jueves, 28 de enero de 2010

Manual para la mujer del siglo XXII

Uno. Quite con cuidado el envoltorio que cubre la caja y no rompa el papel, recuerde que puede volver a utilizar ese mismo embalaje para otra ocasión. Dos. Asegúrese de que el contenido corresponde al pedido solicitado y, en caso de equívoco, no dude en ponerse en contacto con una de nuestras amables operadoras. Por fin me decidí a hacerlo. Hacía tiempo que me rondaba la idea, pero cada vez que pasaba por el escaparate de la tienda de electrodomésticos y robots me echaba para atrás. Aún tenía muy presente el recuerdo de Orson. Sin embargo, cuando abrí la caja… Sinceramente, no esperaba que fuera tan grande. En el catálogo parecía más pequeño y más… oscuro. Me hacía gracia probar uno diferente, ya estaba harta de viejos blancuchos destartalados, yo quería nuevas experiencias, nuevas emociones, que me hicieran sentir joven de nuevo. Este era perfecto. Los 45 euros mejor invertidos. Tres. Coloque la parte central sobre la base y presione suavemente hasta que encaje en la posición como se muestra en la fotografía. La señal debe coincidir con la cabeza. Luego, gire el mango central en el sentido de las agujas del reloj hasta que el tope haga clic. Buf. No entendía nada y eso que había pedido el modelo más sencillo. La verdad es que nunca se me habían dado bien los trabajos de hombres. Orson siempre se hacía cargo de esas cosas. Él era técnico de neveras, pero era capaz de montar y arreglar cualquier cosa que tuviera que ver con la electrónica. Claro que ahora era imposible. Cuatro. Encaje cada una de las partes atendiendo a su forma. Empiece por las extremidades y acabe por los pies. Si la ranura no coincide, no fuerce la pieza, recuerde que el material es muy sensible. No debía ser tan difícil, todas mis amigas ya tenían uno. Decían que eran mucho más eficientes que las personas, que se adaptaban perfectamente a las necesidades de la mujer y que llegaban hasta los rincones más difíciles. ¡Me moría de ganas por probarlo! Cinco. Controle que la tensión de red corresponde a los datos indicados sobre el aparato. De no ser así, separe el tubo que une ambas partes del cuerpo del crotocampo y vuélvalo a conectar. ¿El croto qué? Estaba claro que a esas alturas no iba a dedicarme a la mecánica. No, lo mío era la cocina, todas decían que era una excelente cocinera. Mi especialidad: la tarta de queso. A Orson le encantaba, y a mí hacérsela. Seis. Configure el programa en el modo que Ud. elija: básico, estándar o superman. Recuerde que una vez elegido no podrá volver atrás. Pero, desde que Orson murió a causa de la pandemia, no había vuelto a cocinar para ningún otro hombre. Y la verdad es que no había sido difícil, hacía años que no quedaba ninguno vivo. Todos se habían extinguido cuando el brote de androfalabria se extendió por todo el planeta. Una pena, porque nos dejaron solas a cargo del hogar. Siete. Asegúrese de que ha seguido correctamente todos los pasos y de que no le falta ninguna pieza. No, estaba claro que venía bien completo. Hasta tres mangos de recambio, ¡qué barbaridad! Ocho. Pulse el botón de arranque y disfrute de su nuevo aspirador.

Eric Monteagudo Guerrero (Torrelles de Llobregat, Barcelona)

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