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Raquel… dice la radio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Dime&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__¿Te he despertado?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__No,  no podía dormir.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Escucha…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Entonces escucho la voz azul, un sonido profundo, grave, como de un dinosaurio de mar, repite vocales en varios tonos, en un alarido de llanto a través de una gran caracola.  Sonido de agua y el eco de la misma voz. Dura veinte minutos. Guardo silencio, pero la radio murmura, está todavía abierta. Ricardo al otro lado espera.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Minerva dice que sí __le digo sonriendo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;__Corto y cambio __suspira él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Paloma Diez Temprano (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-7807182856424082991?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/7807182856424082991/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/para-una-voz-azul.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7807182856424082991'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7807182856424082991'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/para-una-voz-azul.html' title='Para una voz azul'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-2676866827418964267</id><published>2010-02-01T16:19:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T16:21:47.188+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Historia</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;"Érase una vez, un planteamiento inicial. El protagonista se encontró con nudo. Finalmente, hubo un desenlace."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Jorge Vallet Fernandez (Valencia) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-2676866827418964267?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/2676866827418964267/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/historia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/2676866827418964267'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/2676866827418964267'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/historia.html' title='Historia'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-4879616242414729397</id><published>2010-02-01T10:44:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:45:02.488+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>El mito de Avernio</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;     -¿Queda admitido, Avernio, toda culpa de la ofensa a la familia y a los dioses?&lt;br /&gt;     -S-sí, admitido queda- La respuesta sin duda forzada del indeseado, expuesto ante todo un palco de miradas dirigidas a juzgarle.&lt;br /&gt;     -Bien, será entonces aplicada la condena…-se aclaró la voz, como preparándose para pronunciar algo irrevocable- …la condena de Falaris.&lt;br /&gt;     Los murmullos entre los eruditos de la tribuna se avivaron, pronto ahogados por las súplicas de Averno.- ¡Por los Dioses, pido que se reconsidere mi castigo! ¡La condena es desmedida!-Con las palmas de las manos mirando al cielo se lanzó a los pies de Jaritos y quedó arrodillado, llorando en sus vestiduras.&lt;br /&gt;     -El buen teatro nunca libró a nadie de su culpa.-Sin mayores miramientos le prendieron de brazos y piernas y Avernio fue trasladado a la sala adecuada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     El joven quedó ungido en perfumes, la mujer se arañaba las mejillas y se golpeaba en el pecho acompañando los aspavientos de gemidos y llantos. El joven fue coronado con flores frescas y vivas, los familiares se tiraban de los cabellos y con las palmas de sus manos se golpeaban la frente.  El joven quedó a la vista de los presentes, con sus mejores vestidos para no ser visto desnudo por las almas burlonas de los condenados, todos lloraban ante la imagen cegadora de la muerte.&lt;br /&gt;     Sonó el mugido de un toro desde lo alto del monte Ercte, largo y penetrante. Sonó el mugido del toro y bandadas de aves salieron de entre las ramas, levantando  el vuelo. Su destino, sin duda, hacia lugares más tranquilos. Graznaban en duelo con el toro. Sonó un tercer mugido del toro y los llantos de los mortales se apagaron durante segundos para, más que oír, escuchar el inmenso dolor de la bestia. Sonaron aquellos lamentos  a la vez que la brisa mortecina de la tarde muerta, extendiendo sus garras sigilosamente sobre los campos, haciendo titilar las velas. Sonó el mugido del toro por la muerte de un semidiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Otros asistentes a otra ceremonia bien distinta se preparaban.&lt;br /&gt;     En la oscuridad más absoluta Averno intentaba librarse de su reciente prisión, sin conseguir otra cosa que golpearse contra las paredes metálicas que lo limitaban. Dentro de aquel espacio se mantenía a cuatro patas, con el estómago apoyado sobre una superficie fría y las extremidades encajadas en cañerías irregulares que se estrechaban en torno a sus muñecas y tobillos. Esposado por completo de aquella manera tan macabra, forcejeaba por su libertad, chasqueando sus articulaciones y quedándose sin aliento. De nada servía levantar los hombros pues también le limitaba la estructura en la que se veía sumido. Con la mejilla aplastada contra el sarcófago deforme y constrictor escudriñó una entrada de luz justo encima de su cabeza. Las voces difuminadas de sus verdugos se intuían por la entrada, voces de satisfacción por una justicia bien ejercida, por castigo propiamente aplicado. Las voces pertenecientes a otro sistema moral, más atroz y sanguinario celebraban la barbarie con risotadas funestas y amargas.&lt;br /&gt;     Pronto dejó de ser frío aquel aterrador metal. Aumentaba la asfixia y Averno se removía en el ridículo espacio libre que tenía, contusionándose, machacándose las extremidades. La carne de sus dedos chisporroteó contra el metal caliente. Dejó escapar un agudo alarido de sorpresa y miedo a la vez que un hilo de humo con olor a carne quemada ascendía para escapar por la entrada de aire. El peor de los miedos fue el que sintió Averno, el propio de alguien que vaticina el horror que le espera, sin poder hacer más que esperar  a que llegue, deseando que los infinitos segundos restantes no sucedan nunca. O que transcurran como tales segundos, y no como una eternidad de pesadilla. Su piel quedaba pegada al metal, la cual se desgarraba con cada convulsión de sufrimiento del condenado. Los gemidos más escalofriantes, propios de una desgraciada bestia de las profundidades, salían de aquel mortal. Quedaban casi ahogadas por el ruido de su cuerpo, ya negruzco y cubierto de sanguinolentas ampollas, siendo asado vivo en el horno de muerte y oscuridad en el que se debatía.&lt;br /&gt;     Dentro, una imagen que se podía atribuir al propio infierno, mientras que fuera la multitud de justicieros, verdugos y espectadores se maravillaban ante la enorme y majestuosa escultura del toro. El toro de bronce hueco, forjado con maestría hasta el más mínimo detalle, no solo brillaba por su color, sino por la incandescente temperatura que había alcanzado. Dándose por satisfechos con la tortura dejaron de avivar el fuego. Se limitaron a contemplar la mirada del toro. Rojizos y amenazadores, ojos del horror, de la tortura y de la muerte dolorosa. Unos ojos que desearías no haber visto nunca y aun así no puedes dejar de mirar. Suave y lentamente, el humo de la quema del hombre salía por las fauces del toro, curvándose en el aire, añadiendo hipnotismo al engendro inmóvil, formando una película translúcida sobre su cabeza. Los espantosos chillidos del desdichado que albergaba en la panza quedaban proyectados por la abertura en la boca como un simple y doloroso mugido. Entre fuego y castigo el toro mugía, mugía por la muerte del joven.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;Andrés Pacheco Paniagua (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-4879616242414729397?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/4879616242414729397/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/el-mito-de-avernio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4879616242414729397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4879616242414729397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/el-mito-de-avernio.html' title='El mito de Avernio'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-2775124005405313567</id><published>2010-02-01T10:41:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:42:02.989+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Felices Fiestas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;¡Riiiing! Eduardo Frápoli acababa de desconectar la alarma del despertador justo cuando marcaba las 7:30 AM. Sus días habían comenzado así durante los últimos siete años, desde que aprobara las oposiciones al Servicio de Correos. La rutina había hecho que sus movimientos matutinos fueran prácticamente automáticos: salir de la cama por la izquierda, camino del baño,  para allí ducharse y afeitarse;  seguir en albornoz hacia la cocina, para prepararse un café muy cargado, insuficiente a todas luces para despabilarse pero necesario en aras a no romper su costumbre habitual;  arrancar la hoja del calendario del día anterior, 23 de diciembre en esta ocasión;  vestirse con la corbata y la chaqueta correspondiente al día  de la semana en que estuviera y, por último,  peinarse rápida pero cuidadosamente, para dar una imagen de persona escrupulosa, limpia y aseada en lo relativo al aspecto personal.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Pocas o ninguna cosa cambiaban en el despertar diario de Eduardo; cualquier hecho fuera de lo habitual era rápidamente detectado por un sorprendido Sr. Frapoli, como lo llamaban en la oficina. En cuanto descubría uno de esos gestos o actos extraordinarios, Eduardo se reprendía a sí mismo de forma rigurosa:  “La constancia y el trabajo bien hecho son la base del éxito, no los olvidemos”. Con esta frase, Eduardo se aguijoneaba la conciencia constantemente y gracias a ella, o al menos eso pensaba él, había logrado ascender con sorprendente facilidad en la oficina donde estaba destinado.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Esa mañana había sido una de aquéllas escasas en que un signo de innovación, de anomalía,  había surgido en su rutinario levantar. Cuando estaba afeitándose, se oyó entonar una leve, pero no por eso menos llamativa, melodía; una canción que había escuchado en un anuncio publicitario la noche anterior, se inmiscuía irrespetuosamente en su estricto quehacer matutino. Tras recordarse su lapidaria frase para estos casos críticos, Eduardo se encaminó una vez más hacia la cercana oficina de Correos en la que trabajaba.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Eduardo Frápoli era una persona austera, seria, rigurosa y metódica en el trabajo, poco dada a ciertas alegrías, tan comunes a todos los mortales por otro lado, y aún más a ciertos cuerpos de funcionarios al servicio del Estado. En la oficina, todos los empleados le trataban de usted, de ahí el apodo por el que era conocido: “Mr. Frápoli”, pronunciado siempre con cierto tono sarcástico; nunca dejaba su puesto, a no ser que lo reclamaran en otro lugar y, por supuesto, nunca cruzaba una palabra más de las estrictamente necesarias con el resto de los empleados. Su eficiencia, fuera de toda discusión, estaba acompañada de un mutismo absoluto; este hecho hacía que los compañeros elucubrasen múltiples hipótesis sobre este misterioso silencio. Así, últimamente, se extendía la idea de que era un reprimido y que las noches en su piso eran la válvula de escape para sus inhibiciones: orgías, macrofiestas, reuniones homosexuales... se sucedían semanalmente. Todos sabían de la falsedad de estas acusaciones, pero disfrutaban haciendo corrillos y hablando sobre las posibles correrías de un personaje tan serio y puntilloso en todo lo que fuera su imagen exterior, porque de la interna poco o nada podían conocer.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Estos rumores traían sin cuidado a Eduardo. Él debía ser así, y por mucho que los demás lo criticasen jamás iba a cambiar. Tenía casi todo lo que podía desear: su propio piso, dinero para vivir decentemente, posibilidades de ascender en la oficina y llegar a conseguir algún día un puesto influyente y, sobre todo, tiempo libre. Tiempo para realizar la principal misión que se había marcado en su vida: escribir, aunque no fuera escribir por placer. Su objetivo fundamental era redactar un libro con las fórmulas secretas para alcanzar el éxito y la estabilidad en la vida humana. La eliminación de las religiones, el alejamiento  de cualquier sentimiento o pasión, todo basado en el autocontrol, el trabajo y la razón humana, eran sus principios elementales. Ser más parecido a un robot que a una persona. Con estas ideas, mucho más desarrolladas en su libro, esperaba cambiar el mundo y conseguir que la humanidad, al fin, se alejara de la desidia y el marasmo en el que se había desenvuelto a lo largo de la historia.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Pero esa mañana un nuevo acontecimiento se iba a cruzar en su regular y controlada existencia. Antes de entrar en la oficina, un viejo de pelo blanco y espalda encorvada le hizo un vago gesto con su mano derecha en forma de saludo. Eduardo lo conocía de vista. Era el vecino de enfrente. Sin saber cómo ni por qué, Eduardo se sorprendió saludando al anciano con un automático e incontrolado “Buenos días”. Esto era demasiado. Dos faltas disciplinarias en un mismo día rayaban ya lo humanamente soportable. ¡Y sólo eran las 8:30 A.M.!&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Entró en la oficina ciertamente turbado. Era muy extraño que esto le ocurriera de una forma tan seguida; normalmente, estas pequeñas debilidades le surgían muy de cuando en cuando, casi siempre después de haber tenido una jornada agotadora. El cansancio era el principal enemigo a batir. Pero en esta ocasión no podía objetar una derrota ante el contumaz adversario; precisamente, hacía un par de semanas había disfrutado de un largo puente que él dedicó, sin que sirviera de precedente, a descansar. Por tanto, aquello que le ocurría debía tener otra explicación. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    La oficina estaba profusamente cargada de la típica decoración navideña: un árbol de Navidad convenientemente adornado, mensajes de paz recortados con cartulinas de colores colgando de la pared, e incluso había un pequeño belén en una mesita de su despacho. Por supuesto, el belén no lo había puesto él, pero tampoco le estorbaba en demasía. Aunque, ahora que lo pensaba bien, lo que más cambiado parecía era el carácter de sus compañeros. Ya fuera porque se acercaba un nuevo período de vacaciones, ya fuera porque realmente eso que llamaban “el espíritu navideño” influía positivamente en su actitud, todo el mundo estaba más alegre de lo normal. La habitual apatía del colectivo se había transformado, como por arte de magia, en una simpatía y una cordialidad dignas de encomio.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Eduardo se dio cuenta de todo inmediatamente después de que su secretaria, de la forma más educada que era capaz, le preguntó si asistiría a la cena anual de nochebuena de la oficina. Inconscientemente, “Mr. Frápoli” dijo que sí, que esa noche iría. El revuelo que se armó en la oficina fue inenarrable; el inefable Eduardo Frápoli, el aburrido y antisocial Sr. Frápoli iba a asistir por fin, después de siete años, a un acto público fuera de los horarios de oficina. Las especulaciones sobre sus motivaciones se dispararon: que si iría con su mujer; que si como estaba soltero llevaría a alguna amiga o amigo, vaya usted a saber; que si iría solo y sería la ocasión ideal para descubrir parte de sus secretos...&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Todo esto se le vino a Eduardo encima nada más salir su secretaria del despacho; se había vuelto un débil –sus acciones no dejaban lugar a la duda– al dejarse llevar por aquélla estúpida conmemoración del nacimiento de alguien que únicamente había traído más esclavitud y sinrazón a la humanidad. Sí, era la Navidad. Todos los años por esas fechas solía aumentar su concentración con el objetivo de cumplir, con más rigor si cabe, los mandamientos que tanto le había costado encontrar. Se volvía más arisco que de costumbre en el trato, no hablaba prácticamente con nadie y, sobre todo, se volcaba con ardor en el desempleo de su trabajo. Pero este año, con la casi definitiva finalización de su libro y lo enfrascado que estaba en ello, no  había sido consciente del advenimiento de “la feliz época”, como él la llamaba en tono irónico.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;     Sin apenas darse cuenta, en algo menos de cinco horas había traicionado por tres veces unos principios tan fuertemente arraigados. El virus navideño había hecho, definitivamente, mella en sus defensas. Por primera vez en los siete años que Eduardo llevaba trabajando en la oficina, ese día salió una hora antes del fin de la jornada normal. Un sorprendido director de la oficina le había concedido la exención unos minutos antes por “asuntos personales”. Esta fue la gota que colmó el vaso del chismorreo en la oficina: que si claro que es normal que el chico se vaya antes para comprar ropa, que si tendrá que aprenderse las cincuenta palabras más utilizadas en una conversación... La imaginación del cuerpo de funcionarios no tenía límites en lo referido a la arcana personalidad de Eduardo. Al llegar a su edificio, el portero lo saludó con el consabido y ya familiar ¡Feliz Navidad!. Eduardo, sin poderlo evitar, le deseó lo mismo, acompañando sus palabras con una amarga sonrisa. Nada quedaba ya por aclarar: el adalid de una nueva ideología, el creador de una revolucionaria forma de vida, había sucumbido ante un simple saludo, ante una sencilla sonrisa; todo esto, además, en unas fechas en las que el  hombre dejaba salir a flote la parte más sensible y débil de su ser.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Cuando entró en su piso, Eduardo se dirigió directamente hacia el armario donde se encontraban los folios que componían su futura Biblia. Buscó denodadamente un párrafo, tirando al suelo con saña el resto de las hojas y, por fin, lo encontró.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    El día 26 de diciembre, todo el personal de la oficina, después del correspondiente saludo navideño, se mostraba un tanto decepcionado por la ausencia de Mr. Frápoli en la fiesta. Pero esta conversación pasó rápidamente a un segundo plano cuando se supo que Eduardo no había llegado aún a la oficina. El rumor se extendió como la pólvora entre los empleados y, de inmediato, se convirtió en el tema del día; de nuevo las hipótesis más inverosímiles se dispararon en los grupitos formados ex profeso para comentar el hecho: que si se habría pegado una juerga de aquí te espero el día anterior y la resaca lo tendría tumbado en la cama, que si Papá Noel le habría regalado una muñeca hinchable... Lo que nadie esperaba fue lo que poco después se supo gracias al periódico. En la crónica de sucesos, una noticia luctuosa acaparaba la primera página casi por completo:  &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;               SUICIDIO DE UN JOVEN FUNCIONARIO&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Eduardo Frápoli Torrent, de 28 años de edad, fue encontrado muerto en su piso ayer, día de Navidad, con un tiro en la sién que, según las primeras hipótesis policiales, se disparó él mismo. Durante el registro de la habitación en que fue descubierto el cuerpo, se hallaron multitud de folios mecanografiados esparcidos por el suelo. En un armario, una nota supuestamente escrita por el presunto suicida decía: “Lego mi obra a alguien que sepa apreciarla más que yo mismo“. Durante el examen del cuerpo, en la chaqueta del fallecido también se encontró un folio arrugado en el que estaba subrayada una frase que decía textualmente: “Todo aquel que no siga las normas de forma fiel será considerado un indeseable, un fracasado, un débil, una persona que no merece vivir porque pertenece a la clase más degenerada y rastrera de la raza humana. Es la escoria y, como tal, hay que eliminarla”. Este misterioso caso, seguirá siendo investigado por la policía...&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;HISTORIA: El relato anterior podría desarrollarse así: Dado que llevaba muchos años viviendo solo, siempre se dirigía a sí mismo en plural, como si hubiera alguien más con él, igual que si su ser tuviera dos personalidades distintas: una que pensaba y se expresaba, y la otra que actuaba habitualmente a las órdenes dictadas por la personalidad dominante. La mente humana es totalmente&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;poderosa, autónoma... y el cuerpo es el débil, irregular, imperfecto. Habría que explotar esta dualidad del ser humano. Su libro estaría totalmente dominado por esa mente perfecta, mientras que sus actos estarían vertebrados por los sentidos. Intenta engañarse para convencerse de las teorías creadas por él mismo, pero finalmente no puede resistir más la mentira y se suicida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan de Dios Valverde Jiménez (Jaén)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-2775124005405313567?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/2775124005405313567/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/felices-fiestas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/2775124005405313567'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/2775124005405313567'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/felices-fiestas.html' title='Felices Fiestas'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-5951023994128076255</id><published>2010-02-01T10:40:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:41:03.919+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>El tren taurino</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;Cuando se confirmó la noticia de que el último premio Nobel de Literatura, el estadounidense Mark Erst, sería el primero en completar la ruta por la que discurriría el Tren Taurino, los politicos provinciales no dudaron en proclamar a los cuatro vientos periodísticos que el éxito de la empresa, de la que muchos habían dudado, en especial los partidos de la oposición, estaba asegurado. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Como casi siempre que surgía una noticia de interés, había sido un medio de comunicación de ámbito nacional el encargado de difundir la primicia informativa, el nacimiento del Tren Taurino, una iniciativa destinada a fomentar el desarrollo económico de la comarca jiennense de El Condado con la presencia de turistas interesados en conocer de cerca las interioridades del mundo del toro en su hábitat natural.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Este simple argumentario de ideas fue tomando forma lentamente. La vaguedad del planteamiento inicial se fue concretando con la elección de las diferentes dehesas que podrían ser visitadas, los medios de transporte utilizados, la disponibilidad de los ganaderos y el convencimiento de los propios habitantes de la comarca de la viabilidad y beneficios que podría suponer la puesta en marcha del Tren Taurino.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Por eso, la presencia de Mark Erst en el primer viaje del Tren Taurino pareció dar un impulso inesperado a una idea que avanzaba, como el resto de proyectos del país, siempre a expensas de que cualquier político se acordara de ellos para situarlos en el candelero durante unos días y devolverlos al arcón del olvido pocos después, hasta que de nuevo alguien recobrara súbita y desinteresadamente la memoria histórica reivindicativa.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Fue precisamente la rápida respuesta del reconocido escritor norteamericano la que permitió que el Tren Taurino no se estancara en una vía muerta. Tras la seguridad de que el autor de “In the pocket” –libro que según los críticos más notables asentaba los principios de la filosofía del siglo XXI sobre la superioridad del concepto de miniatura– inauguraría la línea, todos los implicados en el proyecto comenzaron a preparar el primer trayecto, que se iniciaría en Madrid y terminaría su primera etapa, después de un viaje de tres horas en tren, en la localidad jiennense de Navas de San Juan.     &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    La noticia que tanto había impactado en los políticos provinciales apenas había despertado interés en el propio pueblo. Como casi todas las propuestas que partían de los partidos políticos,  ávidas siempre de recoger votos cuando los comicios se acercan, aquella les sonaba a los naveros a un nuevo cuento. Pocos eran los que en un principio habían leído o escuchado la noticia en la prensa o la radio, y aún menos los que daban crédito a una información que, pese a su aparente importancia, no iba a sacarles de su habitual apatía.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    El comentario cada vez más extendido de que Mark Erst aportaría su singular presencia al primer viaje del Tren Taurino había dejado a los naveros prácticamente indiferentes. Únicamente cuando por el pueblo se corrió la voz de que “el Mar Kes” visitaría durante su viaje algunas dehesas de la comarca, las personas mayores del pueblo rebuscaron en sus resquebrajadas memorias para recordar cuánto tiempo hacía que no visitaba la localidad un miembro de la aristocracia.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Esta asociación de ideas no dejó de causar gracia al premio Nobel de Literatura, que expresó a su llegada a Navas la satisfacción que le producía ser reconocido como el primer noble de su país, los Estados Unidos de América. Pero eso sería un poco más tarde, después de que Erst conociera a “El niño”, el torero de la tierra que despertaba pasiones en España y en todo el mundo taurino y que había sido la causa por la que el escritor californiano había dejado la pacífica granja en Sacramento donde vivía para viajar a la agreste y aguerrida España.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Eso y la obligada admiración que sentía por su paisano Hemingway y todo lo que éste había significado. Por una causalidad que Mark Erst no sabía explicarse muy bien, desde que publicó su primer libro había sido comparado con el inestable viajero y creador de “El viejo y el mar”. Pese a que Erst no se sentía próximo a la forma de entender la vida de Hemingway, había leído todas sus novelas y su editor le había aconsejado que utilizara esta afortunada ascendencia para engrandecer su prestigio.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Esta fórmula y la defensa que en sus novelas y ensayos hacía del dominio que la miniatura ejercería en el siglo XXI, le habían llevado a alcanzar el premio Nobel de Literatura a una edad casi impensable, 45 años, pero su fama aún no había alcanzado su cenit, en especial porque su trascendencia pública no estaba respaldada por una relevante vida privada. De ahí que cuando le llegó la invitación de un matador de toros que se apodaba con el curioso y enigmático nombre de “El niño” de viajar a España para inaugurar un proyecto denominado Tren Taurino, no dudó ni un instante en hacer las maletas y emular a Hemingway y su infinita pasión por el mundo de los toros.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Pese a que no titubeó a la hora de adoptar esta decisión, Mark Erst sabía que ese viaje era el reto más importante al que se enfrentaría en lo que le restaba de vida. Era consciente de que si superaba esta última prueba sería considerado como el sucesor único e indiscutible del maestro Hemingway, un honor que lo situaría definitivamente entre los grandes literatos de la historia. Porque como Hemingway, Mark Erst tendría la oportunidad de entablar amistad con uno de los toreros más importantes de la historia de la tauromaquia: “El niño”.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    De su misma generación, a “El niño” nadie le recordaba ya sus dubitativos comienzos. De aquella desgarbada figura, que producía más de una broma de los espectadores de las plazas de tercera en las que hacía el paseíllo, apenas si quedaba un andar desacompasado, que se acentuaba al término de sus cada vez más escasas faenas. Su valor ante los afilados cuernos de los astados le granjeó a lo largo de su carrera la admiración de buena parte de la afición taurina, que no había dudado en situarlo en los altares de la tauromaquia después de haberse salvado en infinidad de ocasiones de la muerte tras una cogida de gravedad.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Su fama en el mundo de los toros corría paralela a otra no tan ascendente, como era la de su probada ignorancia. Poco o nada sabía “El niño” que no tuviese relación con el mundo de los toros. Se podría incluso asegurar que su filosofía y sus puntos de vista partían del toro, de la bravura y grandeza que este animal representa. “El niño” se obcecaba en defender sus particulares puntos de vista en todo tipo de foros, y cada día se dedicaba menos a torear y más a expresar sus inopinados razonamientos.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Las controversias que se generaron en torno a su figura incrementaron notablemente su celebridad, que se equiparó en los foros taurinos y en los tertulianos. Una corriente filosófica, denostada por sus enemigos, surgió en torno al torero. Niñerías denominaban sus opositores, en tono despectivo, las opiniones que desde el bando del matador se expresaban. Para acallar estas críticas, “El niño” necesitaba el respaldo de una primera figura de las letras. Conocedor del proyecto del Tren Taurino, no dudó en apoyarlo públicamente e incluso se comprometió a difundirlo por todo el mundo.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    De ahí surgió su invitación a Mark Erst, el sucesor de Hemingway. Conocedor del mundo del toro en su más profundo ser, “El niño” encontró en esta opción la posibilidad de ofrecer una reencarnación del entendimiento existente entre la literatura y la tauromaquia, personalizado allá por los años 50 en las figuras de Hemingway y Antonio Ordóñez. La historia se repetiría, pensó henchido de satisfacción el torero cuando recibió la confirmación de la visita del escritor recientemente galardonado con el premio Nobel de Literatura.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    La inauguración del Tren Taurino se realizó temprano, a las nueve de la mañana. La estación de Atocha estaba repleta de periodistas, reporteros gráficos y demás farándula comunicativa, reunidos en torno a las figuras del torero y el escritor. La satisfacción de los dos protagonistas era compartida por la amalgama de políticos asistentes al acto, dispuestos a no dejar escapar una buena foto con semejante compañía en las portadas de los periódicos.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    El tren, una reciente adquisición de Renfe, llevaría a los protagonistas en algo más de tres horas a la pequeña localidad de Navas de San Juan, en la provincia de Jaén, fin del trayecto ferroviario y comienzo del taurino. Antes, “El Niño” y Mark Erst rubricaron con una firma sobre la locomotora su presencia en un día tan señalado para ambos. El tercer protagonista de la historia, el pueblo de Navas de San Juan, permanecía tranquilo, ajeno a toda aquella parafernalia que en torno al Tren Taurino se dirigía hacia sus calles y plazas.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Se hubiera podido decir que Navas de San Juan no era parte de la historia, al menos de ésta. Pocos eran los que habían tenido un verdadero conocimiento de lo que la caravana ferro-taurina supondría para la localidad. Esa mañana, más de un navero se vio sorprendido por las elegantes galas que adornaban las calles y los principales edificios de la localidad. Las personas mayores de la localidad rebuscaron sin encontrar en su desdibujada memoria un engalanamiento similar.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Conforme se acercaban las doce de la mañana, la estación de tren de Navas se fue llenando de personas, casi todas desconocidas para los habitantes del lugar. El natural interés que cualquier aglomeración humana genera en el resto de individuos de la especie provocó que minutos después, justo cuando el Tren Taurino realizaba la primera parada en su estación de destino, ésta estuviera repleta de público. Los políticos asomaron sus cabezas por las ventanillas para ofrecer su mejor sonrisa a la ingente cantidad de votos que allí se acumulaba.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Mark Erst y “El Niño” fueron los primeros viajeros en apearse del tren. El californiano descendió del tren con rostro adusto, serio. El torero, por contra, apareció radiante, satisfecho de su triunfo, de su inclusión en el mundo de las letras por la puerta grande. Durante el viaje, “El Niño” había intentado inculcar a su ilustre compañero de viaje toda la filosofía que albergaba en su enjuto cerebro. La incompetencia del traductor y el escaso interés de Erst por ocultar su indiferencia –estaba más preocupado por no marearse en el viaje que por escuchar el incansable monólogo del torero– acabaron causándole un considerable malestar que no se molestó en esconder al término del trayecto por tren.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;      Las figuras de ambos se nivelaron en el andén. Los naveros contemplaron estupefactos la grotesca imagen que ante ellos aparecía. Un personaje alto, fornido, desgarbado y de rostro anodino estaba acompañado por otro bajo, delgado, taimado y con un brillo en sus ojos más cercano a la picaresca que a la inteligencia. Una comitiva interminable que parecía expresarse a través de innumerables codazos, empujones y flashes, no necesariamente en ese orden, les seguía inmediatamente.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    –Estos deben ser “El Niño” y el “Mar Kes”, los que iban a venir al pueblo para traer más turistas –dijo en tono neutro Pedro Merino, uno de los habitantes más antiguos de Navas.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    –Sí, eso parece –aseveró su vecino Juan García.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    –Si éstos son los que tienen que traer a los guiris, más vale que sigamos cultivando los olivos –comentó con cierta sorna Merino.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    –Seguro –asintió Juan García con la cabeza. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;     Ambos se unieron al cada vez mayor número de acompañantes que perseguían al torero y el aristocrático escritor. La adormecida curiosidad de los naveros se vio espoleada por lo estrambótico del conjunto formado por ambos personajes. A partir de ese instante, el Tren Taurino abandonaba la primera parte de su denominación, ligada al ferrocarril, para adentrarse en la concerniente a la tauromaquia. En el recorrido fijado en su inauguración, los organizadores eligieron una de las siete fincas incluidas en el itinerario, “El Potril”, para enseñar en profundidad al escritor estadounidense los entresijos del mundo del toro.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    La comitiva accedió a diferentes vehículos de tracción a las cuatro ruedas para adentrarse en el escarpado lugar en el que se ubicaba la dehesa. Mark Erst no pudo reprimir su disgusto por la elección del medio de transporte, que sin duda le ocasionaría nuevos malestares estomacales. “El Niño” resultaba una vez más su antítesis. Se acercaba a su espacio natural, aquél en el que se mostraba insultantemente superior, aunque ya hubiera demostrado con creces que en la literatura se desenvolvía como monosabio junto a las tablas. Dada la escasez de todoterrenos, buena parte de los naveros que seguían a la llamativa pareja debió permanecer en Navas de San Juan, aunque todos aquellos que disponían de un vehículo de estas características no desperdiciaron la oportunidad de presenciar un mano a mano tan rocambolesco como único.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Este segundo desplazamiento fue considerablemente más corto que el ferroviaro, circunstancia que no dejó de agradecer el premio Nobel de Literatura, que no veía el momento de concluir esta desagradable aventura. El paseo por las colinas de El Condado descubrió a Mark Erst que en esa tierra, además de aquellos árboles omnipresentes, había otra clase de paisaje. Amplias y verdes praderas se abrían sin límite a la vista de los noveles visitantes, que descubrían así cómo el dominio del olivar en la zona encontraba límites en ese espacio. Este fue uno de los pocos instantes en que el escritor californiano encontró la paz y el sosiego a los que tan acostumbrado estaba en su país, una tranquilidad que interrumpió de súbito un fuerte mugido.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    En aquella inmensa pradera, tan similar a la existente en algunas comarcas de Estados Unidos, unas enormes reses pastaban placidamente sobre el tapiz verde. La habitual palidez de Mark Erst se acentuó en el momento en que el traductor le comunicaba entrecortadamente que aquellas eran las hembras del toro, animal que contaba con un tamaño aún mayor. La fobia por lo desaforado y gigantesco volvió a reaparecer en el literato, que a partir de ese instante comenzó a temer que lo peor de su viaje aún no había llegado.     &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Una vez que “El Potril” apareció ante los ojos de los viajeros, los todoterrenos comenzaron a detenerse en fila. Era el momento de la verdad y “El Niño” salió del vehículo dispuesto a encabezar el improvisado paseíllo. Temeroso y amedrentado, Mark Erst le seguía justo detrás, como protegiendo su escasa estatura bajo la sombra del enorme torero. El ganadero propietario de “El Potril” les esperaba a la entrada de su finca. Con un enorme puro en la mano, abrazó efusivamente al torero y se limitó a estrechar altivamente la mano del premio Nobel. Erst, sorprendido por tamaña descortesía, se limitó a agachar la cabeza y acelerar el paso para no perder la estela de “El Niño”, que se dirigía decididamente hacia un espacio vallado. Detrás de ellos, fotógrafos, periodistas, articulistas y curiosos naveros no perdían detalle de nada de lo que acontecía.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Entre los atractivos que la ruta del Tren Taurino ofrecía a los turistas se encontraban el acercamiento al toro desde su nacimiento. El itinerario en las diferentes dehesas incluía el momento del parto o, en su defecto, la cría, la impresión de la divisa, la alimentación de los astados y hasta su reproducción, nada alejada de las formas habituales a otros animales. La teoría que el traductor llevaba a los oídos de Mark Erst estaba comenzando a hastiarlo cuando llegó la hora de las prácticas. El premio Nobel de Literatura fue invitado con un gesto por su acompañante de viaje a que colocara la divisa de la ganadería en uno de los novillos.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    El miedo que inundó a Mark Erst se reflejó con todo el poderío de que era capaz en sus ojos, que de súbito perdieron el brillo irónico que habitualmente los definía. Pero el escritor estaba acostumbrado a mostrar en su rostro sentimientos opuestos a los que realmente prevalecían en su interior. Así que con aparente decisión agarró el hierro que le tendía sonriente “El Niño” y con paso firme se acercó al novillo que permanecía encerrado en un pequeño espacio protegido por barrotes. La furia que se desató en el animal al sentir el calor abrasante del hierro fue suficiente para tirar al suelo a Mark Erst, que comprobó cómo su auditorio se mofaba del resultado del experimento.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Su más que altivo orgullo sufría un serio revés. Un animal tan grande y torpe como el toro le tiraba por los suelos. Ayudado por el torero y el ganadero a levantarse, el escritor recogió con prestancia el hierro y, por segunda vez, se acercó decidido a imponer su superioridad ante un ser tan primario. Advertido por su amarga primera experiencia, Erst se mantuvo firme y pocos segundos después, pese al encabritamiento del animal, retiró el hierro candente que había dejado sobre el bello del novillo la inconfundible divisa de “El Potril”. Su orgullo, ya repuesto, se creció ante los numerosos aplausos que los periodistas y curiosos que le rodeaban ofrecieron tras su tardío éxito.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Completamente satisfecho, Mark Erst demostró por primera vez a lo largo del viaje un cierto interés por conocer algo más en profundidad el mundo del toro. Sabedor de que su primer triunfo podía verse refrendado definitivamente superando otra prueba, el escritor solicitó a “El Niño” que le enseñara alguno de sus afamados pases ante el toro. Si superaba este último examen, Erst sabía que la crítica le consideraría, no sólo sucesor de Hemingway, sino que le denominaría como el nuevo ejemplo a seguir para los escritores del futuro.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    “El Niño”, un tanto sorprendido por la osadía del escritor, se mostró poco dispuesto a aceptar el envite. Sabía que tenía poco que ganar, él que ya había intercambiado sus postulados con el último premio Nobel de Literatura, pero la insistencia del estadounidense le empujó a darle una lección. La altivez que había demostrado a lo largo de todo el viaje le había hecho sentirse molesto en más de un instante y ahora, en su terreno, se podía tomar cumplida revancha. Así que el matador, acompañado por todo el expectante séquito que los perseguía, se dirigió a uno de los tentaderos de los que el ganadero de “El Potril” disponía en su finca. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Vista la disposición del torero, Erst comenzó a arrepentirse de su petición. Aunque al principio estaba decidido a llevarla a cabo, también confiaba en que el matador no le permitiera semejante atrevimiento. Pero no había ocurrido así. La primera negativa de “El Niño” fue seguida de un consentimiento cargado de ironía que no entusiasmó precisamente al literato, que comenzó a temerse lo peor. Un presentimiento que se confirmó nada más ver sobre el pequeño ruedo a un novillo, mucho mayor que el que pocos minutos antes había marcado, dispuesto para ser toreado. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    El matador acompañó a Mark Erst hasta uno de los burladeros y con paso lento pero seguro se acercó con su capote hasta la bestia. El toro, un novillo de un año, se acercó al torero con la fuerza y la velocidad que le daban su juventud. “El Niño” se sirvió también de su experiencia para dar varios pases que fueron aplaudidos fuertemente por los presentes, incluido el escritor norteamericano, que mitigaba sus nervios por medio de las palmas. Después de varios lances más, el matador invitó a Mark Erst a que afrontara la prueba definitiva. Mientras recibía con un ligero temblor de piernas las escuetas explicaciones del torero, su mirada se dirigía de reojo al enemigo que en breve debería lidiar.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    –“Only ten seconds”, se decía interiormente en su lengua materna el escritor.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Cuando se quedó solo sobre el ruedo, se acercó lentamente con el capote tendido al novillo. Próximo ya a su objetivo, el animal se arrancó expoleado por un grito de “El Niño”, que comprobó con una amplia sonrisa en la boca cómo Erst, obnubilado, permanecía paralizado a la espera de que le embistiera el astado. Un hecho que no tardó en producirse, con el resultado de ver a todo un premio Nobel de Literatura por los suelos por segunda vez en una mañana. La fuerza del animal no sólo había derribado al escritor, sino que le causó alguna que otra lesión interna –dos costillas rotas– diagnosticada con prontitud por el médico encargado de cubrir los posibles accidentes que ocurrieran a lo largo de la ruta del Tren Taurino.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Sin sentido por el dolor, Mark Erst recuperó el conocimiento una hora después. Su vuelta al mundo de los vivos fue saludada con un aplauso por las numerosas personas que se encontraban en la habitación en la que estaba tendido sobre una camilla. Este gesto hizo suponer al literato que, pese a su revolcón, había cumplido con creces las expectativas. La gloria definitiva ya estaba a su alcance, pasaría a formar parte de la leyenda.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Al día siguiente, los periódicos provinciales, regionales y nacionales coincidían en señalar el valor y la osadía de Mark Erst, quien había demostrado su valentía, por lo que era digno de recibir los mayores elogios de los cronistas que lo acompañaron. Las fotos publicadas no eran tan favorables y le mostraban en el momento en que, debido a la embestida del toro, volaba por los aires. Pero, en general, todos se congratulaban del éxito de la visita y de la brillantez del Tren Taurino, una iniciativa a la que se auguraba un prometedor futuro.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    “El Niño” se mostraba exultante por haber sido durante un día anfitrión del premio Nobel de Literatura, con el que decía haber trabado una gran amistad. Pero en su fuero interno, el torero estaba un tanto decepcionado por el excesivo protagonismo que había recibido el escritor, que había hecho el ridículo, beneficiado sin duda por la simpatía que se suele mostrar ante las víctimas de los toros. Él, que había sufrido tantas cogidas, lo sabía muy bien. Tan bien como sabía que, en adelante, sus detractores no osarían tildar sus ideas de “niñerías”.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Mark Erst, por su parte, regresó pronto a su granja en Sacramento. Agotado por tanto viaje, decidió tomarse un merecido descanso, pese a que su representante le aconsejaba que sacara partido con rapidez de su exitosa visita a España para escribir su historia. Un libro que, poco después, comenzó a redactar y con el que un año después consiguió el premio Pulitzer, por reflejar la gallardía y valentía de un estadounidense ante el reto de enfrentarse con éxito al peligroso mundo de los toros. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Navas de San Juan recuperó pronto su tranquilidad habitual. La repercusión del Tren Taurino fue decreciendo conforme los ecos de la visita del premio Nobel de Literatura se alejaban. Sólo en el pueblo se siguió con los años comentando, como si de una antigua leyenda se tratara, el viaje de aquella rocambolesca pareja, muy parecida a Don Quijote y Sancho Panza, que había demostrado con creces, uno su bravuconería y estupidez, y otro su pacatería y torpeza. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;Juan de Dios Valverde Jiménez (Jaén)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-5951023994128076255?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/5951023994128076255/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/el-tren-taurino.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/5951023994128076255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/5951023994128076255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/el-tren-taurino.html' title='El tren taurino'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-6438588799707050947</id><published>2010-02-01T10:38:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:40:07.166+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Creo que no nos quedamos ciegos,  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;creo que estamos ciegos, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Ciegos que ven, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Ciegos que, viendo, no ven&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;José Saramago. Ensayo sobre la ceguera.&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Un buen día, otro de tantos, el tren que conducía el maquinista de “La Republicana” sufrió un accidente. Sus esfuerzos por detener la carrera ascendente de la locomotora en una bajada tan pronunciada como la de las Pedrizas resultaron baldíos; la velocidad con la que entró en una curva excesivamente cerrada y la ineludible inercia provocaron su descarrilamiento.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Durante el corto trayecto aéreo que recorrió tras salir despedido de la locomotora, el maquinista tuvo el tiempo necesario para constatar que todo el complejo y sólido entramado de ideas que había tejido a lo largo de su vida se desmoronaba de la misma manera en que la Iglesia Católica lo haría si Jesucristo se apareciera ante nuestros ojos y renegara públicamente del Papa. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;El maquinista de “La Republicana” siempre había pensado que en un universo mínimamente ordenado no tenían cabida los imprevistos. Esta singular hipótesis, que había elevado a la categoría de teorema, la asentaba en su dilatada experiencia en el ferrocarril, en el que llevaba literalmente toda su vida. Nunca, al menos que él recordara, se había separado de su locomotora, bautizada con tan peculiar nombre, según creía, porque había entrado en funcionamiento, curiosamente, el mismo día en que se alzó la segunda República española; pero eso poco le importaba al maquinista, siempre contento de cuidar a su tren, pese a su incuestionable ascendencia republicana, como si se tratara del mismísimo Alfonso XIII.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Más que admiración por su majestuosidad, lo que realmente despertaba la locomotora en el maquinista era, a tenor de los mimos que le procuraba, un sentimiento casi amoroso. Un afecto desmedido y sin condiciones, como el que siente un progenitor por su prole, manifestado en los incontables cuidados, retoques, revisiones, reparaciones, engrases y limpiezas que diariamente le proporcionaba. Comprobar el adecuado funcionamiento de sus émbolos y pistones, la correcta presión de la caldera, la limpieza de la enorme chimenea por la que lanzaba enormes columnas de humo y el propio armazón de hierro de la máquina hasta dejarlo de un negro reluciente, reponer diariamente la carga de leña y otras pequeñas y exhaustivas verificaciones, formaban parte de su rutinario quehacer previo al inicio de cada trayecto.    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Uniformado como un soldado del Norte en la guerra de Secesión estadounidense, aunque con menos rayas en los pantalones y la chaquetilla, el maquinista no sólo se mostraba pulcro en el cuidado de su locomotora. También él, cómo no dar ejemplo al hijo querido, se levantaba todos los días al amanecer, cuando la luna aún regentaba el cielo, para cumplir con su propio aseo personal y el arreglo de su indumentaria, incluida su querida gorra azul, impoluta como el primer día. El orden y la disciplina, pensaba, son fundamentales para el discurrir del mundo, por eso es necesario que en nuestra vida estén presentes constantemente. Y, en su caso, la teoría y la práctica se daban la mano.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Se jactaba especialmente de que nunca se había retrasado en su horario, hasta el extremo de que cuando hacía sonar por tres veces la potente sirena que prologaba el comienzo de todos sus viajes no miraba hacia atrás por si algún viajero despistado estaba accediendo aún a su vagón o perseguía desesperado el tren para subir. Si alguna vez alguien resultó lastimado o se quedó sin poder subir al tren por unos segundos nunca lo supo. En un mundo en armonía, en el que todos sean tan rigurosos en su cometido como yo, nunca deben ocurrir estas cosas, se decía las raras veces en que su conciencia le punzaba con algún posible remordimiento.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Pero si de algo se enorgullecía sobremanera era de que en su extensa vida como maquinista no había tenido ni un solo accidente en el itinerario que día tras día recorría con precisión de reloj suizo. Las palabras contratiempo, eventualidad, contingencia y, por supuesto, azar, estaban desterradas de su vocabulario. Y, por tanto, de su ordenado universo. En todo ese tiempo nada “anormal” le había ocurrido. Ni siquiera la ampliación hacía unos años de su recorrido sin previo aviso, la modificación de los trazados de la vía ni la aparición, a veces sorprendente para él, de puentes sobre ríos que poco antes no se atravesaban durante el trayecto, habían propiciado que cambiara un ápice sus creencias. En el fondo, persistía en sus razonamientos, todo esto no son más que pequeñas novedades, renovaciones necesarias en un mundo que sigue siendo el mismo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    El siniestro hizo que el maquinista se cuestionase su fe en un mundo perfectamente ordenado. Cristo, en forma de descarrilamiento, se le había aparecido y aunque afortunadamente apenas había sufrido unos leves rasguños, la ausencia de dolor físico hizo incluso más duro el golpe moral. Sus dogmas, asentados en décadas de experiencia propia, se iban al traste con este trágico suceso. Tanto la locomotora como los vagones mostraban pequeños desperfectos, pero en general daba la impresión de que la salida de los raíles había sido amortiguada por la abundante vegetación que circundaba la zona en la que había acaecido el accidente. Esto reconfortó en cierta medida al maquinista que, aunque a partir de ese día incluyó la palabra eventualidad en su vocabulario, también fue consciente, sobre todo después de comprobar vagón por vagón que los pasajeros habían resultado ilesos, de que contaba con la protección de otro vocablo ajeno a su campo semántico habitual: la suerte. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Pero este amago de cambio en sus principios, como ocurre a casi todos los seres racionales, no tenía por qué ser definitivo. Unos días más de normalidad y en poco tiempo el incidente apenas sería un mal recuerdo, una pesadilla diluida en la tranquilizadora luz diurna. Pese a ello, la realidad suele ser contumaz y fue ella la que despertó al maquinista de su aún no del todo derruido universo ideal. Pocos días después de su primer contratiempo ferroviario, cuando su vida parecía volver a su cauce, un tronco en mitad de la vía volvió a provocar otro percance, un nuevo descarrilamiento que agravó los daños en la locomotora, que sufrió un considerable deterioro, especialmente en su hasta hacía poco inmaculado armazón negro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    El tercer accidente, sólo dos días después, acabó por confundir definitivamente al maquinista. “La Republicana” ya no era segura. ¿O era él? Su mundo de orden, disciplina y perfección se estaba resquebrajando a marchas forzadas y la palabra superstición apareció en su mente con todo su desconcertante poder. Nunca había creído en supercherías, maldiciones, magias o brujerías, pero lo que le estaba sucediendo estaba fuera de toda lógica. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;La desazón lo invadió más aún cuando, un día después, fue incapaz de poner en marcha la locomotora. Igual sucedió en la jornada posterior. Y en la siguiente. Su antigua y privilegiada relación con la máquina estaba destruida, rota, se había tornado inútil, como él mismo o la Iglesia Católica con la presencia de un Jesucristo renegado. Lo que tanto había amado y querido estaba fuera de su control. La vida, tal y como el maquinista la concebía, no tenía ya sentido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    En sus 39 años había presentido en muchas ocasiones que un peligro indefinido, disfrazado de mil formas, le acechaba. Seguro de que algo funesto estaba siempre a punto de ocurrirle, aquella tarde, sentado en uno de los ridículos asientos del hospital, no se sentía especialmente culpable por haber permitido a su hijo realizar aquel absurdo viaje a la sierra. Sus premoniciones nunca se habían hecho realidad, se decía, no tenía por qué haber previsto que esta vez la desgracia no iba a jugar, como otras tantas veces, al engaño. Pese a su insistencia en repetirse este pensamiento, en el fondo estaba cada vez más desesperado por no poder hacer nada por su hijo y por no haberle negado aquel nuevo capricho.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Ensimismado en su purgatorio interior, con las manos a ambos lados de la cabeza clausurando cualquier contacto con el mundo real, no observó la presencia del doctor, que llamó su atención con un leve toque en el hombro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    −¿Es usted el padre de Gastón? ¬−le inquirió el médico, a pesar de conocer ya la identidad de su interlocutor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    −Sí −respondió aturdido y poniéndose lentamente de pie. −¿Cómo está mi hijo? −preguntó casi cayéndose sobre el galeno que, estirando sus brazos, mantuvo una distancia prudencial entre ambos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    −No tengo buenas noticias −dijo el doctor−. Su hijo ha sufrido un traumatismo craneo-encefálico y una fuerte contusión en la médula espinal. Por ahora, sólo puedo decirle que su vida no corre peligro, pero las secuelas del golpe son todavía impredecibles.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Como si el accidente lo hubiera sufrido él mismo, el padre de Gastón se derrumbó en su incómodo asiento. Todavía no había tenido tiempo de asumir el percance del hijo cuando ya le estaban comunicando que existían muchas posibilidades de que se quedara paralítico. ¿Qué diría su madre cuando se enterara? Estaba fuera de la ciudad, de vacaciones con su nuevo marido. No había querido llamarla para no asustarla y que empezara a reprocharle su inmadurez y el escaso interés que ponía en la educación de Gastón.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    El médico no supo muy bien qué más decirle y se alejó dejando al padre del chico sumido en su marasmo mental. ¿Por qué se había dejado convencer? Sí, el muchacho estaba muy ilusionado, pero él debería haber sabido que el viaje en tren podía ser peligroso con una climatología tan adversa y un trayecto tan sinuoso. Para eso era su padre, le hubiera recriminado esta vez con razón su ex mujer si estuviera allí. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Él le había advertido al chaval que no era la mejor época del año para subir a la montaña. Además, se reconfortó momentáneamente, era difícil que nadie hubiera previsto la repentina caída de un árbol en mitad del trayecto. Era viejo y estaba muy descuidado, le explicaron en la compañía ferroviaria, pero como ése árbol había otros cientos en aquel bosque y sólo se había derrumbado éste, desafortunadamente cuando pasaba el tren en el que viajaba su hijo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Al padre no le gustaban los viajes; de hecho, esa aversión fue una de las causas por las que su mujer y él se habían distanciado, pero esta vez el chico había insistido mucho. Era como su madre, tozudo e inquieto, por eso no pudo negarse a que hiciera la excursión. Por eso, intentaba aliviarse, y porque había hecho todo lo posible para que aquellas dos semanas en las que iba a estar con él fueran especiales. Pero como con su madre, con Gastón también había fracasado, y en este caso las consecuencias eran aún más dramáticas que su doloroso divorcio. Entonces se había refugiado en su trabajo, en hacer realidad sus proyectos y en disfrutar de su gran pasión: los trenes de juguete.     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Ese interés por los ferrocarriles infantiles se lo había intentado transmitir a su hijo con todas sus energías. Le enseñó a manejar la pequeña locomotora que mantenía radiante como el primer día. El tren se lo había regalado su padre, hacía muchos años, y ahora quería que Gastón viviese las emociones que él experimentaba viendo a la locomotora que, una vez tras otra, seguida de una extensa fila de vagones, y sin vacilar, no como habitualmente hacía él, cumplía con precisión milimétrica el zigzagueante recorrido que tenía programado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Tanta había sido su afición por el tren que al diseño inicial le había ido incorporando nuevos elementos: puentes, valles, montañas, una estación, pasajeros e, incluso, un muñeco que hacía las veces de maquinista, así hasta completar un amplio conjunto de mejoras de las que se sentía especialmente satisfecho. Esta pasión era la que él había querido transmitir a su hijo Gastón, al que como un premio especial había dejado jugar con su adorado tren.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Pero al chico no le había emocionado tanto el regalo como a su progenitor. Es más, muy pronto se aburrió de contemplar el rutinario recorrido de la locomotora y sus vagones y había inventado pequeñas variaciones en el itinerario del tren. El padre asistía perplejo y contrariado a los descarrilamientos de su locomotora –ya fuera por exceso de velocidad o por la colocación de obstáculos insalvables–, que a su hijo tanto divertían. Pero el entretenimiento duró poco, el tiempo suficiente para que el juguete favorito del padre quedara prácticamente destrozado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    No he sabido controlar los antojos de mi hijo, se culpó recordando la ruina en que había quedado convertido su juguete. Él era el responsable de que Gastón se pudiera quedar paralítico, y lo peor es que cada minuto que pasaba era más consciente de ello.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    El maquinista de “La Republicana” se ha puesto un día más su traje azul y ya se ha ajustado su gorra, dispuesto a emprender una nueva jornada. La luna aún impone sus tonos plateados a la tierra, pero a él no le importa. Es la hora de revisar su locomotora y ni el sueño, ni el frío, ni nada cambiarán su rutina. Se aproxima al tren y lo acaricia, suavemente, como un jinete experto a su caballo antes de montarlo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Sube a la máquina y comienza sus comprobaciones: la presión de la caldera, el engrasado de los émbolos y los pistones, la carga de madera, y concluye limpiando la chimenea y el armazón de la máquina. Tras los accidentes la estructura está arañada, hundida, deformada y ha perdido parte de su brillante color negro, pero no tiene nada que una buena capa de pintura y un carpintero metálico no puedan arreglar. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Por fin está todo listo, dispuesto para hacer el trayecto. Ni el maquinista ni por supuesto “La Republicana”, pese a su ascendencia en el gobierno, saben si hoy podrán realizar su viaje. Pero ambos, el maquinista está seguro de ello, están preparados para cumplir con su obligación y afrontar con determinación y valor todos los inconvenientes que puedan surgir en su camino.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;Juan de Dios Valverde Jiménez (Jaén)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-6438588799707050947?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/6438588799707050947/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/creo-que-no-nos-quedamos-ciegos-creo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/6438588799707050947'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/6438588799707050947'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/creo-que-no-nos-quedamos-ciegos-creo.html' title=''/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-2465007158674198278</id><published>2010-02-01T10:36:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:38:45.773+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Aquí mi fusil</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Cuando el primer soldado dejó caer su fusil a la hirviente arena se produjo un leve y casi imperceptible sonido, como si el arma no hubiera querido alterar ni entorpecer aquella sorpresiva maniobra de asalto. Pero conforme el resto de la tropa imitaba la acción de su compañero, el ruido se fue incrementando hasta transformarse en un estruendo que ni siquiera los apelmazados granos que conformaban aquel inmenso desierto pudieron amortiguar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;El oficial al mando de aquel bisoño batallón se hartó de gritar, injuriar y finalmente amenazar a los rebeldes, primero con el calabozo y después con un fulminante consejo de guerra, si no cambiaban de actitud y recogían sus fusiles. Sus imprecaciones resultaron estériles y hasta contraproducentes porque, como si fueran un solo hombre, aquellos ciento cincuenta soldados profesionales recién salidos de la academia militar de mayor prestigio del país decidieron sentarse desarmados sobre la arena pese a los más de 45 grados de temperatura con que los castigaba el ardiente sol de aquellas dunas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Tras comprobar que las presiones al colectivo no surtían efecto, el teniente que mandaba la compañía se alejó unos metros de los soldados insurrectos para reunirse con sus subordinados inmediatos, un sargento y dos cabos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;– ¿Qué cojones está ocurriendo aquí? –les preguntó en el tono en que un padre interroga a sus hijos al cogerlos en falta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;– No lo sabemos, mi teniente –balbuceó como un niño asustado el sargento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;– ¿Quién ha empezado el motín?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;– La verdad es que ninguno hemos visto al cabecilla, ha sido todo en un instante, uno ha empezado y los demás lo han seguido como borregos –explicó de nuevo el sargento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;– Pues como borregos habrá que tratarlos –dijo el teniente mientras se encaminaba de nuevo hacia donde se encontraba el grueso de la unidad militar que hasta entonces había dirigido sin ningún contratiempo. En medio de aquella sentada, se acercó al soldado que más cerca le quedaba y, agarrándolo de la camisa caqui, lo levantó en vilo hasta ponerlo de pie.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;– Recoja su fusil, soldado –le exigió gritando el teniente–. ¡Ahora mismo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;El joven no pestañeó pese a que la orden le había sido dada a escasos centímetros de su rostro. Su superior insistió, pero ni siquiera cuando lo tiró al suelo, junto a su arma, el soldado la agarró. El oficial lo pateó dos, tres veces, pero el agredido, pese a emitir varios quejidos, apenas se inmutó. A continuación, el teniente golpeó a otro soldado, y después a otro más, y a otro... Sin resultados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;El teniente sacó entonces su pistola y fue apuntando alternativamente a los militares que acababa de pisotear, amenazando con matarlos allí mismo si no se levantaban inmediatamente. Desesperado ante la pasividad del grupo, se echó las manos a la cabeza, tiró al suelo su gorra y la pisó, y con el rostro desencajado les vociferó que estaban poniendo la misión en peligro, que el enemigo los podía detectar y que ése sería el fin de todos. El silencio fue otra vez la única respuesta que obtuvo. En vista de su postrero fracaso, sólo le quedó apelar al orgullo patrio: es por su país, les conminó, pero nuevamente tropezó con la indiferencia de sus soldados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;– ¡Cobardes! –les espetó–. Sus familias siempre se avergonzarán de su conducta –les dijo como epitafio a sus carreras militares. El teniente hizo un gesto con la mano a sus más inmediatos subordinados para que lo siguieran. Mientras caminaban en dirección opuesta al grueso de la milicia, pidió al cabo que portaba la radio que le pusiera en contacto con el general que le había encomendado aquella misión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;– Señor –empezó el teniente–. La compañía se ha sublevado y ha sido imposible realizar nuestro cometido. Esperamos instrucciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;El general tardó en contestar; por un momento, el teniente pensó que se había cortado la comunicación, pero al fin, su superior consiguió articular palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;– Aunque no se lo crea, la noticia no me ha cogido de sorpresa. Ninguno de nuestros soldados obedece órdenes. Y en el ejército enemigo parece que está sucediendo lo mismo. Ya no entiendo nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;La conexión quedó entonces en silencio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;Juan de Dios Valverde Jiménez (Jaén)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-2465007158674198278?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/2465007158674198278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/aqui-mi-fusil.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/2465007158674198278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/2465007158674198278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/aqui-mi-fusil.html' title='Aquí mi fusil'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-23161673077007366</id><published>2010-02-01T10:19:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:20:07.764+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Absurdas amistades</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¡Achiss!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Jesús.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Que.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Nada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¿Y por qué me llamas?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-No te he llamado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Has dicho Jesús.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¿Te llamas Jesús?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Sí. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Yo José.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Nos falta María.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Es cierto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Hola cariño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Hola.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Jesús, te presento a mi mujer. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Encantado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Igualmente Jesús, me llamo María.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¡Mira! Ya estamos al completo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Sí, falta el buey y la mula.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Mi cuñado es ganadero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¡Ya tenemos el Portal de Belén!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Eso está en casa de mi cuñada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¿El qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-El Portal de Belén.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¿Pone el Nacimiento en Navidad?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-No, tiene un chalet en Somosierra y se llama Belén.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¡Que gracioso!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Soy Humorista.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Se nota.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¿El qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Tu Ironía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-La heroína es mi mujer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Y tu ¿Quién eres?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-El héroe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¿Superman?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-No, Jesús…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¿El Nazareno?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Tampoco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¿Qué Jesús?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Neira.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¡Ah!  &lt;br /&gt;          &lt;/span&gt;                  &lt;br /&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-23161673077007366?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/23161673077007366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/absurdas-amistades.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/23161673077007366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/23161673077007366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/absurdas-amistades.html' title='Absurdas amistades'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-4504183001868715879</id><published>2010-02-01T10:18:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:19:19.920+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>¿Diálogo de besugos o entrevista de trabajo?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Anuncio publicado en un periódico local: 8-Enero-89&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Lavadora y plancha (lava, dora y plancha) en muy poco tiempo. ¡Una ganga! Nombre: Adoración Martínez (asistente domiciliaria). Interesados: páginas amarillas sección electrodomésticos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;10-Enero-89&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Ring... Ring... Ring...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Adoración Martínez, asistente domiciliaria, dígame...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Hola, soy Manuel, mira... necesito cortaúñas humano y cuchillo con vida propia, soy manco, ¿podrías trabajar en mi casa?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Ofrezco mi trabajo a cambio de cama... vacía. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Déjame pensar... ¿Dispones de vehículo propio?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-No.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Te vendo uno de quinta mano... de pintura.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Te lo compro si me aseguras una plaza fija de aparcamiento diaria.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Existen plazas libres de aparcamiento en la luna, solo tienes que ser lunático o lunática y contactar con la NASA. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-No soy una lunática, soy Adoración Martínez, asistente domiciliaria.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Adoración, ¿podrías también cuidar unas horas a mi sobrina hiperactiva? A veces, la regalaríamos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¡Si hombre, si te parece te atiendo algo más!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Pues, ahora que lo dices, buscaba dependiente para mi pastelería ¿no serás golosa o mayor de 80 años?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-No, soy Adoración Martínez, asistente domiciliaria, 45 años, diez de experiencia laboral, con amplios estudios, paciente, cariñosa... &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Quedas contratada, una última pregunta, ¿quieres una cama vacía?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Sí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Pues mañana, además del uniforme, trae dos juegos de cama y una buena manta, en mi casa hace mucho frío.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-De acuerdo... jefe. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-4504183001868715879?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/4504183001868715879/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/dialogo-de-besugos-o-entrevista-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4504183001868715879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4504183001868715879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/dialogo-de-besugos-o-entrevista-de.html' title='¿Diálogo de besugos o entrevista de trabajo?'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-7434930053917887364</id><published>2010-02-01T10:17:00.002+01:00</published><updated>2010-02-01T10:18:23.990+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>SEAT 600</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Sofía conducía aquella calurosa tarde en dirección a su pequeño pueblo situado en la sierra.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;La carretera llena de curvas aumentaba unos nervios ya acrecentados por las prisas y el terrible calor. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Esa vereda estrecha, solitaria y mal pavimentada siempre le produjo cierto respeto. Sin embargo, aquella tarde le sorprendió. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Un camión enorme le dificultaba el paso, un taxi blanco le pisaba los talones, adelanto a un ciclista sudoroso y agotado... &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;De pronto un SEAT 600 amarillo le adelanto, Sofía pensó:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¡Se parece a Piolín!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Siguió circulando lentamente, el camión le hacia desesperarse y su irritación aumentaba por momentos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Por fin llego a su pueblo, cual fue su sorpresa que el SEAT 600 aparcado en una esquina parecía  esperarle.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Sofía decide aparcar su coche y acercarse a ese conductor de aspecto  bohemio que la mira enamorado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     -¿Buscas algo? -le pregunta estremecida por esa mirada cautivadora.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     -A ti- contesta ese personaje tan bohemio como conquistador.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Un amor ciego y arrebatador les hizo convivir durante 1 año de sus preciosas vidas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; Hoy todo a cambiado en la vida de Sofía: es de noche, hace frío, su compañero de cama se ha largado con otra...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; Y ese curioso SEAT 600 color amarillo parece estar de luto, Sofía dueña y señora del vehículo decidió vestirlo de negro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-7434930053917887364?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/7434930053917887364/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/seat-600.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7434930053917887364'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7434930053917887364'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/seat-600.html' title='SEAT 600'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-6714903904588920882</id><published>2010-02-01T10:17:00.001+01:00</published><updated>2010-02-01T10:17:50.454+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Agua</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Se llamaba agua pero nunca quiso serlo. Su falta de gusto, de color y de un aroma que le identificara, le hacia pasar inadvertida, eso le ponía muy triste.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Vivía en un río que adornaba las montañas, entre peces que no le gustaban, un sol que le abrasaba, unas nubes demasiado lejanas y una noche que le asustaba.  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¡Soy una desgraciada! - decía a menudo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Una tarde, conoció al limón. Se casó. Unida a su jugo se convirtió en limonada. La acidez de su marido le hizo apartarse y meses más tarde, volvió a ser agua.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¡Cómo lloraba! Las nubes trataron de animarla, el viento le susurraba y hasta las piedras quisieron consolarla... no sirvió de nada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     -¡No quiero ser agua!- gritaba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Encontró alivio en el Ron, era muy alegre, enseguida le gustó, no pasaron muchos meses cuando se casó, pero el alcohol la dañaba y lo dejó. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Volvió a ser agua, los peces quisieron ayudarla, el sol intentó abrazarla y las estrellas la mimaban, pero ella, lloraba y lloraba... &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¡No quiero correr por las montañas!-decía apenada. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Entonces, llegó un melón y su dulce jugo la engatusó:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Ven... -le dijo meloso.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Fue, resultó ser un bribón y en menos de un mes... agua otra vez.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¡Solo me suceden desgracias!-decía mientras lloraba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Pasaron semanas y su llanto no cesaba. Una tarde, un pastor le preguntó:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¿Qué te pasa? &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-No me gusta ser agua.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¿Por qué?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Soy demasiado clara.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¿Y qué vas a hacer?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-No lo sé... &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¿Quieres venir a mi casa?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-¿Te gusto? &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;-Me encantas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Y la pobre infeliz... murió encerrada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-6714903904588920882?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/6714903904588920882/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/agua.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/6714903904588920882'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/6714903904588920882'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/agua.html' title='Agua'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-1037893912337537479</id><published>2010-02-01T10:16:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:17:14.112+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Nieves</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Era Enero y nevaba enormemente. Nieves, se puso a tejer una bufanda para su sobrina favorita. Jamás había hecho punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabía utilizar las agujas, la hebra se le enredaba fácilmente, el ovillo se le caía a menudo, sentía mosqueo al tejer...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tan patosa para las labores caseras, se encontraba, de pronto, sentada en una silla de mimbre, concentrada para no confundirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaban los días y nieves progresaba, su alegría se acrecentaba a medida que veía avances y se sentía orgullosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Por fin acabo la bufanda! Después de tantos días, tantas horas dedicadas y tantísimos nervios... ¡por fin la termino!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan solo existe una dificultad. Nieves ha terminado una bufanda preciosa para su sobrina preferida y estamos en... Agosto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-1037893912337537479?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/1037893912337537479/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/nieves.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/1037893912337537479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/1037893912337537479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/nieves.html' title='Nieves'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-7127042437532445783</id><published>2010-02-01T10:15:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:16:23.816+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Noelia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Eva y Daniel, se han mudado a un pueblo situado en la sierra, la llegada de un nuevo trabajo les indujo a hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su hija de 3 años les acompaña, están adaptándose a los cambios: nueva casa, nuevos muebles, nuevo ambiente, nuevos horarios…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Esta mañana hacía sol, Eva coge a su hija Noelia y se encamina hacia el parque ubicado a las afueras del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que niña más rica, morena, ojos grandes y cara redondita ¡cómo tú!- dice una vecina en el portal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí- contesta Eva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Sigue su camino, se encuentra contenta, la niña sonríe, van por la calle con un entusiasmo envidiable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     En el parque, se acomodan en unos bancos de madera, se acerca una mujer y dice con voz dulce:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola, soy Rosa ¿eres nueva en este pueblo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, soy Eva, esta es mi hija Noelia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿-¿Cuánto tiempo llevas aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Más o menos un mes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había concluido la frase y se despide precipitadamente, tiene que vigilar a su hijo pequeño, es muy travieso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espera verlas pronto, se ha quedado asombrada del enorme parecido que guarda la chiquilla con su mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lentamente regresan a casa, se topan con el panadero, tras contemplar a la cría, le recuerda el enorme parecido físico que guarda con su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entra en el domicilio, espera el regreso de su esposo, cuando llega del trabajo, le dice lo mucho que la gente dice que la niña se parece a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La mira con una sonrisa llena de orgullo y picardía, Eva comprende... ¡adoptaron a Noelia hace un mes!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-7127042437532445783?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/7127042437532445783/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/noelia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7127042437532445783'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7127042437532445783'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/noelia.html' title='Noelia'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-187018893731990315</id><published>2010-02-01T10:14:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:15:26.391+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>San Valentín</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Díselo con flores, era la frase que se leía en un cartel de colores vivos, colocado en el escaparate de la única floristería que había en mi pueblo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Díselo con flores, y a mi prima Inés, le regalaron un cactus. Pasó hace muchísimo tiempo, tanto que éramos unas crías.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    En aquella época, enredábamos con los chicos, jugueteábamos a enamorarlos y conseguir de ellos una flor por San Valentín. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Sin embargo, ese juego no me agradaba y no era por ser la chica “buena”, ni porque no me gustara “tontear” con los muchachos de mi barrio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Sino, por culpa de mi aspecto físico (me encontraba atrapada en una gran obesidad. Mis posibilidades de salir victoriosa eran escasas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¿A que chaval le gustaría con casi 200 kilos de peso? ¿Quién me iba a regalar flores?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Mi prima Inés, muchacha de belleza infinita, se llevaba la palma, con sus encantos naturales, encandilaba a todos los muchachos del entorno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Sin duda alguna, era ella la chica que más flores recibía por San Valentín.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Un año, recibió un cactus, nunca supo quien se lo había mandado, en la tarjetita adjunta a la planta, se leía con letras de imprenta: Díselo con flores.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Mi prima palideció, no daba crédito a sus ojos, aún recuerdo su cara de perplejidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Sin embargo, no perdió las ganas de seguir jugando, y al año siguiente, a pesar de mis protestas, volvimos a hacerlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Cuál sería mi sorpresa que, ese año, la que recibió un enorme ramo de rosas rojas fui yo, pero al igual que mi prima, nunca supe quien me lo envió.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Un Para ti, escrito en una tarjeta no me daba pistas y yo, consciente de mi realidad, no quise investigar demasiado, no fuera ser que no fuesen para mí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Los años pasaron, años, en los que mi tremenda obesidad fue tratada, en ella, se escondía un quiste de 137 kilos ¿toda yo era un quiste?..Casi. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Fui intervenida varias veces, me operaron en apenas tres meses y me costó mucho tiempo recuperarme. Mi vida dio un giro de 360 grados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Me convertí en otra persona: me formé, viajé, conocí lugares y gentes, me casé…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Solo hoy, desde otra etapa de mi vida, desde otro cuerpo... he dicho a mi prima:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    -Inés ¿Sabes quien te envió el cactus en aquel San Valentín de nuestra juventud?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    -No.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    -Fui yo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    -¿Por qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    -Te envidiaba, tenias todo: belleza, salud, inteligencia, amores y yo en cambio...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    -Me lo temía- dijo- por eso, fui yo la que te envió aquel enorme ramo de rosas.      &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipozcoa)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-187018893731990315?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/187018893731990315/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/san-valentin.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/187018893731990315'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/187018893731990315'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/san-valentin.html' title='San Valentín'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-3128642400321061710</id><published>2010-02-01T10:13:00.002+01:00</published><updated>2010-02-01T10:14:36.929+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Si fuese un zapato</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;¿Qué pasaría si fuese un zapato? Esos negros de cordones que mi hijo tiene en su habitación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;Esos zapatos tienen una vida muy intensa. Metidos en los pies de mi inquieto chaval ¡No paran!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;A las 7 de la mañana caminan hacia el Instituto, recorren 3 manzanas, atraviesan: charcos, barro, cemento... &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt; Allí, siguen moviéndose: arriba... abajo... una clase... otra... el recreo, fútbol, patadas, golpes... llega la comida... descansan.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;Van al W.C ¡Qué sucio está todo! Hay agua en el suelo, ¿no será pis? Se mojan, se ensucian... escapan ¡Quieren salir!  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;A la tarde, más clases: arriba... abajo... con tanto ajetreo se sueltan los cordones, se atan bien fuerte, ¡Qué no pase otra vez!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt; Ahora el karate ¡fuera zapatos! ¡Siesta, que bien! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;La plaza del pueblo, disfrutamos del ocio, otros zapatos se juntan. ¡Hombre, yo te conozco! ¡Has venido que bien! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;Se acerca la noche, llegamos a casa, los zapatos están sucios, los limpiamos y dejamos que duerman en el balcón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;De pronto, se han despertado, un comentario les hizo llorar, oyeron decir al vecino:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;-¡Eres más tonto que un zapato!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: trebuchet ms;"&gt;      Y de nuevo me he preguntado: ¿Que pasaría si fuese un zapato? ¡Que horror! No quiero pensarlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipozcoa)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-3128642400321061710?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/3128642400321061710/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/si-fuese-un-zapato.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/3128642400321061710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/3128642400321061710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/si-fuese-un-zapato.html' title='Si fuese un zapato'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-3527382225643455213</id><published>2010-02-01T10:13:00.001+01:00</published><updated>2010-02-01T10:13:49.528+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Manuel</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    El color rosa siempre le gustó, como también, jugar con muñecas, usar maquillaje y ponerse vestidos de tirantes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;     Su nombre, Manuel, ponía en evidencia esa condición masculina, que él, repudiaba, quería ser mujer, pero la época en la que nació se lo ponía difícil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;     Los años 60 estaban marcados por las ideas franquistas, peligraba la integridad de quien osara ser diferente y su padre quería convertirlo en militar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;Manuel lo intentó, estudió mucho, obedeció ordenes, se vistió de uniforme... &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;Pero atrapado en un cuerpo que no quería, dedicándose a algo que no le gustaba y viviendo en un ambiente tan opresor, no hizo más que llorar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Por ese motivó, se escapó de casa una mañana fría de Enero, se escabulló entre la niebla que invadía todo el paisaje y no se supo más de él.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Diez años más tarde, Manuel se enteró por periódicos extranjeros de la muerte de su padre,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt; Un espantoso accidente le había arrebatado la vida y quiso acudir a su pueblo natal para despedirlo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Acudió pues al lugar, lo encontró desconocido, tal vez como él mismo, pese a viajar en avión, no llegó al funeral,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt; Acudió al cementerio, mucha gente acompañaba a la familia, pero su aspecto se había transformado tanto que nadie le reconoció.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Ante la mirada de unos vecinos que no comprendían el parentesco que unía a esa extraña mujer con el difunto, se acerco a la tumba y se puso a rezar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    De pronto, su madre, tremendamente envejecida, pero con un presentimiento tan fuerte como su propio dolor, se acercó a él y exclamó: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    -¿Hijo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    Y con lágrimas en los ojos le dijo al oído:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    -Te quiero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;    -Yo también hija-contestó su madre-yo… también.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;br /&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipozcoa)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-3527382225643455213?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/3527382225643455213/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/manuel.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/3527382225643455213'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/3527382225643455213'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/manuel.html' title='Manuel'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-7409786482406705051</id><published>2010-02-01T10:12:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:13:03.244+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Papa Noël</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Era Agosto y el calor asfixiante agobiaba tremendamente a Raúl y a Felisa. A pesar de tener puesto un gran ventilador en la sala, sudaban como nunca.&lt;br /&gt; De pronto Raúl un pequeño y vivaracho niño de seis años pregunta a su tía Felisa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuándo viene Papa Noel?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su tía asombrada por semejante pregunta, le comenta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -Aun falta mucho tesoro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El niño insistente dice – pero tía ¿cuando viene Papá Noel?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Mira le dice Felisa enseñándole un calendario- vendrá en diciembre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Que día? pregunta el chavalillo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su tía le señala el día en el calendario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     -¿A que hora? Dice entonces el niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Porque tanta impaciencia?- pregunta Felisa completamente intrigada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Papá me ha dicho que este año me traerá un hermanito- dice con una sonrisa que alumbra su cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la misma sonrisa que ilumina la risueña cara de su tía Felisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipozcoa)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-7409786482406705051?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/7409786482406705051/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/papa-noel.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7409786482406705051'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/7409786482406705051'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/papa-noel.html' title='Papa Noël'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-342167439739547883</id><published>2010-02-01T10:11:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:12:09.206+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Si tu perro hablara</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-Juan.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-Qué&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-¿Te imaginas que tu perro hablara?&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-Seria gracioso.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-Sí, mucho.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-Ya lo creo.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-Oye...&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-¿Qué?&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-¿Sabes que diría?&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-Agua.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-No.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-¿Qué diría?&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-La llamaría a ella.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-¿Quién es ella?&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-La que está encima de tu cama.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-¿Clara?&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-Sí.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-¿Por qué?&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-Porque le atrae y me atrevo a decir que la quiere.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-¡No digas bobadas!&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-No son bobadas, te digo que la quiere.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-¿Más que yo mismo?&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-Posiblemente.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-¿Cómo lo sabes?&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;-Solo hay que ver como la mira, la busca, corre tras ella, la espera, le arrima su hocico y porque Clara es… ¡una perra! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;&lt;br /&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-342167439739547883?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/342167439739547883/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/si-tu-perro-hablara.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/342167439739547883'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/342167439739547883'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/si-tu-perro-hablara.html' title='Si tu perro hablara'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-8127649532321979767</id><published>2010-02-01T10:10:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:11:25.029+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>La mosquita viva</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Aquella tarde Ana estudiaba. Un examen de matemáticas le obligaba a hacerlo. Montones de libros y un sofocante calor la acompañaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, siente el zumbido incesante de una mosca. Revoloteaba entre sus cuadernos y le impedía concentrarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vete, vete... le decía, mientras la espantaba con sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidió salir de su habitación y contárselo a su madre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Una mosca no me deja estudiar! Gritó nerviosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te preocupes, echaremos insecticida-dijo su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ana siguió empollando, no había pasado mucho tiempo, cuando de nuevo, siente su zumbido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No puede ser? ¿Es inmune al veneno? ¡Tengo que estudiar! Dijo histérica y en ese instante la mosca... desapareció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -¿Le asustó mi grito?- pensó contrariada ¡las moscas no entienden nuestro idioma!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Lo cierto, es que Ana pudo volver a sus libros. Al día siguiente, sacó un diez. Llamó a su madre y se compró un helado de chocolate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Estaba saboreándolo cuando, una gotita cae sobre su pantalón. Una mosca aterriza sobre ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Será la misma de ayer? Pensó, dejándola disfrutar esta vez, del dulce sabor de su premio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-8127649532321979767?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/8127649532321979767/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/la-mosquita-viva.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/8127649532321979767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/8127649532321979767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/la-mosquita-viva.html' title='La mosquita viva'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-8067062448428549540</id><published>2010-02-01T10:09:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:10:16.711+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>La muerte de Plutón</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Cuenta una leyenda que hace muchísimos años una extraña especie conquistó Plutón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran seres diminutos con un aspecto semejante al de los humanos que llegaron una mañana en una gigantesca nave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus cabezas cuadradas giraban lentamente, tenían brazos larguísimos y sus pies eran enormes plataformas con las que podían dormir erguidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se alimentaban de plantas salvajes, se comunicaban cantando y además, eran mujeres los días pares de cada mes y hombres los impares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta última cualidad les traía en un continuo sin vivir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Que me pongo falda o pantalón? ¿Me afeito o me depilo? ¿Uso voz dulce o grave?... - se preguntaban cada amanecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de acabar enloquecidos por las dudas, deciden ver como funcionan en otros planetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se agrupan velozmente, cogen su colosal nave, viajan por el espacio y aterrizan en Venus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí se dan cuenta que todos sus habitantes van ataviados con largos vestidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Todas sois mujeres? Preguntaron extrañados.&lt;br /&gt;-sí&lt;br /&gt;-Y eso ¿por qué?&lt;br /&gt;-Porque nuestro calendario esta compuesto por días pares.&lt;br /&gt;-¡Que bien! Dijeron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deciden ver otro planeta, se juntan de nuevo, cogen su lujosa nave, viajan por el espacio y aterrizan en Saturno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta ocasión, sus habitantes lucen unos bigotes enormes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Todos sois hombres? Preguntaron atónitos.&lt;br /&gt;-Sí.&lt;br /&gt;-Y eso ¿por qué?&lt;br /&gt;-Porque nuestro calendario está compuesto por días impares. &lt;br /&gt;-¡Que bien! Dijeron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se concentran de nuevo, cogen su imponente nave y regresan a Plutón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Allí, reflexionan sobre lo que han visto, deliberan tanto que se quedan dormidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despiertan con el mismo deseo, vivir con un solo cuerpo, así que algunos viajaran hasta Venus y otros irán a Saturno.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se apiñan rápidamente, cogen su gigantesca nave y abandonan Plutón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuenta la leyenda que a las pocas horas... el planeta murió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-8067062448428549540?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/8067062448428549540/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/la-muerte-de-pluton.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/8067062448428549540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/8067062448428549540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/la-muerte-de-pluton.html' title='La muerte de Plutón'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-3906699161343301997</id><published>2010-02-01T10:08:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:09:09.975+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Luis</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            Lo mejor de mi vida se llama Sofía. Tiene 15 años y un aspecto angelical, es una niña de tez sedosa, pelo rubio y ojos claros, su trato es dulce y prodiga alegría. ¿Qué va a decir su madre? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            Y como madre que soy, sufro cada noche que se va de fiesta con sus amigos, pienso en los peligros que pueden acecharla y no duermo hasta que la oigo entrar de nuevo en casa. ¡Aún es tan niña!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            Se me hacen las noches eternas esperando su llegada ¿me acostumbraré a estas ausencias? Espero que sí o moriré agotada. ¡Mira que le robo horas al sueño! Horas de descanso que durante el día, mi cuerpo demanda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            ¡Sorpresa! Está noche será distinta, Sofía no saldrá de fiesta con su pandilla de amigos, me ha dicho que le duele la cabeza y además, en clase de Ingles, estornudó muchísimo, se quedará en casa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            ¡Por fin dormiré a placer! No tendré que mirar el televisor, ni leer un libro, ni oír los ronquidos de mi marido mientras espero nerviosa a mi hija. ¿Cómo puede dormir él? Sin duda, los hombres están hechos “de otra pasta”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            Esta noche nos quedaremos los tres en nuestro pequeño salón, en pijama y descalzos, hablando de nuestra vida, compartiendo impresiones, desasosiegos… ¡qué maravilla! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            De pronto, cuando hablábamos de un concierto musical, suena el teléfono.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            -Ring…Ring…Ring…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Sofía coge el auricular:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            -Si… hola… ahora mismo voy… dame 15 minutos y estoy allí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            ¿-¿Quién era?-pregunto intrigada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            -Luís…esta noche saldré con él…no te inquietes…no tardaré… lo prometo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            -Pero hija, es muy tarde y ¿tu dolor de cabeza?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            -Se me ha pasado, no te preocupes mamá.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            Y mi hija se marchó, alegre, linda y perfumada. Una noche más tendría que ver el televisor, leer un libro, sufrir los ronquidos de mi marido y además… hallar respuesta a una tremenda pregunta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;            -¿Quién demonios es Luís?                                &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón , Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-3906699161343301997?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/3906699161343301997/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/luis.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/3906699161343301997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/3906699161343301997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/luis.html' title='Luis'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-1540949044595552325</id><published>2010-02-01T10:07:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:08:05.166+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Lógica infantil</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;El 20 de Julio de 1969 era sábado y hacía un calor espantoso. Alba, sentada en su diminuta silla de mimbre, veía el televisor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt; En su regazo estaba Lucas, un gato que le regalaron por su cuarto cumpleaños, ahora tenia cinco años y esperaba un hermanito.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Adoraba a su mascota casi tanto como a su muñeca Piluca, esa rubia de ojos claros y sonrisa perpetua a la que de tanto jugar, le faltaba un brazo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;     Alba, vestida con un pequeño camisón rosa y descalza, acariciaba a Lucas insistentemente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt; Un informativo da la noticia:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt; Neil Armstrong, comandante del módulo Lunar Apolo 11, se ha convertido en el primer ser humano que ha pisado la luna.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Sus primeras palabras al sentar el pie en nuestro satélite fueron:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt; “Este  es un pequeño paso para el ser humano pero un brinco gigante para la humanidad”...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Alba asombrada, grita:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt; -Papá, ven rápido...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-¿Qué pasa hija?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-Mira la tele.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-El hombre ha pisado la luna.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-Es mentira y tu dices que no hay que engañar a nadie.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-No es mentira, el periódico lo cuenta y la radio también. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-No puede ser.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-Hemos pisado la luna.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-No es verdad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-Es verdad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-No es verdad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-Alba ¿Por qué no es verdad?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-En esa rodaja de melón que veo en el cielo... ¡una persona no cabe!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0); font-size: 85%;"&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-1540949044595552325?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/1540949044595552325/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/logica-infantil.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/1540949044595552325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/1540949044595552325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/logica-infantil.html' title='Lógica infantil'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-3827470749825310178</id><published>2010-02-01T10:06:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:07:23.453+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Un baile de números</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;blockquote&gt;La música suena. Hay baile en la plaza. Acuden los números. Comienza la magia.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Bailas?- preguntó el 6 al 9.&lt;br /&gt;-¡Cómo no! Dijo el 9.&lt;br /&gt;¡Cómo se acopla el 69!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Huy! Pisaron al 13.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdona- dijeron.&lt;br /&gt;Y el 13... les deseo mala suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira el 1- dijo el 9.&lt;br /&gt;- Él no baila, solo... bebe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 3 les preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El 2 no baila ¿sabéis porque?&lt;br /&gt;-El 6 dijo-¿porqué?&lt;br /&gt;-Como un pato se ve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mitad del barullo el 15 gritó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡La niña bonita soy yo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 5 rechoncho bailó con el 8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 90 apodado “El abuelo” baila con gran salero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“4 dame descanso que yo... me canso”- dice el 7 harto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 0 gira a la izquierda y grita... “No puedo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es media noche, la magia se rompe, la música para y los dígitos... se van en coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0); font-size: 85%;"&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-3827470749825310178?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/3827470749825310178/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/un-baile-de-numeros.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/3827470749825310178'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/3827470749825310178'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/un-baile-de-numeros.html' title='Un baile de números'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-8442205622175578659</id><published>2010-02-01T10:05:00.002+01:00</published><updated>2010-02-01T10:06:30.530+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Saladina, preciosa y pura</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Saladina, preciosa y pura no eran los adjetivos de una bonita niña, sino los nombres de tres hermosísimas nenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Saladina era la mayor, tenía 5 años, su piel era sedosa, sus ojos verdes como la hierba, su pelo rojizo parecía fuego y su simpatía era única.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Preciosa era la mediana, tenia 3 años, su piel era canela, sus ojos azules como el mar, su pelo relucía como el sol y era una niña muy fotogénica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pura era la menor, tenía 1 añito, su piel era blanquísima, sus ojos muy negros, su pelo castaño relumbraba enormemente y era una niña ejemplar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con estas hijas tan simpáticas, bellas y bondadosas, sus padres, eran la envidia del pequeño pueblo donde vivían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María y Raúl que así se llamaba este joven matrimonio estaba muy contento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaba el tiempo, las tres niñas jugaban contentas y crecían en un ambiente acogedor y lleno de felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saladina cumplió años, su piel se volvió áspera, sus ojos se entristecieron, su pelo se tornó escarlata y se volvió antipática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preciosa cumplió años, su piel oscureció, sus ojos palidecieron, su pelo castaño se volvió graso y ya no salía guapa en las fotos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pura cumplió años, su piel palideció, sus ojos lloraban a menudo, su pelo se volvió casposo y se volvió perversa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Misteriosamente sus padres seguían siendo la envidia del pequeño pueblo donde residían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María y Raúl seguían estando muy contentos y orgullosos de sus tres peculiares hijas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pasaban los años y las chiquillas se convirtieron en unas mujeres muy poco convencionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche comentaron entre ellas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Que padres más buenos tenemos! ¿Verdad? –dijo Saladina.&lt;br /&gt;-Sí, -Contestó Preciosa.&lt;br /&gt;-¡Y que vecinos mas raros hay en este pueblo!-dijo Pura maliciosamente.&lt;br /&gt;-Si, -dijeron las otras hermanas al unísono.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0); font-family: trebuchet ms; font-size: 85%;"&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-8442205622175578659?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/8442205622175578659/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/saladina-preciosa-y-pura.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/8442205622175578659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/8442205622175578659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/saladina-preciosa-y-pura.html' title='Saladina, preciosa y pura'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-9107373328353884929</id><published>2010-02-01T10:05:00.001+01:00</published><updated>2010-02-01T10:05:50.611+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Una lección de humildad</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;    Había una vez un teléfono móvil muy vanidoso, tanto que rozaba la chulería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fijo y el inalámbrico, hartos de oírle decir que era sublime, decidieron darle una lección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Una noche, aprovechando que estaba mirándose al espejo, escondieron su cargador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A los pocos días, vieron a un teléfono móvil demacrado, implorando ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El teléfono fijo le dió el cargador al escuchar sus espeluznantes lamentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El inalámbrico hizo la conexión a la red eléctrica tolerándole la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces, el móvil reemplazó su pedantería por originalidad y fue un teléfono ejemplar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0); font-family: trebuchet ms; font-size: 85%;"&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-9107373328353884929?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/9107373328353884929/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/una-leccion-de-humildad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/9107373328353884929'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/9107373328353884929'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/una-leccion-de-humildad.html' title='Una lección de humildad'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-5990614153158033979</id><published>2010-02-01T10:02:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T10:05:03.752+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Laura</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;A pesar de sus treinta años, Laura creía en los Cuentos de hadas. Esperaba conversar con La cenicienta y La bella durmiente de un bosque encantado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Sin duda, creía en los sueños y en sus quimeras, se casaba con un príncipe azul que surgía al besar una rana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Por eso, todas las mañanas, acudía al estanque situado a las orillas de su pueblo, para atrapar ranas y besarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Besó una, besó dos, besó tres... besó cuatro, besó cinco, besó seis... y el príncipe no aparecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Se dijo sin perder la esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    -Seguiré besando ranas y me casaré con un príncipe ¡Seguro!  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que envejeció y cansada de esperar a un príncipe que no llegaba, se sentó a la orilla del estanque y se puso a llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Entonces, un enorme sapo, se acercó y besó sus lágrimas. Laura se convirtió en una bella rana. El anfibio extasiado cayó rendido a sus pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     El susto la mató. Yace en la frente de una calavera situada en una cornisa de la fachada de la Universidad de Salamanca... descansa en paz amiga.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0); font-size: 85%;"&gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-5990614153158033979?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/5990614153158033979/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/laura.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/5990614153158033979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/5990614153158033979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/laura.html' title='Laura'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-2518724638999330692</id><published>2010-02-01T09:55:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T09:56:20.058+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Código binario</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Era la primera vez que me enfrentaba a un reto de tamaño calibre en mi vida. La técnica, sin ser novedosa –pues venía usándose desde la época en que mis bisabuelos eran jóvenes-, no estaba carente de riesgo. Aún así la posibilidad que se me ofertaba era sencillamente maravillosa. Tendría una segunda oportunidad, otra bala en la recámara. Lo bueno era que seguiría siendo yo mismo a pesar de cambiar de carcasa. Todo gracias a los implantes mentales. Y es que ya lo dice el eslogan “Vive tanto como un gato”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Los implantes mentales fueron obra de M.T.Fisher, científico americano, Nobel de Medicina en el año 2140. Fisher es considerado como el más grande investigador del pasado siglo XXII.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Su trabajo y el de sus discípulos supuso un auténtico cisma para los habitantes del planeta Tierra y de la Luna. Religión, filosofía, matemáticas…no hubo campo de conocimiento que no se viera perturbado. Así, cuando la medicina tradicional resulta insuficiente para salvarte, una nueva vida es posible si el dinero te sale por las orejas, como en mi caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Hoy en día hasta las grandes compañías de seguros están abiertas a la posibilidad de esta fórmula. No deja de ser curioso poder meter todos tus recuerdos, tu temperamento o tu voluntad en lenguaje informático en forma de unos y ceros. Una vez procesada toda esta información (alrededor de 500 yottabytes) se procede a implantarla en cualquiera de los cuerpos que han sido donados para la causa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Y ahora pienso, ¿somos ya realmente inmortales? Se conocen bastantes casos de acaudalados empresarios (en su mayoría de Nueva Rusia y de los Estados Federales Europeos) que han sobrevivido a cuatro o cinco generaciones. ¿Era esto lo que buscaban los antiguos alquimistas? ¿Tenemos ya el elixir de la eterna juventud? Fuera aparte de cuestiones morales más o menos sesgadas según quien las contemple, personalmente considero que dejar atrás a tus hijos, nietos, y todas y cada una de las personas que en un momento formaron parte de tu vida te confieren un carácter moribundo ya de por sí. Además es ridículo aparentar menos edad que tu biznieto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;La polémica siempre ha estado ahí; de hecho, una serie de moratorias aplazaron la implantación de esta técnica, e incluso hoy en día sigue estando vetada por algunos gobiernos. La gran duda es si el individuo sigue siendo él mismo. Por un lado comienzas de cero, con un cuerpo a estrenar pero arcaico al mismo tiempo, que te pide otorgarle un sentido por segunda vez. Una vez integrado el envoltorio estoy seguro que algunos de los patrones de pensamiento tienen que cambiar, por muy parecido que sea a ti el modelito que te hayan buscado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Por otro lado, se debe tener en cuenta el entorno más inmediato. Cuando los conocidos vayan dejando su puesto en la vida a otros, pasaremos a estar rodeados de extraños. Sí; les conoceremos de una segunda, tercera o séptima vida, ¿pero acaso estos vínculos afectivos y sociales con gente que ha nacido trescientos años después de ti no estarán tremendamente desvirtuados?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Eso por no citar otra serie de problemas entre los que se encuentra el aumento poblacional por el que hemos pasado a ser 11.000 millones de habitantes entre nuestro planeta y su satélite. En algunas zonas la carestía de recursos básicos es ya verdaderamente acuciante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Hoy más que nunca en la historia de la humanidad, la plutocracia tiene el poder. La posibilidad de que los bienes sean para siempre exclusivamente tuyos ha hecho perder el juicio a más de uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Yo no pienso hacer uso de los implantes más que en esta ocasión. Porque merezco ver como envejecen mis hijos, y por que no, cambiarle en unos años los pañales a mis nietos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;Miguel Ángel Page Hernández (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-2518724638999330692?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/2518724638999330692/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/codigo-binario.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/2518724638999330692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/2518724638999330692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/codigo-binario.html' title='Código binario'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-9188597845732554123</id><published>2010-02-01T09:53:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T09:54:16.899+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>El libro mágico</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Un libro mágico&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;No tenía letras&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;No tenía ilustraciones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Y tampoco errores&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Y tampoco título&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Tenía una única página&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Jamás nadie llegó al final&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;A ningún final&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Su autor estaba por nacer&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Pero ya estaba escrito&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;No así leído&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Fue impreso en tierras de magia y de sueños&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Allá los locos todavía ríen y lloran&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Fue encuadernado cuando nadie lo sabía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;O lo soñaba&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;O lo esperaba&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;O lo...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Su lector era cualquiera que quisiera&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Que quisiera ser lector&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Que lo fuera&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Principio, nudo y desenlace estaban mezclados&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Imposible que fuera de otra manera&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Papel de terciopelo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Tinta transparente&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Letras silenciosas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Garabatos de papel&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Se lee desde el principio&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Se adora desde el comienzo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Se siente desde su nacimiento&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Y nunca muere&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Y si se desea, no se acaba&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;(Érase una vez...)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Un libro mágico&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Y está en ti&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;ahí&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Comiénzalo a escribir&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Es un libro mágico&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; font-size: 85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;José Manuel Ortigosa Llane (Málaga)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-9188597845732554123?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/9188597845732554123/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/el-libro-magico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/9188597845732554123'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/9188597845732554123'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/el-libro-magico.html' title='El libro mágico'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-4531250950257664610</id><published>2010-02-01T09:52:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T09:53:28.571+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Una vez un viejo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Érase una vez un viejo sobre una barca. La barca se ahogó y el viejo también, pero la barca no desapareció para siempre, y el viejo sí.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; font-size: 85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;José Manuel Ortigosa Llane (Málaga)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-4531250950257664610?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/4531250950257664610/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/una-vez-un-viejo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4531250950257664610'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4531250950257664610'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/una-vez-un-viejo.html' title='Una vez un viejo'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-2828342128371025230</id><published>2010-02-01T09:51:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T09:52:31.997+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Érase una vez una torre...</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Érase una vez una torre de altura colosal jamás por nadie imaginada y tampoco soñada que fue construida única y exclusivamente con fuego frío magia antigua. En el reino donde estaba situada la gran creación había una joven y bella princesa de nombre Crisálida que a todos asombraba por igual de tan sublime como era en todos los aspectos posibles, y que tenía por gran y único amigo un ave fénix que moría al anochecer de su octavo día de vida para resucitar un año después entre vientos de colores. Increíblemente, un octavo día el pájaro mitológico se olvidó de morir, y por eso los vuelos a lomos de él por parte de Crisálida se hicieron tan habituales que al cabo se convirtieron en una costumbre de los atardeceres. Como mayor diversión, la joven princesa tenía el visitar la cima de la torre, pero la única forma de alcanzar aquel último piso era volando, ya que la torre mágica no poseía escaleras en su interior, tan sólo enredaderas de espinas afiladas y sangrantes que no dejaban más que unos pocos centímetros libres por espacio, lo suficiente para los duendes que aún no querían existir. Pero algo fatal ocurrió, pues el ave fénix fue asesinado por un cazador de monstruodrilos gigantes, justo cuando la princesa estaba en la cima de la torre esperando ser recogida por su mejor amigo para así poder volver a palacio. Por ello, la pobre muchacha, a pesar de gritar con todas sus fuerzas desde la ventana en donde los anocheceres eran tan bellos, murió de hambre, de inanición, de no probar bocado, sin que sus súplicas fueran escuchadas por nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron algunos días y una parejita de cuervos heridos llegaron hasta la torre. Allí, abatidos y sin fuerzas, con la guadaña tentando presurosa a sus plumas, descubrieron el rico manjar que la fortuna les tenía deparado, esto es, una bella princesa recién muerta y con suficiente carne como para pasar el invierno sin tener que salir de caza, por lo que poco a poco el cadáver de la muchacha fue siendo despedazado hasta que de ella sólo quedaron los huesos y los dedos de los pies, única parte de la anatomía que fue respetada por los pajaritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el corazón del bosque que crecía en el cielo, un huevo de tamaño descomunal comenzó a agrietarse hasta que la cabeza del ave fénix asomó. Lamentablemente para él, acabó siendo decapitado por los picotazos de dos cuervos cuyos ojos inyectados en sangre tenían el reflejo del infierno mismo. Cuando un lobo llegó junto al fénix muerto, tras olisquearlo, sentenció, “el pobre ha muerto de magia”. Por si acaso, no le hincó el diente, ya tenía bastante con las historias de cuervos que susurraban “nunca jamás” en la medianoche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; font-size: 85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;José Manuel Ortigosa Llane (Málaga)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-2828342128371025230?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/2828342128371025230/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/erase-una-vez-una-torre.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/2828342128371025230'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/2828342128371025230'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/erase-una-vez-una-torre.html' title='Érase una vez una torre...'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-2667241988420096382</id><published>2010-02-01T09:50:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T09:51:00.157+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Puzzle</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Diablilla (así la llamaban quienes la querían) era una preciosa criatura de ojos y cabellos marrones, poseedora de una dulce sonrisa y de una encantadora forma de ser.&lt;br /&gt;Tenía tres añitos cuando un buen día su papá le regaló un puzzle de 101 piezas. El puzzle en cuestión representaba la imagen de un adorable elefantito de circo que jugaba inocentemente con una pelota multicolor mientras sus enormes ojos negros fijaban la atención en un ratoncillo amigo suyo que se disponía a dar buena cuenta de un sabroso helado de vainilla.&lt;br /&gt;Éste era el primer puzzle que llagaba a las manos de Diablilla, y la verdad es que no tardó demasiado en finalizarlo con una sonrisa en los labios, pues el divertimento le había agradado en demasía.&lt;br /&gt;Tras el puzzle del elefantito y el ratón, llegaron la misteriosa princesa de la alfombra voladora sobre los cielos de Persia, la granja poblada por variopintos animales de diversos colores, Blancanieves y los siete enanitos, un verde campo adornado por narcisos blancos, la iglesia barroca de Nuestra Señora de los Remedios...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diablilla un día dejó de tener tres años (justamente el día de su cumpleaños) para pasar a tener cuatro años, y al año siguiente, otro día muy parecido a cuando cumplió los cuatro, pasó a tener cinco años.&lt;br /&gt;Diablilla se hizo mujer y dejó de ser Diablilla para pasar a ser Claudia. En verdad era Claudia desde el día de su nacimiento, pero de pequeña (es decir, cuando tenía derecho a soñar despierta) era Diablilla, o hermanita, cosa que también fue durante mucho tiempo.&lt;br /&gt;Tendría trece, catorce o quince años cuando Claudia dejó un puzzle a medio hacer. El juego en cuestión representaba un gélido paisaje: mucha nieve blanca, mucha nube blanca, mucho cielo azul y una diminuta criatura de ropajes negros llamada ser humano, todo ello componían las 2001 piezas.&lt;br /&gt;Al principio, la curiosa nube con forma de artístico plato rebosante de fresas con chocolate fue completado no sin cierta dificultad, mas pronto, la cierta dificultad se hizo aún más cierta para pasar a ser total, absoluta, infranqueable, imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamaron a Claudia y Claudia acudió a la llamada. Claudia abandonó aquel puzzle tan difícil. Una hora después, Claudia desarmó  el puzzle, pues necesitaba el escritorio en donde pasaba sus horas muertas para escribir una carta a Sonia, una amiga suya que vivía muy lejos (tiempo atrás, cuando Sonia no era Sonia para Claudia pues no se conocían, Sonia era Caramelo para quienes sí la conocían).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvieron a pasar los años, como las hojas de un libro que te atrapa, como las oportunidades perdidas, como las oportunidades que se saben aprovechar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Año mil o dos mil después del años mil o dos mil más o menos después de quien ya sabéis. Ahora Claudia es una bonita mujer de treinta y pocos años. A lo largo de estos años Claudia ha reído, ha llorado, ha gritado, ha callado, se ha deprimido, ha caído en el pozo, se ha levantado del bache, ha hecho el amor con el cielo y ha follado con el infierno.&lt;br /&gt;Claudia ha sido mujer, amiga, hermana, amante, mala, buena, maltratada, maltratadora, bruja, hechizera, una dama, una maldita, una gatita, un cruel zarpazo... Claudia ha sido Claudia con todo lo bueno, lo malo y lo regular que ello conlleva.&lt;br /&gt;Está oscureciendo, y Claudia, mientras lee el interesante libro de un psicoanalista nacido en lejanas tierras que escribe muy lindos cuentos, recibe una llamada. Claudia atiende a la llamada.&lt;br /&gt;Le preguntan por don XXXXX.&lt;br /&gt;-No, aquí no vive ningún don XXXXX- contesta.&lt;br /&gt;El caso es que ese nombre le hace recordar a XXXXX, como solía llamarle en la infancia, ese tiempo en el que las personas podían reír sin motivo sin temor a ser llamados idiotas, inadaptados sociales o personas con graves trastornos psicológicos (en los adultos es mucho mejor llorar o no reír nunca, es más común).&lt;br /&gt;X... había sido un gran amigo de Claudia. En una ocasión, X... salvó la vida a Claudia; dos días después, Claudia salvó la vida a X...&lt;br /&gt;¿Qué habría sido de XXXXX?&lt;br /&gt;A saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Claudia tenía catorce años (o trece o quince), X... tuvo que trasladarse a vivir a otro país (más bonito, más grande, más limpio, más maravilloso, mejor) pues su padre era... era... pues su padre era quien mandaba y él (como su madre, y su hermana, y su hermano, y el hermano que estaba dentro de su madre esperando para salir y echar a llorar) uno de los que obedecía.&lt;br /&gt;Claudia recordaba con cariño aquellos tiempos, por eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor (a esto el señor Ayer dice que es verdad, el señor Mañana que no, que eso es una tontería, y el señor Hoy no dice nada). Buscando en el mágico cofre de los recuerdos (no era mágico, pero sí cofre y también de los recuerdos), Claudia encuentra un buen puñado de cartas, la mayoría escritas por Sonia, todas ellas sentidas muy profundamente por Claudia.&lt;br /&gt;Claudia piensa en Sonia.&lt;br /&gt;Claudia piensa en XXXXX.&lt;br /&gt;Claudia sabe que jamás volverá a encontrar a X...&lt;br /&gt;Claudia no sabe que hay que saber no saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claudia ve algo en el suelo. El “algo” en cuestión es un pequeño objeto de extraña forma. Su color es blanco por la parte de la imagen, y todos los indicios apuntan a que es la pieza de un puzzle, al menos la caja que hay cerca es la de un puzzle. Su portada es...&lt;br /&gt;Un gélido paisaje: mucha nieve blanca, mucha nube blanca, mucho cielo azul y una diminuta criatura de color negro llamada ser humano que sorprendentemente no se cansa de estar ahí, en mitad de la nada, más de 20 años después de haber sido abandonado por Claudia cuando Claudia llevaba menos de 20 años siendo Claudia. El único puzzle que ella nunca completó fue el último puzzle que intentó completar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonido de risas en la calle, temperatura ambiente bastante agradable; en algún lugar del mundo nace un precioso cachorrito de perro pastor que servirá el resto de sus días como fiel compañía a un niño ciego que crecerá feliz en compañía de sus adorables padres.&lt;br /&gt;Claudia se pone a hacer el puzzle sin recordar en aquel momento que ese puzzle, el mismo que fue abandonado porque escribir una carta a su amiga era más importante entonces, también era el único que se le había resistido a Diablilla, la niña que feliz permitió un día a un elefantito jugar con una pelota multicolor mientras sus ojillos se fijaban en un alegre ratón glotón.&lt;br /&gt;1997,1998, 1999, 2000,... y un pedacito de cielo blanco se completa mientras que un hombre vestido de riguroso negro avanza en el hielo del polo norte mientras sus ojos verdes (seguro que eran verdes) contemplan un bonito cielo. Poco antes, justo la pieza número 322 se alojaba entre un poquito de blanco y otro poquito de blanco. Claudia se dio cuenta de algo “yo antes no podía, y como no podía lo dejé, lo dejé abandonado, pues me resultaba imposible”. A continuación, antes incluso de que la pieza número 323 se aloje entre un poquito de blanco y un poquito de algo que parece gris, se da cuenta de algo “no puedo, nunca podré”. Eso creía entonces, cuando era joven (quizás demasiado) y cuando no había crecido (quizás había crecido poco hasta entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Claudia de trece, catorce o quince años y la Claudia de treinta y pocos años son iguales en eso: “No puedo y nunca podré”. Esas dos Claudias se dan la mano y comparten impotencia, pero otra Claudia, mucho más interesante que las otras dos, dice algo nuevo: “No podía... ahora sí”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;323, 324... 2001.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claudia ha podido hacer lo que antes (20 años atrás según algún calendario mal contado) no pudo.&lt;br /&gt;De pequeña, a Claudia le enseñaron a intentar las cosas, a luchar por sus sueños, pero no a levantarse, a aprender de sus errores, a saber que “imposible” es una palabra imposible.&lt;br /&gt;Claudia empieza a comprender algo: “No puedo (ahora) pero siempre podré intentarlo”.&lt;br /&gt;¿Volver a encontrarse con XXXXX? Todo es cuestión de intentarlo, ella puede. Al fin y al cabo, si es posible completar el cielo, ¿por qué no algo menos elevado?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; font-size: 85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;José Manuel Ortigosa Llane (Málaga)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-2667241988420096382?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/2667241988420096382/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/puzzle.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/2667241988420096382'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/2667241988420096382'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/puzzle.html' title='Puzzle'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-5324165864897018519</id><published>2010-02-01T09:47:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T09:49:07.406+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Cazador cazado que caza</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;El injusto reclamó justicia al vengado, y éste sonrió, recordando cómo en el cuento el cazador cazado al final lloraba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;"Ilusos -pensó el vengado- lo que pocos saben es que el cazador cazado lloraba de felicidad".&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;José Manuel Ortigosa Llane (Málaga)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-5324165864897018519?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/5324165864897018519/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/cazador-cazado-que-caza.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/5324165864897018519'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/5324165864897018519'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/cazador-cazado-que-caza.html' title='Cazador cazado que caza'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-3971081173812094699</id><published>2010-02-01T09:42:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T09:47:20.440+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Cuento breve</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Érase una vez un cuento muy pequeño del que se reían las grandes historias de mil páginas con infinidad de secuelas, pues él apenas era un susurro en papel con poco más de cien palabras, mas un día leyó una poesía y se enamoró de ella, pues era bella, increíble, deliciosa; era, en una palabra: sueños. El pequeño cuento trató por todos los medios de encontrar las palabras adecuadas para que la poesía se fijara en él, mas acabó frustrado y comprendiendo que no había en el mundo diccionario alguno capaz de comprender todo lo que la poesía era. Triste y con su diminuto corazón de papel marchitándose como una rosa en el desierto, el pequeño cuento se apartó a lo más profundo y oscuro de un libro de relatos breves en donde incluso allí no era más que una ausencia de historias. Mas un día ocurrió algo extraño, ya que frente a su estantería, apareció ella, la poesía más hermosa. Mas no lo hizo en papel, sino siendo recitada por unos labios que daban forma a la poesía más hermosa jamás sentida. Por fin, el pequeño cuento comprendió que las más bellas historias de amor no son las escritas, sino las vividas, que no son las que se pueden expresar, sino las que solo se pueden escribir, y por eso, el pequeño cuento decidió echar a volar, dejar de ser breve eclipse en el cielo para convertirse en la sombra de ella, la chica de los labios de poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan que, desde entonces, la voz de esa chica es música, que de sus manos surgen fantasías que resucitan latidos, que con la tinta hace arte, que en dos líneas te resume toda una vida y aún lo de más allá. Desde entonces, cada noche, la chica de poesía escribe un cuento, que también es poesía, que también es sentimiento, convirtiendo los besos en un puñado de palabras que escapan a la tinta y el papel.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;José Manuel Ortigosa Llane (Málaga)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-3971081173812094699?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/3971081173812094699/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/cuento-breve.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/3971081173812094699'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/3971081173812094699'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/cuento-breve.html' title='Cuento breve'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-603228287438432076</id><published>2010-02-01T09:41:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T09:42:08.947+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Hiperrealismo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;El famoso artista había llegado a la ciudad. El Museo de Arte Moderno organizaba una visita a su nueva obra: un autobús repleto de críticos, galeristas, políticos y algunos curiosos, que comentaban entusiasmados lo ultimísimo de tan fabuloso creador plástico. Cuando llegaron a aquel páramo tórrido y polvoriento, recibieron una tarjeta con los datos de la instalación: “Campo de trigo recién segado”. Celebraron la delicada silueta de los tallos del rastrojo, la pajiza tonalidad de la llanura, los segmentos combados de los postes de teléfono, y la delicada curvatura de las cilíndricas balas de paja. La visita inaugural a la exposición fue un éxito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Marisol Torres (Madrid) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-603228287438432076?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/603228287438432076/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/hiperrealismo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/603228287438432076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/603228287438432076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/hiperrealismo.html' title='Hiperrealismo'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-828174782724393035</id><published>2010-02-01T09:37:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T09:39:53.151+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>La Gata Dulcinea</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Dedicado a todas ellas, que lo que quieren lo consiguen&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Como son las gatas cuando quieren algo, no se sabe bien que quieren, pero cuando algo&lt;br /&gt;quieren no caben dudas. Cuando una gata es gata se diferencia a simple vista del gato.&lt;br /&gt;Es más estilizada, por lo general tiene muchos colores, cuando uno ve un gato de&lt;br /&gt;muchos lindos colores hay que estar seguros de que es gata. Por supuesto tendrá en la&lt;br /&gt;mirada, la serenidad o la intriga de que algo quiere y conseguirá, porque así son las&lt;br /&gt;gatas, a la expectativa, dispuestas e intrigantes, a leguas se nota cuando la gata anuncia&lt;br /&gt;la caza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sutil, suave, dulce y con astucia en la mirada, pasa audaz por los muros, saltando de&lt;br /&gt;tejado en tejado, tarde o temprano llegará con algún trofeo a los pies de su amo. Será un&lt;br /&gt;pájaro, un ratón o una lagartija, lo importante es que le costó conseguirlo pero lo hizo,&lt;br /&gt;tiene tanto la presa en su boca, como la reacción de espanto de sus dueños, le gusta&lt;br /&gt;provocar, así es la gata, provocadora, audaz, intrigante pero sobre todo certera. Eso que&lt;br /&gt;busca, consigue. Eso que quiere, adquiere, con paciencia, muy tenaz, perseverante, ella&lt;br /&gt;debe saber como hay que querer para llegar a obtener.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gata sabe querer, es su condición de hembra, un macho no, él es capaz de atacar a los&lt;br /&gt;cachorritos con tal de aparearse otra vez con la gata en celo. El macho no, no sabe&lt;br /&gt;como querer. En cambio la gata para proteger su especie, su camada, no le queda más&lt;br /&gt;remedio que aparearse con todos los gatos del barrio, así gracias a la sabiduría de sus&lt;br /&gt;ovarios y con suerte, tendrá un minino de cada candidato a la paternidad, de tal forma,&lt;br /&gt;defiende a su pequeña familia, que casi siempre es de dos a cuatro infantes, todos de&lt;br /&gt;distintos colores, todos de distintos padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que ver que bien lo sabe hacer la gata, que cuando llega el gato a atacar con el&lt;br /&gt;único fin de matar a las crías y provocarle el celo de nuevo, ella segura de si misma le&lt;br /&gt;dirá tal cual teleserie venezolana: “Gato José Alberto, tu no puedes matar a Miguel&lt;br /&gt;Rodolfo, porque… Miguel Rodolfo es tu hijo”. El gato responderá “¿Cuál de todos es&lt;br /&gt;Miguel Rodolfo?” Ella guarda silencio, mira con ojos impávidos y se sonríe, porque&lt;br /&gt;sabe que ya lo ha hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como el gato no diferencia olor, porque todo huele a ella, no ve colores que se parezcan&lt;br /&gt;a él, ya que el gato no tiene interés en mirarse al espejo, no como la gata. La gata si que&lt;br /&gt;se puede contemplar en el espejo, impresionada quizás de tan estupenda figura que la ve&lt;br /&gt;con sorpresa, erguida y saltarina puede jugar ante su propio reflejo. Ella se quiere, al&lt;br /&gt;igual que quiere a sus cachorros. Es Amor, tanto maternal como en el más puro y simple&lt;br /&gt;o complejo sentimiento, Amor. No es sólo supervivencia, si pensara en preservar la&lt;br /&gt;especie, daría igual que viniera un padre desnaturalizado a despojarla de sus hijos,&lt;br /&gt;porque como él, los consideraría desechables, ya vendrán otros, diría. Pero no, es&lt;br /&gt;Amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos vimos esa historia de una gata que resultó quemada, por sacar a sus bebés de un&lt;br /&gt;incendio, uno por uno les salvó la vida, precisamente había tenido una gran camada y&lt;br /&gt;fue bastante esfuerzo. Ella terminó con su carita quemada, sin embargo muchos la&lt;br /&gt;querían, a la heroína ¿quien no podría amarla? Que valentía. Un icono de arrojo para&lt;br /&gt;las madres, los bomberos y sobre todo la especie gatuna. Sobre todo, la gata. Tan&lt;br /&gt;intrépida, ella sólo busca su satisfacción, sabe lo que la deja feliz. En este caso será&lt;br /&gt;salvar la vida de sus cachorros, es claro que con el tiempo se separaría de ellos, que&lt;br /&gt;cada quien tendrá su nuevo amo, hogar y barrio. El momento era el presente, hoy ya&lt;br /&gt;pasado, deja muchas enseñanzas, para todos los que nos gusta contemplar la naturaleza&lt;br /&gt;de la gata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mal llamadas bestias, se presentan dando lección de humanidad, muchos son los&lt;br /&gt;casos de mascotas o animales de la calle que muchas veces salvan niños de morir&lt;br /&gt;congelados, los protegen. A veces salvan familias enteras de morir en incendios,&lt;br /&gt;chihuahuas que atacan serpientes de cascabel. Si, ese es el grado de humanidad que&lt;br /&gt;tienen las bestias y del cual muchas personas carecen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabios son todos los animales que viven tan claro el presente, no se quejan de lo que&lt;br /&gt;pasó, más aún aprenden. Una persona es más propensa a meterse con ambos pies varias&lt;br /&gt;veces en un mismo charco, la mal llamada bestia, en este caso la gata, sólo se caerá una&lt;br /&gt;vez adentro del acuario, no lo hará nunca más, por más cosas feas que le griten los&lt;br /&gt;peces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora la historia, de Dulcinea la Gata. Dulcinea era una gata feminista, cansada del rol&lt;br /&gt;secundario que le habían dejado las caricaturas como: Don Gato o dibujos de Warner,&lt;br /&gt;Merry Melodies, donde los personajes femeninos de las gatas siempre tendrían un&lt;br /&gt;carácter sexista. Inclusive defendiendo el personaje de Gatubela, porque para qué quería&lt;br /&gt;un Batman, cuando podía tener una serie propia, qué tiene de atractivo un hombre&lt;br /&gt;murciélago, Dulcinea se había comido varios murciélagos en el ático de su dueño&lt;br /&gt;anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mujer gatuna si que es tema interesante. Claramente no ese producto de cirugías&lt;br /&gt;plásticas, al que acceden los cirujanos inescrupulosos, permitiendo que gente haga&lt;br /&gt;desordenes con su apariencia física. No. Mujer gatuna de la época de los egipcios,&lt;br /&gt;porque ellos si que tenían esa relación de contemplación hacia las virtudes&lt;br /&gt;“animalescas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dulcinea era una gata humana, bastante interesante, pero no fuera de lo común. Podría&lt;br /&gt;haber llegado a ser una perezosa que dejara pelos en las camas y los sofás de las casas&lt;br /&gt;que habitara, mas no fue así, ella tenía más bien ese carácter de heroína. Secuestrada a&lt;br /&gt;su tierna edad, no le quedó más remedio que vivir en un apartamento pequeño, donde&lt;br /&gt;jamás se acostumbró, porque lo que quería ella era pasear por jardines, ya sabemos&lt;br /&gt;como son las gatas cuando quieren, las cosas las consiguen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las tardes salía al borde exterior del balcón, que no tendría más de diez&lt;br /&gt;centímetros y amenazaba con suicidarse, porque estaba con una depresión incurable.&lt;br /&gt;Llegaba a su edad adolescente sin poder compartir con otros gatos. Tenía ganas de ser&lt;br /&gt;irresponsable, rebelde e irresistible, era en verdad la más guapa de todas las gatas y no&lt;br /&gt;tenía con quien jactarse de eso. Ella lo sabía, porque se miraba en el espejo del baño y&lt;br /&gt;como tenía televisión, aunque no tuviera otras gatas para mirar, veía todas esas&lt;br /&gt;caricaturas, comerciales y series sexistas que denigran a las gatas, ella sabía que era&lt;br /&gt;más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como su amo no le daba oportunidad de expandirse, no parecía tener escapatoria de ese&lt;br /&gt;pequeño apartamento en el cuarto piso. A parte de sus intentos de suicidio qué más&lt;br /&gt;podría hacer, tirarse al vacío algún día, a ver si con suerte volaba. Una vez escuchó una&lt;br /&gt;canción respecto a un gato volador, pero la verdad la letra carecía de contenido. Un día&lt;br /&gt;estuvo a punto de cometer el acto desesperado, no de cobardía, sino simplemente&lt;br /&gt;poniendo fe en que tendría siete o nueve vidas, mientras más mejor, seguramente haría&lt;br /&gt;uso de una por piso. Sin alcanzar a precipitarse ese día su dueño la agarró del cuello y&lt;br /&gt;la encerró castigada, por loca, en el baño, durante horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maulló con la tristeza más sincera que los vecinos de la manzana podrían escuchar. ¿La&lt;br /&gt;estarán matando? Decían. Cuando el amo llegó, la toalla estaba rasgada, al igual que la&lt;br /&gt;cortina de la ducha. Los muebles del lavamanos y el botiquín todos arañados. El papel&lt;br /&gt;higiénico aún se suspendía por los aires como si fuese agua nieve en un día de invierno&lt;br /&gt;extremo, muy frío. Claro, obviamente la pobre Dulcinea no se iba aguantar sus ganas&lt;br /&gt;de cagar, como no le enseñaron nunca a usar la taza, ella hizo sus necesidades en la&lt;br /&gt;alfombrita de la salida de la ducha y a modo de protesta se refregó contra sus&lt;br /&gt;desperdicios, demostrando por fuera como se sentía por dentro, hecha mierda la pobre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su dueño, Adán, que era un chico joven, muy guapo, según los cánones de belleza de la&lt;br /&gt;televisión, no tenía interés en tener una mascota. Un día recogieron a Dulcinea del&lt;br /&gt;pasaje donde vivía su abuelo, todo porque la gatita blanquita, le gustó a la que entonces&lt;br /&gt;era su novia, que lo dejó por inmaduro y no tuvo la decencia de al menos preocuparse&lt;br /&gt;por el porvenir de tan vulnerable criatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adán, se encerró con Dulcinea en el baño, ella no hizo ni ademán de moverse, estaba&lt;br /&gt;exhausta de todo el desmadre que había causado. Él dio el agua de la ducha y se quedó&lt;br /&gt;largo tiempo observando el agua correr, también estaría triste. Dulcinea ahogándose en&lt;br /&gt;sus propios sentimientos negativos, jamás pensó el los sentimiento negativos de Adán,&lt;br /&gt;que no por ser más grande tendrían más valor, sino que en ningún momento ninguno&lt;br /&gt;trató de darle consuelo al otro, en un acto egocéntrico y de apego a los deseos o de&lt;br /&gt;inmersión en la propia vida de problemas, que no deja tener ninguna consideración con&lt;br /&gt;los demás. El baño se llenó de vapor, Dulcinea sintió miedo de que Adán la quisiera&lt;br /&gt;torturar con agua hirviendo, castigándola por lo que había hecho. La intención no era&lt;br /&gt;esa y Adán deja que corra también el agua fría, la prueba largo rato hasta sentirla tibia y&lt;br /&gt;agradable. Con mucha ternura toma a Dulcinea y comienza a bañarla, con cuidado para&lt;br /&gt;no mojarle sus orejas, para que no le entre agua en el oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras un largo baño, ambos se relajan, Adán le dice: “Perdóname si no te he dado&lt;br /&gt;atención, pero no sé que hacer contigo ni dónde meterte, la verdad, yo no te quería”&lt;br /&gt;Dulcinea con sus ojos llenos de lágrimas intenta explicarle a Adán que ella sabe y que&lt;br /&gt;también lo lamenta, pero sólo le salen suaves maullidos. Hay que ver como son las&lt;br /&gt;gatas cuando quieren algo. Tras unos breves minutos maullando, Dulcinea comenzó a&lt;br /&gt;hablar, le explicó a Adán lo que sentía. Adán en shock, prefirió concluir que todo lo&lt;br /&gt;que sucedía era un sueño en el momento en que Dulcinea tomó forma humana, de piel&lt;br /&gt;pálida y cabello blanco, como una albina de ojos verdes, muy extraña apariencia, toda&lt;br /&gt;desnuda y mojada, dentro de su ducha, abrazándolo y llorando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy Dulcinea y Adán siguen juntos, tienen tres hijos y todos son de Adán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprobado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;Neistlein A. Martinich Geerdts (Madrid)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-828174782724393035?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/828174782724393035/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/la-gata-dulcinea.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/828174782724393035'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/828174782724393035'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/la-gata-dulcinea.html' title='La Gata Dulcinea'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-4336083831630911331</id><published>2010-02-01T09:31:00.000+01:00</published><updated>2010-02-01T09:33:45.349+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>La mala racha</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Llevaba días en una mala racha, cada madrugada despertaba sudando con una sensación de agobio insoportable, en busca de un recuerdo que desde algún lugar de mi subconsciente lograba angustiarme con brutalidad,  como si estuviese frente a una señal de vida o muerte que no podría nunca interpretar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Irremediablemente perdía el sueño y optaba por abandonar la cama, con mucho cuidado para no despertar a Margaret, mi compañera. Me dirigía al salón y una vez más, acababa sentado frente al ordenador mientras me internaba en la Web. Pasado un rato y luego de desviar mi atención hacia páginas varias de mi interés, me encontraba lo suficientemente aliviado y somnoliento como para volver a la cama, olvidando finalmente el asunto.&lt;br /&gt;Conviví con estas rachas desde muy joven,  llegaban sin previo aviso, duraban varios días, unas veces más, otras menos, sin patrón alguno. Por el contrario, siempre supe, y a ciencia cierta, el instante en que habían llegado a su fin. Bastaba con que una madrugada al despertar recordara lo que  soñaba, en ese momento se rompía la racha,  siempre fue igual, sabía con seguridad que a partir de esa  noche podría descansar  plenamente hasta la próxima vez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El  instante de la ruptura era agridulce, por un lado estaba el alivio de saber que el mal trago había pasado, por el otro, la angustia de esos recuerdos que aún irreales al menos por unos instantes continuaban  angustiándome. Después de unos segundos, una vez calmado,  con frecuencia hasta me hacía gracia lo que mi subconsciente tramaba por las noches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Generalmente se trataba de intrincadas tramas de conspiración internacional donde yo era una especie de superhéroe de segunda fila, extraña mezcla de Columbo y  Simón Templar, no necesariamente con lo mejor de cada uno de ellos pero tampoco menos efectivo. En el último recuerdo de estos sueños siempre me encontraba en una situación de peligro extremo; a punto de recibir una bala en la cabeza, cayendo de un puente muy alto, chocando de frente contra otro coche, peleándome con una banda de criminales, intentando nadar hacía la superficie desde lo más profundo, entre muchas otras que ahora no me vienen a la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando las imágenes duraban en mi mente lo suficiente lo comentaba con Margaret por la noche, nunca por la mañana cuando soy tan comunicativo como una roca. Ella no podía evitar interrumpirme nada más comenzar con: “y una vez más,  salvaste al mundo…”. Entonces nos reíamos y al cabo de un rato, le terminaba contando el sueño, siempre entre breves interrupciones causadas por nuestras risas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otras ocasiones, a pesar de saber que la racha había terminado, seguía preocupado.  Era cuando soñaba que algo terrible ocurría a alguien cercano, entonces  mientras no se lo contaba no conseguía quedarme tranquilo. Se trata de una especie de superstición familiar, los sueños malos han de contarse porque en caso contrario podrían suceder.&lt;br /&gt;A pesar de ser escéptico por naturaleza, es algo que no podía evitar, lo llevaba conmigo desde niño. Era capaz de pasarme medio día al teléfono hasta encontrar a la persona afectada, cuando finalmente lograba contárselo me sentía increíblemente aliviado e inevitablemente acabamos burlándonos de la superstición familiar, que muy en el fondo, todos respetamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal como decía anteriormente,  llevaba días en una racha que se había hecho muy larga. Noches de sueño interrumpido acumulando cansancio físico y mental, seguidas de días que se hacían largos y pesados intentando cumplir en el trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente llego el anticipado momento, desperté una madrugada  con una visión tan real como aterradora. En la oscura noche del barrio gótico de Barcelona, caminaba por una de las callejuelas que dan a la Plaça Sant Felip Neri, cuando de pronto vi como a pocos metros una pareja forcejeaba fieramente sin percatarse de mi presencia, la calle era tan angosta que por un instante me quedé paralizado dudando entre continuar y pasar muy cerca de ellos, intervenir o dar media vuelta y regresar por donde venía. Fue entonces cuando todo ocurrió muy rápidamente, el hombre levantó hacia el cielo una especie de machete y de un salvaje golpe decapitó a la mujer, la cabeza cayó al suelo, botó y rodó hasta llegar a mis pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desperté con violencia, sudando, temblando, podía oír mi sangre circular, respiré profundamente y al cabo de unos instantes fui capaz de recordarlo todo con bastante claridad, hasta el punto de tener la imagen de la cabeza grabada en mi mente, el hermoso rostro manchado de sangre, de sucio, los ojos de esmeralda muy abiertos, el cabello rubio enredado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasado un rato me sentí aliviado por no reconocer el rostro, sin embargo no pude dormirme nuevamente. Recordé un par de temas urgentes del trabajo que no había podido acabar y decidí aprovechar la falta de sueño para irme a la oficina temprano a sabiendas de que esa noche descansaría sin interrupciones. No era la primera vez que lo hacía, siempre resultaba provechoso contar con un par de horas sin nadie alrededor para avanzar el trabajo, especialmente al preparar una densa presentación. Era algo que no me incomodaba, dado el salario y las facilidades que tenía nunca me sentí explotado. Además, Margaret se encontraba fuera de la ciudad por una investigación que estaba realizando en la Universidad de Coimbra en el marco de sus estudios de PhD. Básicamente tenía flexibilidad, esos días interpretaba jazz, siempre decía a modo de broma entre amigos que cuando me quedaba solo en casa por unos días me convertía en un músico de Jazz y me regía por la improvisación, siempre dentro de lo posible en una vida estándar de profesional asalariado, análogamente en el Jazz también se limita la improvisación a una determinada clave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría decirse que cuando volvía Margaret comenzaba a tocar Pop, donde las canciones tienen por lo general una melodía definida que navega por una estructura: intro, verso, estribillo, puente, estribillo, verso, estribillo. Si bien el jazz me permitía mayor libertad,  prefería sin duda una buena canción de esas que te hacen sentir la necesidad de escucharla una y otra vez, cosa que no me había ocurrido nunca con el Jazz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Procedí a arreglarme y después de unos minutos salí la calle,  caminé como cada mañana dejando atrás el Barrio de Sant Pere hacía el parking del Arc de Triomf y cogí la moto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aire frío en la cara tuvo en mí un efecto anestésico, conducía despacio, subía por el Paseo Sant Joan aun de noche, las calles estaban prácticamente vacías, algo normal tratándose de poco más de las 6 de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al parar en la eterna luz roja del semáforo de Paseo Sant Joan con Diagonal, vi cómo dos chicas se disponían a cruzar, de derecha a izquierda por el rayado peatonal. Una era rubia y la otra morena, no puede evitar notar a pesar de la distancia y de sus abrigos que tenían muy buen tipo. Cuando pasaban justo delante de mí, la rubia volteó en mi dirección y sonrió, me dejó estupefacto! Era el mismo rostro de mi sueño, esta vez limpio y radiante, los mismos ojos verdes, ahora llenos de vitalidad y alegría.  Tarde en reaccionar unos instantes,  fue cuando uno de los únicos tres taxis que tal vez circulaban a esa hora por la ciudad hizo sonar el claxon detrás de mí, el semáforo había cambiado a verde. Arranqué como un autómata y no tuve un pensamiento coherente hasta detenerme ante el siguiente semáforo en rojo,  el enésimo que me tocaba desde que salí del parking.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé en regresar y contarle lo que había sucedido pero dudé de lo que había visto, seguramente se debía a la hora y lo reciente del sueño, aún así sentí la necesidad de volver a buscarla  pero no lo hice, seguí rumbo a la oficina, llegué, encendí las luces y me puse a trabajar en una presentación para el comité de dirección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imagen de la chica me acompañó a lo largo del día, iba y venía, era extraordinariamente atractiva y pensé que tal vez por ello inconcientemente la relacionaba con la mujer del sueño, no había otra explicación, al menos no se me ocurría otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde estaba exhausto, la imagen seguía más o menos presente pero ya no le daba vueltas al asunto, abandoné la oficina sobre las 7 de la tarde y me dirigí a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No más llegar hice un par de llamadas y sobre las 9 puse Desintegration de The Cure en la cadena, me recosté en el sofá y creo que aún sonaba el inicio instrumental de Plainsong cuando me dormí profundamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una suave y agradable vibración me despertó sobre las 6 de la mañana, era Sardina, nuestra gata-rasuradora eléctrica que se frotaba contra mí. Estaba completamente recuperado, con mucha energía, me sentía tan bien que decidí ir a correr, hacía días no lo hacía por el cansancio; recordé que tenía la media maratón popular de Barcelona en poco menos de dos semanas,  ya era hora de espabilarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me puse la ropa y zapatillas de correr, activé el iPod en random y salí a la calle. Estiré un poco frente al portal y al trote atravesé mi calle  rumbo al Arc de Triomf, bajé en dirección mar  mientras sonaba Broken Stones de Paul Weller  y al llegar  a la entrada del Parque de la Ciudadela, en lugar de entrar decidí girar al izquierda para hacer la ruta de la playa y ver el amanecer de regreso, seguí bajando junto a los rieles del Tranvía mientras empezaba a calentarme, es la mejor sensación al correr en invierno, el momento en que finalmente empiezo a sudar y me olvido del frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguí rumbo a la playa por Marina, al llegar al parque de las banderas olímpicas doblé a la izquierda y al escuchar Scooby Do de TheVacilons me animé a acelerar el paso por uno de los pequeños caminos de tierra del parque. El pulsómetro indicaba 174, mantenía un ritmo alto a pesar de los días sin correr, pensé en el dolor muscular que tendría al día siguiente y sonreí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue cuando de repente, a unos 25 metros de mí,  vi en la oscuridad una especie de objeto al borde derecho del camino, entre el césped y la tierra.  Disminuí la velocidad y a medida que me acercaba fui entrando en una especie de trance, estaba soñando o que? Me detuve de golpe, la reconocí, era la cabeza de mi sueño, sangre alrededor, el mismo rostro, igual de sucio que en el sueño, igual de hermoso que cuando me sonrió el día anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grité por ayuda pero nadie me escuchó, corrí desesperadamente hacía el Hospital del Mar y  al acercarme vi una patrulla de los mozos de escuadra, me acerqué a ellos y con la voz entrecortada por la respiración les comenté lo ocurrido, en principio no daban crédito pero finalmente me dijeron que subiera al coche y nos dirigimos hacia el lugar de mi hallazgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que siguió fueron días de mucho ruido en los medios, la información se filtró de alguna forma desde el ayuntamiento y se supo que era el segundo caso en pocos meses. Por esos días las fuerzas policiales investigaban arduamente el caso de la cabeza de una mujer encontrada en un contenedor de basura en pleno Barrio del Raval, los hechos se habían mantenido en absoluto secreto para no causar pánico entre población y para que los medios no interfirieran en la investigación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguno de los cuerpos fue encontrado jamás. La primera victima no pudo ser identificada y hasta el día de hoy su identidad permanece en el misterio. En cuando a la chica de mis sueños, se trataba de Inga Ivanisch, joven noruega de 19 años que se encontraba temporalmente en Barcelona para estudiar español, llevaba pocas semanas en la ciudad. La noche anterior había salido de marcha con otros estudiantes de la academia de idiomas, habían estado de copas por el barrio del Born. Cuando los bares comenzaron a cerrar sobre las 3am, Inga y parte del grupo original decidieron continuar la fiesta. Animados por los comentarios de un chico local que conocieron en un bar, decidieron trasladarse en taxi a la Sala Razzmatazz del Poble Nou.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante las investigaciones los jóvenes declararon que alrededor de las 5:00 Inga  se excusó para ir al lavabo, mientras el resto del grupo permaneció en la pista. Sobre las 5:45 cuando cerraban la sala y los encargados de seguridad les  invitaban a salir, se percataron de su ausencia, buscaron dentro y fuera de la sala sin éxito alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El crimen no fue resuelto sino hasta pasados 3 años y otras dos mujeres decapitadas, pero esa es otra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a mí,  compartí todo lo ocurrido sólo con Margaret y los más cercanos, con la  excepción del Dr. Velazquez, el siquiatra que pasados 4 años aún me trata.  Pasé momentos terribles, desgarrado por un sentimiento de culpa brutal, cuestionándome si hubiera podido evitarlo, temiendo que me volviera a ocurrir.&lt;br /&gt;Estuve una larga temporada de baja en el trabajo, al regresar me costaba mucho esfuerzo concentrarme, había perdido toda la motivación, finalmente llegué a un acuerdo con la empresa para marcharme con un nada despreciable finiquito. Fue un alivio para ambas partes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He dejado de soñar totalmente desde que ocurrieron los hechos, o sencillamente no lo recuerdo, tampoco he sentido intranquilidad al despertar como en aquellas rachas del pasado. Luego de un tiempo logré convencerme de que probablemente nada hubiera cambiado de haberle hablado a Inga aquella mañana, seguramente habría pensado que era un chalado o que simplemente intentaba ligar con ella. No lo se, algunos días vuelven las dudas, aunque la medicación evita que sienta la insoportable ansiedad de los días posteriores al crimen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margaret ha sido mi principal apoyo desde el principio, sin ella no se lo habría hecho. Se ha convertido en una respetada científica, colabora tanto con la Universidad de Barcelona como con la empresa privada y hoy en día tiene un salario incluso superior al que percibía yo en la empresa. No tenemos presiones económicas y ella no tiene problema alguno con que me haga cargo de la casa,  piensa que no debo reincorporarme nuevamente a la vida laboral hasta que me sienta nuevamente preparado para ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que para volver a trabajar a un alto nivel primero tendría que dejar la medicación. Definitivamente me he sentido mucho mejor desde que la tomo pero también más lento, he perdido la seguridad de antaño y las ideas ya no fluyen igual. También temo que el dejar la medicación podría resultar en que volvieran los sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero dar la impresión de que soy un ser infeliz, tengo buenos y malos momentos, como todos, intento sacarle el máximo provecho a lo que tengo, quiero a Margaret y comparto muchas cosas con ella. Tengo una vida social mucho más calmada pero conservo algunos buenos amigos y lo más importante, disfruto de la compañía de mi familia, tal vez más que antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definitivamente mi vida ha cambiado en muchos aspectos, pero principalmente en que he perdido mi capacidad para el Jazz,  hoy en día, incluso cuando Margaret sale en uno de sus frecuentes viajes a congresos, me siento mucho más a gusto viviendo en la seguridad que me ofrece una buena canción de Pop.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;Reinaldo Santos Coves (Barcelona)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-4336083831630911331?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/4336083831630911331/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/la-mala-racha.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4336083831630911331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/4336083831630911331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/02/la-mala-racha.html' title='La mala racha'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-6104675107622792004</id><published>2010-01-30T19:40:00.000+01:00</published><updated>2010-01-30T19:41:37.963+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>El timbre de una moneda de dólar</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Cuando a Frances Olivier le asignaron el caso de “4L”, diminutivo que la prensa había dado a Lester Leigh Luton el Ludópata, pensó que se trataba de una broma de mal gusto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Frances no había conseguido por casualidad que su nombre se mencionase en la firma del bufete “Albrecht, Arnold y Olivier”, pero sus dos compañeros no desperdiciaban la ocasión de enfrentarla a casos que la conducían al límite de sus posibilidades. Aunque siempre salía airosa. O casi siempre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Sin embargo, le fastidiaba que ese par de zorros de Albrecht y Arnold hubiesen averiguado su ya superada adicción al juego. Le parecía demasiado inocente la sonrisa que curvaba los gruesos labios de Arnold cuando le entregó el expediente de 4L, y el modo sibilino en que Albrecht la felicitó por la suerte de recibir un caso “tan fácil”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Sólo una ex-ludópata, como era su caso, podía saber lo difícil que es defender a otra persona en la misma situación. Ella se había recuperado con siete meses de tratamiento intensivo y una autodenuncia para que la prohibiesen entrar en todas las salas de juego de la ciudad. Todavía se estremecía cuando escuchaba el timbre de una moneda de dólar chocando contra el metal, recordatorio pauloviano de su afición a las máquinas tragaperras.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Por este motivo, sus sentimientos no eran muy afines al cliente que se sentaba en ese momento delante de ella, pero se obligó a estirar la boca en un gesto impersonal que hizo levantar una ceja al hombre apodado 4L. Estaban en una de las salas de visita de la penitenciería donde le recluían.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Frances había leído en su expediente que aquel hombre de 39 años llevaba el juego en la sangre. Había empezado apostando canicas cuando sólo era un crío y desde entonces había probado todas las modalidades: juegos de mesa, máquinas tragaperras, apuestas de carreras, peleas de gallos y un largo etcétera. Para conseguir financiar su vicio había robado a su familia y luego a las empresas donde se había empleado, de las cuales se había despedido después de dar el gran golpe, cambiando de ciudad y de nombre con la misma facilidad con que otro se calzaría un par de zapatos. Finalmente le habían atrapado porque en una entrevista de trabajo le reconocieron por una fotografía que llevaba años pinchada en el panel de los empleados. La policía no tardó más que unos minutos en prepararle un comité de bienvenida a su regreso al apartamento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-Usted no quiere llevar este caso, ¿verdad? –le dijo 4L a Frances mientras ella releía la información del carpesano con lentitud, dilatando el momento de hablar con su defendido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Frances alzó la mirada y se cruzó con los ojos grises de aquel hombre de rostro anodino, que no revelaba arrugas de preocupación ni cualquier otro síntoma de la adición que le consumía. Eso la exasperó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-¿Nunca ha pensado en dejarlo? –le recriminó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-¿El juego? No, ¿por qué iba a hacerlo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-¿Quizá para evitar la cárcel, el robo y el disgusto a su familia?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;El hombre cruzó las manos sobre la mesa y acercó su rostro a la abogada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-Es que no puedo, ¿sabe? Necesito oír.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Frances estudió el rostro de su cliente. Sus ojos no parecían los de un fanático, pero ¿acaso recordaba cómo eran los suyos cuando estuvo inmersa en la pesadilla?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-¿Oír el qué? ¿El timbre de una moneda de dólar?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;El hombre sonrió ampliamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-Creo que usted puede comprenderme. Yo no soy ludópata, en realidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Y añadió:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-Lo que necesito oír es el repiqueteo de las monedas, el crujido de los billetes, el choque de las fichas de casino. No sé muy bien cómo llamar a esa enfermedad… ¿fonofilia ludopática?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Así fue, en efecto, cómo la letrada Olivier defendió a su difícil cliente ante la corte el día del juicio, ganándolo contra todo pronóstico.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-¿Un cigarrillo? –le ofreció 4L (renombrado a 3L) a Frances a la salida de los juzgados, el día que el juez ratificó su veredicto exculpatorio. El sol brillaba aunque era una fría mañana de diciembre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-Sí, ¿por qué no? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Y al observar cómo 3L frotaba entre sus dedos el cigarrillo mientras se lo acercaba al oído, comentó:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-Me alegra que haya encontrado una nueva fonofilia para el tiempo que deba permanecer en rehabilitación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Él le devolvió la sonrisa y recordando una de las confidencias que ella le había hecho en ese tiempo le dijo:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;-Yo, a mi vez, le sugiero que desarrolle otra fonofobia: a la letra A mayúscula.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-size:85%;" &gt;Semanas después, el bufete “Albrecht, Arnold y Olivier” perdía su tercer apellido y una jugosa parte de sus clientes. Y es que nunca es bueno burlarse de las filias y fobias ajenas. Siempre pasan cuenta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 153, 0);font-size:85%;" &gt;Rocío de Juan (Valladolid)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-6104675107622792004?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/6104675107622792004/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/01/el-timbre-de-una-moneda-de-dolar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/6104675107622792004'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/6104675107622792004'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/01/el-timbre-de-una-moneda-de-dolar.html' title='El timbre de una moneda de dólar'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-867924028058757869</id><published>2010-01-30T19:38:00.000+01:00</published><updated>2010-01-30T19:39:49.700+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>A tí sí seré capaz de cuidarte</title><content type='html'>&lt;div  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;    Ignacio se despierta sobresaltado. Parece que las imágenes del accidente le perturban incluso en sueños. Lleva más de cuarenta y ocho horas sin dormir, y ni el agotamiento logra que pueda descansar tranquilo. Busca el interruptor palpando en la pared, enciende la luz y se incorpora sobre la almohada. El otro lado de la cama está intacto: la sábana blanca totalmente lisa, la almohada mullida y la manta bien metida bajo el colchón. La mesilla de Carmen está tan ordenada como siempre. No como la suya, donde se amontonan revistas de moto y envolturas de caramelos. Si ella estuviera aún, le habría ordenado la mesilla y tendría otro aspecto. Aparta las revistas para ver el despertador, aún son las dos y media.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Se levanta de la cama para despejarse, no quiere volver a dormir. Lo poco que recuerda del accidente se ha quedado grabado en su cabeza. Recuerda que es de noche, Carmen le abraza con fuerza por detrás. Salen a la Gran Vía y un todo terreno negro se estampa contra ellos. Los dos vuelan, él cae sobre la acera. A través del cristal del casco solo ve un cuadrado de carretera. No puede mover la cabeza. En su ángulo de visión ve las piernas de Carmen. Ve las botas negras que él le regaló cuando se compró la moto. Las botas no se mueven. Llama a Carmen y su propia voz retumba dentro del casco. Otras piernas aparecen, se arrodillan frente al él y una mujer de pelo negro le mira con angustia. Ya no recuerda nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Ignacio se ha bebido toda el agua de la botella pero no ha desaparecido el dolor de cabeza. Ya le dijo el médico que tendría la misma sensación que al despertar con resaca. Abre la puerta cuidadosamente y se dirige a la cocina. En el suelo, sobre su manta morada, duerme Tarzán. El perro levanta una oreja, abre un ojo y, al verle, se levanta despacio, desperezándose. Se acerca a él moviendo la cola lentamente. Tarzán le mira a los ojos, mientras le lame la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   —Tú también crees que yo la maté, ¿verdad? —Ignacio se arrodilla frente al perro—. Nadie me lo dice, pero todos lo piensan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Carmen siempre decía que los perros entienden el habla de las personas. Ella conversaba con Tarzán como con cualquier ser humano. Y Tarzán se sentaba sobre las patas traseras y la miraba fijamente moviendo la cola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Ignacio decide tomarse una infusión. Siempre era ella quien las preparaba: calentaba el agua en la tetera, elegía la cajita, echaba tres cucharaditas de té y lo servía en las tazas que compraron en Almería. Él quisiera prepararlo como ella pero no sabe ni siquiera dónde guardaba Carmen la tetera. Calienta un vaso de agua en el microondas y echa un té de bolsita. El agua se vuelve negra al remover con la cuchara. Negra como el asfalto de la carretera. Negra como las botas de Carmen. Negra como su Honda. Negra como el todo terreno. Negra como su corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Sale al comedor y se tumba en el sofá, frente a los cristales del balcón. Tarzán le sigue, se sienta delante de él y lo mira de nuevo a los ojos. Ignacio desvía la mirada. Sobre el mueble están apoyadas las fotos del Cabo de Gata que hizo Carmen. A ella le encantaban esas pitas en flor con el tallo gigante, muchas veces tumbado. A Ignacio le parecen puñales clavados en la tierra. En aquel viaje estrenaron la moto. Ignacio le dejó elegir a ella el destino para compensar el disgusto que se llevó cuando la compró. Recuerda el calor que pasaron, y cómo bebían cervezas en cada pueblito que paraban a echar fotos. Carmen no le dejaba beber mucho, para que no perdiera el control en alguna curva. Ignacio le decía que el peligro no estaba en él, sino en los coches que no respetan a los moteros. Maldita premonición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Tarzán le lame la mano de nuevo. Ignacio vuelve la mirada al frente y tropieza con su propio reflejo en el cristal del balcón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   —No vi el todo terreno, Tarzán —Ignacio toma un sorbo de té—. Iba demasiado rápido y no pude esquivarlo. Pero murió en el acto, ¿sabes? En el hospital dijeron que se partió la columna al caer. Creían que no los oía pero lo escuché todo. Por eso sé que me creen culpable aunque me dicen buenas palabras e intentan animarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   El perro mueve la cola. Ignacio le acaricia un poco la cabeza y el cuello, tiene el pelo enredado. Esas lanitas tan graciosas, como decía Carmen, están hechas un nudo. Deja el vaso en el suelo para intentar quitarle los enredos. Tarzán se acerca al vaso y se bebe el té. Ignacio no recuerda que el perro bebiera otra cosa que no fuera agua. ¿Cuándo le puso agua por última vez? Se acerca de nuevo a la cocina. El perro mueve la cola y da saltitos de alegría. Los dos recipientes de plástico están limpios en el suelo. Ignacio llena el verde de agua y el azul de bolitas de pienso malolientes. Tarzán se bebe toda el agua y mueve la cola mientras machaca ruidosamente el pienso entre los dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Ignacio se sienta en el suelo, apoyada la espalda sobre la pared, mirando cómo Tarzán devora la que debe ser su única comida en los dos últimos días. Pobre Tarzán, nadie se ha acordado de él. Cuando el perro limpia los recipientes, Ignacio busca la correa y se acerca a la puerta. Tarzán da brincos de alegría. Salen de la casa y, justo en la puerta, el perro levanta la patita contra la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   — ¿Podrás perdonarme, Tarzán? Ella no va a volver. Pero yo no dejaré que te pase nada —se agacha para acariciarle—. A ti sí seré capaz de cuidarte.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Inés Mataix (Caravaca de la Cruz)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-867924028058757869?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/867924028058757869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/01/ti-si-sere-capaz-de-cuidarte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/867924028058757869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/867924028058757869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/01/ti-si-sere-capaz-de-cuidarte.html' title='A tí sí seré capaz de cuidarte'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-2808485540032172045</id><published>2010-01-30T19:36:00.000+01:00</published><updated>2010-01-30T19:37:45.769+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Oscar</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A través de la ventana del aula, observé a los niños caminando lentamente hacia la escuela, con las mochilas cargadas a la espalda. Oscar venía, como cada mañana, solo. Andaba, según su costumbre, haciendo equilibrio sobre una línea imaginaria, como un pequeño acróbata. De todos los niños tímidos e inteligentes que había conocido durante mis veinte años de maestro, ninguno me había causado tanto interés como el pequeño Oscar. Su corta estatura y su nariz respingona, me recordaban más aún que su propio nombre, al niño de la versión cinematográfica de El tambor de hojalata.&lt;br /&gt;    Me vino a la memoria el primer día de curso, apenas unos meses antes. Al verlo entrar en mi clase, con sus cortos pasitos, pensé que se había equivocado y lo mandé con los de segundo.&lt;br /&gt;    —Señor, yo ya hice segundo el año pasado. No se confunda por mi forma de vestir tan infantil —me había contestado guiñándome un ojo—, es que mi madre no se da cuenta de lo que he crecido y se empeña en vestirme de este modo.&lt;br /&gt;    Su respuesta me sorprendió pues vestía el uniforme de la escuela, exactamente como los otros niños. Desde ese momento empezó a interesarme el pequeño. No tenía ningún amigo y andaba siempre solo, pero no parecía importarle demasiado. El resto de los muchachos no desperdiciaban ninguna oportunidad de burlarse de Oscar, especialmente por su tamaño, aunque también por sus silencios y su continuo ensimismamiento. Por las mañanas lo observaba durante el recreo. Se sentaba en algún rincón y sacaba del bolsillo un pequeño cuaderno de tapas negras, donde escribía y escribía cuando pensaba que nadie le miraba.&lt;br /&gt;    Se abrió la puerta del aula y los niños fueron tomando asiento en sus pupitres, inundando el aula de olor a colonia infantil. Oscar se sentó, como siempre, en la primera fila, entre la ventana y una niña pecosa que le sacaba un palmo de altura. Mientras dejaba a los muchachos retrasar el inicio de la clase ignorando sus bromas en voz alta, me preguntaba cómo sacar provecho de la última circular en sobre amarillo que había llegado de la Dirección. Esta vez pretendían que averiguáramos las profesiones de los padres de cada uno de los alumnos. Aunque no se aducía ninguna razón concreta para volver a entrometernos en la vida familiar de los chicos, yo imaginaba que la nueva Dirección quería seguir adelante con el proyecto de segregación de los alumnos.&lt;br /&gt;    Mandé callar a los chicos y les expliqué el trabajo que debían preparar para el día siguiente.&lt;br /&gt;    —Tenéis que escribir una pequeña redacción acerca de la profesión de vuestro padre. Me gustaría sobre todo que nos contarais lo que más os guste de su oficio, si queréis dedicaros a lo mismo que él cuando seáis mayores... —Los chicos pusieron mala cara, nos les gustaba nada llevarse deberes a casa, pero a mi me pareció una buena forma de hacerles escribir—. Medio folio es suficiente. Después lo leeremos en voz alta. ¿Lo habéis entendido bien?&lt;br /&gt;    Oscar levantó la mano para preguntar algo, pero pareció arrepentirse y volvió a bajarla.&lt;br /&gt;    —¿Tienes alguna duda, Oscar? —me interesé.&lt;br /&gt;    —Oscar no sabe nada de su padre —El comentario desde la última fila provocó la risa entre los niños. El pequeño rostro de Oscar ni siquiera enrojeció, y desvió su mirada hacia la ventana, como si no le importaran las risas de sus compañeros.&lt;br /&gt;    —No hay problema —Traté de improvisar—. Si alguien no tiene cerca a su padre, puede escribir la redacción acerca de su abuelo, o de algún tío… Otro día lo haremos de las madres. O de las abuelas. Lo importante es escribir.&lt;br /&gt;    Oscar parecía no haberme oído y seguía vuelto hacia la ventana con la mirada perdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Cuando al día siguiente dejaron sus redacciones sobre mi mesa, aparté el trabajo de Oscar para leerlo el primero. Su texto era sorprendente, aquellos renglones torcidos a pesar de la cuadrícula me dejaron boquiabierto.&lt;br /&gt;    Dedicamos la tarde a leer los trabajos en voz alta, para comentarlos entre todos. Los alumnos leían su texto desde el encerado, y el resto escuchaba tan atentamente como se les podía exigir en una tarde de viernes. Mientras los niños leían las anécdotas de médicos, tenderos y electricistas, yo iba completando el listado que me había pedido la Dirección, escribiendo a la derecha de cada alumno la profesión de su padre.&lt;br /&gt;    Cuando le tocó el turno a Oscar, se levantó del pupitre entre las risas de sus compañeros y, cruzando con ellos una mirada altiva, se colocó a mi lado para leer su texto.  Estaba tan erguido que, a pesar de su estatura, me pareció más alto que los anteriores alumnos. Oscar empezó con su redacción.&lt;br /&gt;    —Mi padre es espía. Trabaja para una sociedad secreta que le encarga sus misiones a través de un enlace, que es como se llama el hombre que le envía las tareas. Para poder trabajar sin ser descubierto, mi padre vive en un escondite secreto, que solamente conoce su enlace. Sería muy peligroso si le descubrieran los enemigos de sus jefes, que son las mafias, sobre todo italianas y rusas. Un buen espía tiene que ser un hombre muy inteligente para poder descifrar mensajes en clave, y además tiene que recibir un entrenamiento especial para disparar armas incluso desde un coche en marcha, y para pilotar aviones. Mi padre es un hombre muy valiente que empezó con el espionaje de barrio, haciendo sus anotaciones en pequeños cuadernos de tapas negras, y ahora trabaja como agente para los gobiernos más poderosos del mundo. Gracias a los hombres como mi padre, que persiguen a los traficantes de drogas o a los asesinos de niños, cuando nosotros seamos mayores viviremos en un mundo más seguro.&lt;br /&gt;    Los chicos quedaron todos en silencio por un momento. Entonces un muchacho de la tercera fila que ya nos había hablado de su padre electricista, se levantó de su asiento y se dirigió a Oscar chillando.&lt;br /&gt;    — ¡Eso es mentira! Tu padre se largó hace tiempo y os abandonó a ti y a tu madre. Lo sabe todo el pueblo.&lt;br /&gt;    —No debería decirlo —le respondió Oscar sin inmutarse—, porque es secreto, pero precisamente tu familia fue uno de los primeros encargos de mi padre. ¿Y sabes lo que descubrió? Descubrió que tu padre había engañado a su propio hermano para quedarse él solo con el taller que os dejó tu abuelo. Tu padre es un ladrón.&lt;br /&gt;    — ¡Ja, ja, ja! —La muchacha pecosa que se sentaba al lado de Oscar se rió del hijo del electricista, que se sentó ruborizado—. Tu padre es un ladrón, tu padre es un ladrón.&lt;br /&gt;    —No deberías burlarte —Oscar se dirigió a la pecosa—, también le pidieron que investigara en tu familia, y descubrió otro secreto. Esa enfermera que tenía tu padre en la clínica como ayudante, se quedó embarazada de él y por eso la mandó a otra ciudad. Así que tienes un hermanito lleno de pecas en algún sitio.&lt;br /&gt;    La niña se quedó como paralizada, y se calló. Nadie dijo nada más. Pedí a Oscar que volviera a su sitio para seguir con el turno de lectura. Caminó lentamente hasta su pupitre y se sentó, con el brillo en la mirada de quien acaba de ganar una batalla.&lt;br /&gt;    Mientras los alumnos terminaban de leer sus redacciones en medio de un silencio irreconocible en un grupo de tercero, yo golpeaba nervioso con el bolígrafo sobre la mesa, pensando qué poner a la derecha del nombre de Oscar. Miré de nuevo su rostro infantil, con la nariz chata y los dientes aún de leche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Pocas semanas después volvió a llegar una circular en sobre amarillo de la Dirección. Esta vez debía averiguar algunas costumbres familiares de los alumnos. Junto con las indicaciones de los datos que debía completar, habían escrito en lápiz: “Esta vez haga su trabajo y no invente nada”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);"&gt;Inés Mataix (Caravaca de la Cruz)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-2808485540032172045?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/2808485540032172045/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/01/oscar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/2808485540032172045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/2808485540032172045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/01/oscar.html' title='Oscar'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-5628246817596815053</id><published>2010-01-30T19:34:00.001+01:00</published><updated>2010-01-31T13:19:44.990+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>El tiempo en sus manos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Érase una vez un matrimonio muy especial. Se llamaban Semana y mes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Tuvieron 7 hijos maravillosos, apodados: Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes, Sábado y Domingo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Eran todos muy traviesos, todos menos Lunes, que era un trabajador excepcional.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;El Martes era un hijo adoptado, su auténtico padre, el planeta Marte, lo abandonó al nacer.  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;El Miércoles sentía envidia del Jueves, y este ultimo, no hacia nada por impedirlo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;El Viernes fue el retoño mas deseado. El Sábado era la mismísima ambigüedad y el Domingo siempre vestía de gala.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;La Semana, como madre que era, trataba de educarlos decentemente pero en ocasiones, se preguntaba si no los mimaba demasiado. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Su marido, el mes, no se cuestionaba tanto la educación de sus hijos y además, últimamente le había dado por la bebida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Esto propiciaba nutridas broncas, a estas riñas se sumaban los gritos de sus hijos, que asustados, lloraban disgustados. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Los vecinos, al ser testigos de estas gigantescas peloteras, llamaban constantemente a la policía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Enseguida venia el mismo sargento de siempre, uno orondo y de grandes bigotes llamado Calendario.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Llegaba, tocaba el timbre de la casa y al abrirle la puerta, su sola figura hacia poner a cada uno en su sitio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 153, 0);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;Inmaculada Cordovilla (Mondragón, Guipuzcoa)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4310258646668106502-5628246817596815053?l=certamensinmotor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/feeds/5628246817596815053/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/01/el-tiempo-en-su-sitio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/5628246817596815053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4310258646668106502/posts/default/5628246817596815053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://certamensinmotor.blogspot.com/2010/01/el-tiempo-en-su-sitio.html' title='El tiempo en sus manos'/><author><name>Víctor G. de Tena</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16418338362910047842</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4310258646668106502.post-3745415446634716147</id><published>2010-01-30T19:32:00.000+01:00</published><updated>2010-01-30T19:33:00.439+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='I Certamen Ideasinmotor compañia de líneas escritas'/><title type='text'>Los sonidos de la noche</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Aquella noche Rebeca intentaba dormir, pero el sueño decidió tenerla en vela. Mirando a un techo en penumbra contaba ovejitas: Una oveja... dos ovejas... tres ovejas... cuatro ovejas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Guau... guau... guau...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ladridos del perro de la vecina la impacientan ¡maldito can! Susurra fastidiada. Tratando de ignorarlo sigue contando ovejitas: cinco ovejas... seis ovejas... siete ovejas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tras, tras...tras, tras...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido de una llave en la cerradura confirma la llegada de su padre. ¡Ya estamos todos! Se dice así misma y dispuesta a dormir sigue contando ovejitas: ocho ovejas... nueve ovejas... diez ovejas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Achisss… achisss… achisss…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La alergia al polvo de su padre la descentra,- debe haber mucho en su alcoba porque no para de estornudar- dice, segundos después, sigue con su recuento: once ovejas… doce ovejas…trece ovejas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cucu... cucu... cucu...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un antiguo reloj de pared heredado de su bisabuelo marca las tres de la madrugada. Desesperada por su sonido sigue contando ovejitas: catorce ovejas... quince ovejas… dieciséis ovejas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cri, cri... cri, cri... cri, cri...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El canto de un grillo la desconcierta de nuevo - ¿quién nos mandaría vivir a las afueras del pueblo?- se pregunta cabreada. Irritada sigue contando ovejitas; diecisiete ovejas… dieciocho ovejas… diecinueve ovejas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buaaaa... buaaa... buaaa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El llanto de su hermana pequeña la llena de rabia ¿no te das cuenta que necesito dormir? Le grita sabiendo que no puede oírla. Sigue contando ovejitas: veinte ovejas... veintiuna ovejas... veintidós ovejas...         &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miauuu... miauuu... miauuu...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Un gato maullando debajo de su ventana la enfada aun mas, se revuelve dentro de la cama, da patadas y se tapa los oídos con la almohada, después, sigue con sus ovejitas: veintitrés ovejas... veinticuatro ovejas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            De pronto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Guau... guau... guau...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El perro de la vecina vuelve a ladrar, nunca pudo soportar a ese gato engreído que pasea de noche por el barrio ¿Qué es esto? Se dice y… sigue con las ovejitas: veinticinco ovejas... veintiséis ovejas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Catacloc… Catacloc… Catacloc…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pasos de la pata de palo de su abuelo rompen la serie numérica de su rebaño ¡Pobre! Sufre insomnio y no oye – piensa. después, sigue contando ovejitas: veintisiete ovejas… veintiocho ovejas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cucu… cucu… cucu…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El antiguo reloj de pared de su bisabuelo marca las cuatro de la mañana. Golpea la pared y grita – ahogaré a ese pajarraco -, después sigue con las ovejitas: veintinueve ovejas… treinta ovejas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sssssss…. Ssssss… sssssss…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte viento la desorienta y la llena de pánico, cubre su cabeza con el edredón y sigue contando ovejitas: treinta y una ovejas… treinta y dos ovejas… treinta y tres ovejas…&lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;De pronto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La Ramona pechugona es la mas gorda de las muuujeres del pueblo….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Por Dios! Ahora un hombre con la música de su coche a todo volumen, necesito dormir, grita histérica, un rato después, sigue contando ovejitas treinta y cuatro ovejas… treinta y cinco ovejas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su propia voz dice de forma entrecortada: trein… ta y… seis… ovejas… trein… ta y siete… ovejas… trein... ta y ocho ovejas... trein... ta y nueve ovejas… y  por fin se duerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ring… ring… ring…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El despertador le anuncia la hora de despertar- no puedo hacerlo grita con rabia, estoy agotada y de un manotazo arroja el reloj fuera de su vista. El aparato yace en la alfombra destripado por el golpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Rebeca, vamos despierta, perderás el autobús- dice su madre.&lt;br /&gt;-No puedo mama.&lt;br /&gt;-¿Porque? hija&lt;br /&gt;-Estoy agotada.&lt;br /&gt;-¿No dormiste bien?&lt;br /&gt;-No mamá&lt;br /&gt;-¿Qué te pasó?&lt;br /&gt;-Los sonidos de la noche me tuvieron en vela.&lt;br /&gt;-Rebeca, es la excusa más tonta que conozco para no ir al colegio.&lt;br /&gt;-No es un pretexto mamá dice Rebeca.&lt;br /&gt;-A la escuela y no hay mas que decir.
